2 de diciembre de 2010

DESINFORMACIÓN A TODO VAPOR


WikiLeaks: un escándalo a la medida de los diarios más sensacionalistas

Publicado el 2 de Diciembre de 2010
Si bien reconocieron que la información filtrada por el sitio web se parece bastante a un “reguero de chismes”, tanto Clarín como La Nación armaron sus principales títulos de tapa, justamente, con esos chismes.

Teniendo en cuenta que los documentos del Departamento de Estado filtrados por WikiLeaks junto a un pool de cinco medios alcanzan la notable cifra de un cuarto de millón, no resulta entonces demasiado extraño que el tema continúe acaparando los principales títulos políticos e internacionales de los diarios porteños. Es más: todo pareciera indicar que habrá ventilador para rato.
Clarín y La Nación, casi en tándem, mantuvieron ayer la misma lógica informativa que guió sus ediciones del martes: si bien reconocieron hacia el interior de sus coberturas que la información revelada no debería leerse como una expresión acabada de las opiniones o políticas de los gobiernos, sino que más bien tiene el carácter de un mero“chisme”, fue precisamente con esos chismes que ambos diarios construyeron sus títulos centrales.
En Clarín Eduardo van der Kooy señaló que Cristina Fernández y sus ministros fueron “salpicados por un reguero de chimentos”, tras lo cual se preguntó: “¿Puede ser que los 250 mil secretos todos tengan relación con los comentarios más bien frívolos, frecuentes en almuerzos o recepciones de una sede diplomática en cualquier rincón del mundo? ¿Puede ser que se asigne tanta trascendencia política a una versión periodística sobre la salud mental de Cristina?” “Estos textos –agregó– podrían considerarse, al menos hasta anoche, como cortinas de humo capaces de ocultar otras cosas”. Sin embargo, a pesar de estas consideraciones, la información principal de la tapa del diario fue justamente obtenida de uno de esos “secretos frívolos” según el cual, en este caso, “España advirtió sobre corrupción en Argentina”. “Las sospechas de corrupción y negociados durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner comienzan a tener respaldo en documentos oficiales”, apuntó la nota, íntegramente construida sobre la base de los cables de WikiLeaks.
“En rigor, es Cristina Kirchner la única que podría ofenderse personalmente, porque versiones que nunca fueron ciertas sobre la salud mental de ella despertaron la curiosidad de la diplomacia norteamericana. La inquietud sobre la salud física de su esposo no es rara; fue público durante varios años que Néstor Kirchner sufría de trastornos gastrointestinales. Vale la pena consignar el testimonio del ex embajador de Kirchner en Wa-shington José Octavio Bordón: ‘A mí, como embajador, también me hubiera gustado en su momento saber sobre la salud del vicepresidente de Bush, Dick Cheney, que padecía un problema cardíaco crónico’. La salud física de los líderes extranjeros, cuando ella está en duda pública, es materia de la diplomacia. Es así desde que la diplomacia existe”, escribió en La Nación Joaquín Morales Solá. El propio diario, no obstante, fue el único que el lunes subrayó en su principal título de portada la preocupación de los EE UU por la “salud mental” de Cristina Kirchner.
Ayer, al igual que Clarín, el matutino marcó que “España habló con EE.UU. de la corrupción en la Argentina”, explicando luego que “según los cable diplomáticos, el secretario general de Zapatero le transmitió la preocupación de las empresas de su país con inversiones en la Argentina”. ¿Lo hacen por una cuestión ideológica? Puede ser. No es novedad que tanto Clarín como La Nación han venido convirtiendo casi cualquier tema de la agenda informativa en una oportunidad para criticar al gobierno. Pero tampoco se puede negar que, sobre todo en este tipo de noticias, entran a jugar también las propias rutinas periodísticas, así como la natural “sed” mediática por priorizar lo sonante y escandaloso por encima de aquello que ilumine o ayude entender mejor la realidad. Claro que en este tren hay algunos medios más sensacionalistas que otros, aunque casi ninguno escapa a la tendencia de querer vender más ejemplares a costa de polémicas poco trascendentes, pero así y todo convocantes en el espacio público.
Es loable, desde luego, exigir mayor responsabilidad a la hora de informar, pero tal vez la clave estaría pasando más bien por la emergencia de un receptor mucho más crítico, un público que cada vez más cuente con mejores herramientas y sus propios criterios para decodificar y jerarquizar una información que en las páginas de los diarios puede aparecer cortada a la medida de los intereses más diversos. Al fin y al cabo, la noticia la hacen tanto los medios como los lectores, que a través de ella adquieren conocimientos, actualizando a la vez sus propias creencias.<


Fuente: Tiempo Argentino.


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Sinceramente no pensaba darle más trascendencia de la que se merece, pues me parece que hay asuntos mucho más importantes para debatir y seguir que este siniestro operativo, que como principal objetivo, no es otro que desbaratar el gobierno de Barack Obama.

En cuanto a lo concerniente nuestro país, son los medios "privilegiados" que junto a los opositores pretenden golpear una vez más al gobierno con argumentos "baratos", creyendo de este modo que llegan al pueblo, desconociendo que el pueblo ya no se deja subestimar porque sabe reconocer los nocivos operativos de prensa.

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