3 de mayo de 2013













"Soy crítica de Macri, 

pero hay que ganarle al gobierno"

Quiere suceder a Macri en 2015 pero, con tal de evitar el 

avance kirchnerista, no desdeña para 2013 un frente que 

incluya al PRO.

Graciela Ocaña no anda con rodeos.















"Voy a ser candidata a jefa de gobierno de la Ciudad de Buenos
 Aires. 
Estoy trabajando para eso. Es una decisión tomada", sorprende
 con su prematuro lanzamiento. 
La diputada sabe que tres años en política resulta lo más
 parecido a una era 
glaciar. Lo sabe y lo expresa. "Tengo en claro que para que
 haya 2015 tiene que haber antes 2013 y en eso también estoy
 trabajando", reflexiona sobre el mojón electoral que antecede 
a su sueño. 
Ocaña es una de las impulsoras de un gran frente opositor 
cuyos límites aún están difusos.
 Su socio político, el legislador porteño Daniel Amoroso, oficia
 de ingeniero y constructor. 
Hubo conversaciones con Roberto Lavagna, quien también
 pugna por un armado amplio y transversal, aunque el 
macrismo lo quiere comprometer a transitar la campaña bajo 
la sigla del PRO. Las consultas incluyeron a
 Martín Lousteau, otro ex ministro kirchnerista que cotiza
en bolsa pero que aún no se arriesga a ponerse una camiseta
 de manera definitiva, y a Martín Redrado, en la memoria de
 los argentinos tanto por su noviazgo con Luli Salazar como
 por su desplazamiento del Banco Central, desde donde
 se resistió al uso de reservas para el pago de la deuda.
En las rondas aparecen naturalmente los radicales.
 Ocaña hizo buenas migas con su par Manuel Garrido, con
quien impulsa las investigaciones sobre lavado de dinero en
 el marco de la causa que involucra al empresario patagónico
 Lázaro Báez. 
El ex fiscal no es el único exponente de la Unión Cívica Radical 
con quien ha conversado. También hubo sondeos con
 Ricardo Alfonsín y Ricardo Gil Lavedra. Este último ya 
mostró la voluntad frentista en un reciente encuentro con 
Victoria Donda y Humberto Tumini, ambos de Libres del 
Sur, y Alfonso Prat-Gat y María Eugenia Estenssoro, de la
 Coalición Cívica.

–Estas son elecciones legislativas. Hay que cerrar con 
toda la oposición y ganarle al kirchnerismo –se entusiasma
 Ocaña con afición aliancista.
–¿Esto incluye al PRO?
–Sí.
–¿Cualquier dirigente del PRO?
–Gabriela Michetti puede ser parte de una lista, ¿por qué no?
 Es una dirigente muy respetada. Lo mismo Federico Pinedo.
–¿Y usted también se ve conformando esa lista de unidad?   
–Si hay que estar, estaré. Ya sea como candidata a senadora
 o a legisladora por la Ciudad. Y si no tengo que estar, no 
estaré
 No hay que andar con mezquindades si se quiere armar un
 gran frente electoral. 

No lo dice. Pero el mensaje tiene dos destinatarios: Elisa 
Carrió, a quien acompañó en los albores del ARI, y Pino 
Solanas, con quien estuvo a un tris de acordar en las
 elecciones pasadas.
Ocaña rompió lazos con Carrió cuando ingresó al gobierno 
de Cristina Kirchner. 
Se prodigaron respeto personal pero tomaron distancia
 política.
 La "hormiguita" se quejaba entonces del giro a la derecha de
 Lilita. "Es ella la que cambió, no yo", la cuestionó, sin 
imaginar que ella misma, tiempo después, se encontraría
 acercándose a Francisco De Narváez para lograr mayor competitividad.
Tras su salida del Ministerio de Salud, desde donde
 denunció a dirigentes del propio espacio oficial –léase el
 bancario Juan José Zanola o el recaudador de la campaña 
cristinista Héctor Capaccioli–, la diputada imaginó un entendimiento
 con Solanas. No fue posible y algunos lo adjudicaron a la 
inflexibilidad de Claudio Lozano, otro aliado de Pino en Proyecto Sur.
Paradojas de la política: Solanas acaba de sellar un acuerdo 
electoral con Carrió, dejando en el pasado sus viejas rencillas.
 ¿Algunas de ellas? Cuando la líder de la Coalición Cívica 
buscó quitarle el aura de lo nacional y popular al cineasta con 
una furibunda chicana: "Pino no nació en Fuerte Apache, 
nació en San Isidro y en 2001 estaba filmando en París",
 dijo en junio de 2009.
"También queremos sumar a Lilita y a Pino, o por lo menos 
los queremos compitiendo con nosotros en las primarias para 
después ir todos juntos", reflexiona Ocaña, ostentando la
transparencia como su carta de presentación y convencida
 de la necesidad de un armado políticamente
 versátil.
¿Cómo podrán convivir expresiones tan disímiles y exponentes
tan ambiciosos al punto de ser tildados, algunos de ellos, como
 pavos reales(por esa vocación a sobresalir sobre el resto)?
La respuesta que encuentran es la de firmar un gran acuerdo
 legislativo. 
Hay muestras en ese sentido que prosperaron, como la
 negativa a una reforma constitucional que pudiera dar
 paso a la re reelección. 
Semanas atrás unificaron sus voces para oponerse a la reforma
 judicial, aunque no lograron ajustar la estrategia.
 De hecho, la retirada del recinto terminó facilitando al
 oficialismo la aprobación del artículo segundo del
proyecto de "democratización de la justicia" referido al 
Consejo de la Magistratura. 
Efectivamente, si la oposición se hubiera quedado en sus
 bancas, en vez de irse para retacear quórum, al kirchnerismo
 le habría sido imposible conseguir los dos tercios de los
 presentes necesarios para habilitar una nueva votación del 
controvertido artículo. 
Hay que recordar que el pedido se originó cuando una
 legisladora dijo que el sistema electrónico de laCámara no le
 había computado su voto. 
El "todos contra el gobierno" que promueve Ocaña la 
expone a una contradicción. 
¿Se puede en las legislativas de este año compartir boleta 
con dirigentes del PRO e intentar en 2015 arrebatarle a ese
 mismo partido la jefatura de gobierno porteño, hoy en
 manos Mauricio Macri?      
Aunque las negociaciones todavía están verdes, la diputada
 evalúa como necesaria esa alianza táctica como un primer
 paso para frenar al kirchnerismo. 
Estima, entonces, que una vez desarticulada la movida
 re reeleccionista, habrá que barajar y dar de nuevo.

–Convengamos que es raro...
–Hay que diferenciar cuando se vota en las legislativas 
de cuando se vota para la jefatura de gobierno porteño. 
–Sabemos que es muy crítica de la política nacional, pero
¿qué piensa de la gestión de Macri?
–Yo también soy muy crítica de la gestión de Macri en la 
Ciudad. Es muy mala. Cuestiono su política de tránsito, 
el Metrobus, el negociado que hace con Moyano por el tem
 de la basura. Hizo una licitación cerrada para que gane Covelia,
 pero a través de otra empresa para que,precisamente, no 
aparezca el nombre Covelia. Y, además, le pagó una 
indemnización millonaria a los camioneros que debía haber 
pagado la empresa concesionaria y no la Ciudad. 
–¿Entonces?
–Hay que ganarle al gobierno. Y para eso necesitamos
 cerrar con toda la oposición. 
Tiempo argentino
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 No me gustartia ver por ejemplo a Juan Cabandie
sentado en la misma banca que Ocaña, me hace acordar
 a lo sucedido con Bullrich pasando de partido en partido y 
creando discordias a su paso.

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