10 de noviembre de 2016

Peligro

› Por Alfredo Zaiat
El triunfo de Donald Trump provoca interrogantes acerca de cuál puede ser el impacto de este imprevisible ciclo de la política estadounidense en la economía argentina. Es sencillo deducir que si durante el ejercicio de su mandato implementa la promesa de un mayor proteccionismo y de un alza de la tasa de interés las consecuencias serán negativas. Esta es la primera línea del análisis del peligro Trump.
Resulta indispensable avanzar desde esa coincidencia entre especialistas hacia la evaluación de qué tipo de defensas tiene la economía argentina para enfrentar shocks externos, como el que puede provocar la estrategia económica de Trump.
Economías como la argentina son muy sensibles a los movimientos de la tasa de interés internacional y de los precios de las materias primas. En ese contexto, el horizonte inmediato de Trump presidente es un problema. Pero lo es más porque el gobierno de Macri ha desplegado una política económica y de relaciones exteriores (minimizar el Mercosur, postergar los acuerdos con China y despreciar el vínculo con Rusia, lo que provocó la caída del proyecto de la represa Chihuidos) que agudizará los costos ineludibles de esa eventual política económica de la potencia mundial.
Desarmar mecanismos de defensa local como la administración del comercio exterior y la regulación de los flujos de capitales especulativos para enfrentar acontecimientos externos negativos es responsabilidad del gobierno de Macri. El peligro Trump no tiene nada que ver. Pero no fue sólo el despliegue de medidas que ampliaron la vulnerabilidad externa, que ahora queda aún más en evidencia con las dudas que dispara la futura administración Trump. Además hubo iniciativas deliberadas que debilitaron el mercado interno (paritarias por debajo de la inflación y tarifazos) con caída del ingreso real de trabajadores y jubilados y la actividad ingresó en una fuerte fase recesiva con una acelerada pérdida de puestos de trabajo. O sea, la política económica del macrismo eliminó defensas por el flanco externo y debilitó trincheras por el frente interno.
Trump, como lo ha hecho todo presidente de Estados Unidos, implementará la política económica más conveniente para su país. El impacto sobre otros países no les preocupa. Por eso son potencia. El autoritarismo, misoginia y racismo, además de la vulgaridad sin límites, exponente de la derecha radical y multimillonario de mala reputación, es motivo de angustia e incertidumbre de estadounidenses, como escribió en “An american tragedy” el editor de The New Yorker, David Rimnick, en un texto de angustia a pocas horas de la sentencia electoral.
El peligro para la economía argentina no es sólo ese Trump, que ya es lo suficientemente inquietante, sino la política del macrismo que amplifica los costos negativos de la estrategia económica de quien será el 45° presidente de Estados Unidos.
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