Mónica López, precandidata por el massismo
"Si me canjea por De Narváez, vamos mal"
La legisladora bonaerense Mónica López, que todavía forma parte del Frente Renovador de Sergio Massa, no suele andar con indirectas cuando se trata de las disputas por los espacios políticos. Se fue dando un portazo del partido de Francisco De Narváez, en 2013, luego de haber sido jefa de bloque de la fuerza del Colorado en la legislatura provincial. Ahora podría hacer lo mismo con el massismo.

La legisladora bonaerense Mónica López, que todavía forma parte del Frente Renovador de Sergio Massa, no suele andar con indirectas cuando se trata de las disputas por los espacios políticos. Se fue dando un portazo del partido de Francisco De Narváez, en 2013, luego de haber sido jefa de bloque de la fuerza del Colorado en la legislatura provincial. Ahora podría hacer lo mismo con el massismo.
Aquel divorcio político del que ya pasaron dos años forma parte del mar de fondo que recorre las acusaciones y desplantes que han comenzado a multiplicarse entre los "renovadores", empujados por el estancamiento y caída en las encuestas de la carrera presidencial del tigrense.
"Primero quiero que (Massa) me explique por qué debería bajar mi precandidatura para la gobernación. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Por quién?", se pregunta en voz alta la diputada, poniéndole a la interna massista el misterio de una novela policial, al ser consultada por Tiempo sobre la situación.
En la noche del martes pasado, el ex jefe comunal de Tigre se reunió con el grupo de intendentes bonaerenses que todavía le responden y les pidió, entre otras cosas, reducir la cantidad de precandidatos que aspiran a suceder a Daniel Scioli, que hasta ahora son cinco, entre ellos López.
"Si me pide que abandone la precandidatura para canjearme por De Narváez vamos mal", remarca la diputada, mostrando la molestia que le produjo la incorporación del Colorado a las filas massistas.
-¿No son demasiados cinco aspirantes a la gobernación?
-No lo sé. Lo que sí tengo claro es que hay algunos que estamos en este espacio hace mucho. Estuvimos cuando no se sabía si Sergio se iba a presentar para diputado nacional. En ese momento (2013) éramos cuatro gatos locos. Es fácil venir después cuando las cosas ya están encaminadas.
-Usted dijo que si se baja se lleva todo lo que puso, ¿a qué se refiere?
-Yo no vine sola. Traje concejales, legisladores, el sello partidario con el que Massa compitió en las últimas elecciones. Vine con una estructura. El precandidato de nuestro frente a intendente de Mar del Plata que mejor mide (Carlos Arroyo) viene de nuestro partido. Él se baja conmigo.
-¿No aceptaría ser vice de otro precandidato?
-No quiero ser sparring de nadie. Y con De Narváez no iría jamás. Sería como volver con un ex que te maltrató.
-¿Por qué cree que se fueron algunos de los intendentes que estaban en el Frente?
-Yo no soy quién para juzgar las decisiones de otros dirigentes. Esto es política. No se trata de jurarse amor para toda la vida. Pero, al igual que una pareja, cuando alguien se va tiene algún motivo.
Aquel divorcio político del que ya pasaron dos años forma parte del mar de fondo que recorre las acusaciones y desplantes que han comenzado a multiplicarse entre los "renovadores", empujados por el estancamiento y caída en las encuestas de la carrera presidencial del tigrense.
"Primero quiero que (Massa) me explique por qué debería bajar mi precandidatura para la gobernación. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Por quién?", se pregunta en voz alta la diputada, poniéndole a la interna massista el misterio de una novela policial, al ser consultada por Tiempo sobre la situación.
En la noche del martes pasado, el ex jefe comunal de Tigre se reunió con el grupo de intendentes bonaerenses que todavía le responden y les pidió, entre otras cosas, reducir la cantidad de precandidatos que aspiran a suceder a Daniel Scioli, que hasta ahora son cinco, entre ellos López.
"Si me pide que abandone la precandidatura para canjearme por De Narváez vamos mal", remarca la diputada, mostrando la molestia que le produjo la incorporación del Colorado a las filas massistas.
-¿No son demasiados cinco aspirantes a la gobernación?
-No lo sé. Lo que sí tengo claro es que hay algunos que estamos en este espacio hace mucho. Estuvimos cuando no se sabía si Sergio se iba a presentar para diputado nacional. En ese momento (2013) éramos cuatro gatos locos. Es fácil venir después cuando las cosas ya están encaminadas.
-Usted dijo que si se baja se lleva todo lo que puso, ¿a qué se refiere?
-Yo no vine sola. Traje concejales, legisladores, el sello partidario con el que Massa compitió en las últimas elecciones. Vine con una estructura. El precandidato de nuestro frente a intendente de Mar del Plata que mejor mide (Carlos Arroyo) viene de nuestro partido. Él se baja conmigo.
-¿No aceptaría ser vice de otro precandidato?
-No quiero ser sparring de nadie. Y con De Narváez no iría jamás. Sería como volver con un ex que te maltrató.
-¿Por qué cree que se fueron algunos de los intendentes que estaban en el Frente?
-Yo no soy quién para juzgar las decisiones de otros dirigentes. Esto es política. No se trata de jurarse amor para toda la vida. Pero, al igual que una pareja, cuando alguien se va tiene algún motivo.
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