20 de abril de 2013


Continúa el debate por el fallo de la Ley de Medios

El constitucionalista Daniel Sabsay y Gastón Harispe, líder de Octubres, repasan, desde dos miradas opuestas, implicancias de la disputa judicial por la plena aplicación de la norma sancionada en 2009.


OPINIÓN I
» Daniel Sabsay | profesor derecho constitucional uba
Resguarda la democracia
La sentencia de la Cámara Civil y Comercial en el caso Grupo Clarín ha sido acertada al revocar la mayor parte de lo decidido por el juez de primera instancia. En esta oportunidad se ha hecho un adecuado uso del control de constitucionalidad en aras de impedir los excesos de la autoridad estatal. Así se establece que a los efectos de controlar la multiplicidad de licencias se deben tener en cuenta a aquellas que ocupen el espacio de radiodifusión el que, por ser escaso, obliga al Estado a impedir aquellos excesos que lleven a la constitución de monopolios informativos. Por lo tanto el examen debe comprender a radios y canales de aire, y en consecuencia, resulta razonable que el grupo deba desprenderse de una radio. Mientras que no ocurre lo mismo con relación a las licencias que no hacen uso de ese espacio, por caso los canales de cable que pueden crearse sin límite. Tal la razón por la cual señala que la intención del Estado de obligar al grupo a desprenderse de dichas señales constituye un acto arbitrario resultando inconstitucionales las cláusulas de la ley que así lo disponen. También manifiesta que es inconstitucional la aplicación retroactiva de la nueva normativa, en resguardo de la doctrina de los derechos adquiridos, dado que la licencia le concede a su titular un derecho y no un mero permiso precario como pretenden el Estado y la AFSCA. De este modo se protege la seguridad jurídica haciendo previsibles los actos estatales.
También nos parece pertinente que se ponga de manifiesto la relación que existe entre los derechos a la libertad de empresa y de expresión de las ideas, puesto que el ataque al primero dañará necesariamente al segundo. Para esto se toman como sustento las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de nuestra Corte Suprema que han expresado que cuando se atenta contra la sustentabilidad económica de un medio de comunicación esto necesariamente menoscabará la libre expresión de las ideas, en tanto al afectarse la viabilidad del primero este cesará de informar y, por ende, se verá afectado el derecho de todos a recibir información desde diferentes fuentes.
He aquí una advertencia pertinente frente a los abusos que se están cometiendo en el manejo de la pauta oficial de publicidad que privilegia a los medios afines al oficialismo en detrimento de los que son independientes, junto con las presiones sobre grupos económicos para que no publiquen avisos en la prensa escrita no oficialista. Se trata de formas indirectas de censura expresamente prohibidas por el artículo 13 del Pacto de San José de Costa Rica. El  tribunal ha tenido particularmente en cuenta la situación actual que se traduce en la persecución de quienes se diferencian del pensamiento oficial. Valiosa decisión que se produce ante el acorralamiento de la Justicia y las limitaciones a la libre expresión de las ideas, elementos sin los cuales la democracia desaparece.
 



OPINIÓN II
» Gastón Harispe | Octubres
Justicia, medios e integración
Denuncias cruzadas, imputaciones, acusaciones y  afirmaciones que deberán  dilucidarse en la justicia, han inundado en los últimos días los medios de comunicación.
Más allá de este tema coyuntural, que ocupa horas de televisión y grandilocuentes espacios en algunos medios corporativos, deberíamos centrar nuestra mirada en el fenómeno cultural que se ha instalado en nuestro país en los últimos años, a partir del cual el periodismo se ha transformado en “el dueño de la verdad”, en “el dedo  acusador” y en “juzgador público” de todas las  actividades políticas, empresarias, sindicales y/o gubernamentales. 
 Evidentemente, la prensa ha ocupado un espacio que  históricamente le pertenece a la política y, en este período de recuperación democrática, la agenda de temas de los sectores minoritarios y las corporaciones la sostienen los medios concentrados. Esas corporaciones también conducen las instituciones judiciales. Hay una oligarquía mediática, rural, financiera e industrial que presenta resistencia a los cambios. Estas luchas son arduas. Todo cambio estructural genera oposiciones duras, bloquea negocios y deja heridos a personajes y corporaciones que durante años han vivido a expensas del Estado. Por lo tanto, es imperativo que no perdamos de vista que ha sido este gobierno, primero el de Néstor y luego el de Cristina Kirchner, el que produjo la verdadera transformación social.
Este gobierno, que creó millones de puestos de trabajo, que incorporó a otros millones a la asistencia social, que sacó al país del infierno, y que generó una independencia internacional jamás vista, tiene demasiado claro que las luchas corporativas no lograrán el objetivo de desestabilizar a una presidenta que sustenta su gran capacidad de gestión en el apoyo popular, de los más carenciados, de quienes fueron reinsertados en un sistema para el cual “no existían” y habían sido dejados a la buena de Dios.
Muchísimo, como no ocurría desde el gobierno del general Perón, ha hecho este gobierno en favor de las clases marginadas, de los pobres, de los excluidos, pero aún resta mucho por hacer.
El movimiento Octubres, que tengo el orgullo de liderar, tiene en claro que no habrá proyecto de Nación y de sociedad sin seguir por la senda del desarrollo industrial con crecimiento de las economías regionales y la inclusión definitiva de los excluidos. La reforma judicial y la democratización de los medios de comunicación van en la dirección de ampliar las fronteras de la democracia. No alcanzaremos los objetivos de integración sin una comunidad que no rompa con la enajenación y las ritualidades de las expresiones culturales de la industria simbólica y los medios de comunicación, que proceden de su discurso único y fetichista.  Si no apoyamos este modelo de inclusión social, de equidad, de participación, de medios de comunicación al servicio de la población y de justicia independiente, habrán ganado quienes apuestan a un pueblo arrodillado frente a los grandes y monopólicos intereses.  Por lo tanto, como sucedió en La Plata, donde la militancia, la dirigencia, algunas instituciones y los damnificados nos unimos en la coordinación de un objetivo común, que fue la ayuda y la solidaridad, debemos estar más alertas que nunca y debemos comprender que la vieja consigna de “Patria sí, colonia no”, va tomando cada día más fuerza, ya que los intentos de desestabilización no cesarán.
Que sepan, que tengan claro los monopolios, que detrás de este gobierno hay movimientos sociales, organizaciones conformadas por personas que no tenían ni un suelo firme donde pararse que caminaban por la vida como trapecistas caídos de la red. Nosotros, con nuestras familias que saben bien de hambre y de pobreza, seremos los que pondremos a disposición nuestras vidas por una Argentina justa, libre y soberana.
Tiempo argentino
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Lo extraordinario de la justicia y la politica es que se puede llegar a conclusiones totalmente opuesta partiendo de los mismos conceptos, cada cual lo acomoda a su conveniencia.

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