Susana Trimarco acusó a la DDI de desechar las pruebas telefónicas
Por Ramiro Rearte
La mujer relató ante los jueces que en 2004 el Departamento de Inteligencia de Tucumán había tirado el listado de llamadas de la investigación porque iban a cerrar la causa. Pero ella logró llevarse los originales de ese rastreo.
Susana Trimarco, la mamá de María de los Ángeles Verón, ayer siguió declarando frente a los jueces tucumanos. Señaló cómo se fueron “tirando en el piso” las pruebas de las conexiones telefónicas entre las diversas personas que intervinieron en la desaparición de su hija.
Relató con tono fuerte y firme de qué manera en el Departamento de Inteligencia de Tucumán (D2) habían dejado de lado el listado de seguimientos de llamadas de varios de los imputados.
“Un día entro al D2 y veo un montón de papeles tirados en el piso, señor juez, aunque usted no crea, en el piso. Y yo le pregunto al segundo jefe de la división de apellido Villacorta, qué eran esos papeles y me respondió: “Son las llamadas de los celulares y teléfonos fijos de la causa de su hija”, ¿usted puede creer? Yo le pregunté por qué hacían eso y me dijo que, por orden de la fiscal Reinoso Cuello, debía tirar toda esa documentación porque no servía porque a la causa la iba a cerrar. Corría el año 2004”, relataba Susana, frente a los magistrados.
Según relató la principal testigo de la causa, era tal la desidia policial y judicial que se le permitió llevarse todos los originales del rastreo de llamadas. “Se los pedí y el policía me dijo que sí porque si no los iban a tirar. Y me senté toda una noche y pude ver el tramado del secuestro de mi hija. Desde el día antes y el día después de aquel 3 de abril de 2002. Cómo llamaron a mi casa, llamadas a la casa de Marita, a la casa de Patricia Soria (enfermera, quien habría marcado a Marita), a la Maternidad, a la Comisaría 7ª, que no tenía jurisdicción sobre el lugar de la de-saparición. Bueno, toda la red de llamadas, y ellos pretendían que no se incluya en la causa todas estas pruebas que son muy valiosas”, dijo la mamá de Marita.
La jornada empezó con demoras, ya que se tuvo que pasar a un cuarto intermedio de una hora, porque una de las imputadas, María Azucena Márquez, de 42 años, quien está acusada de ser dueña del prostíbulo El Desafío en la provincia de La Rioja (el primer lugar donde habría sido llevada Marita), no se presentó al horario estipulado para el inicio del debate.
Cuando se le preguntó sobre los prostíbulos que conoció en los allanamientos, pero relató uno en particular, donde se veneraba a San La Muerte. “Estuve en uno llamado El Desafío, en La Rioja. Era una estructura bastante grande de dos pisos. Hacia atrás tenía varias habitaciones, un portón al costado con un tipo altillo donde allí veneraban a San La Muerte. Y le ofrendaban cadenas de oro para que atraiga a más clientes. Era increíble lo que vi”, sostuvo Trimarco.
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