Ya inscribe alumnos la primera carrera de Ingeniería Espacial de Latinoamérica
Se dictará en la Universidad de San Martín, con apoyo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales. Con una duración de cinco años y medio, tendrá dos orientaciones: producción y operación de satélites, y diseño de lanzadores y vehículos espaciales. "Va a ser un faro para la región", dice su director. Un paso clave para apuntalar el desarrollo del Plan Espacial argentino.

El laboratorio del Campus Miguelete de la UNSAM, que opera la CONAE y servirá para la nueva carrera.
"Va a ser un faro, incluso para estudiantes de otros países", dice Roberto Yasielski, ingeniero de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y flamante director de la carrera de Ingeniería Espacial, la primera en su tipo en Latinoamérica, que se dictará en el Campus Miguelete, de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), y desde la semana pasada recibe a sus primeros inscriptos. "Es un proyecto sumamente estratégico, básico e indispensable para el sector y para el país", agrega Yasielski.
Y es así: en Estados Unidos, por ejemplo, sólo se dicta en tres universidades. La iniciativa surgió del Ministerio de Planificación de la Nación. La cursada durará cinco años y medio, tendrá modalidad presencial y será pública y gratuita. En una semana ya se anotaron ocho estudiantes, que deberán hacer el curso de ingreso el próximo semestre para en 2016 comenzar la carrera, que tendrá cuatro áreas de desarrollo: diseño y construcción de estructuras; electrónica y comunicaciones para satélites; propulsión; y gestión de programas espaciales. "Se espera además repatriar científicos y tecnólogos que hoy están fuera del país", planteó el decano de la Escuela de Ciencia y Tecnología de la UNSAM, Francisco Parisi.
Ingeniería Espacial contará con dos orientaciones: una hacia la producción y operación de satélites, y la otra para el diseño de lanzadores y vehículos espaciales. Prevén instalar laboratorios especialmente equipados, donde los alumnos hagan un trabajo colaborativo para desarrollar, por ejemplo, el armado de pequeños satélites. Actualmente, la UNSAM ya cuenta con un laboratorio creado en conjunto con la CONAE, un MicroLab que funciona en un viejo tanque de combustible para trenes, que iba a rematarse como chatarra hasta que intervino la universidad. Allí está la llamada "Sala Limpia", que mantiene constantes los valores de temperatura, presión, humedad, y tamaño de partículas en el aire, y permite manipular delicadas piezas electrónicas que, sacadas al ambiente, se dañarían. En ese lugar se hicieron mediciones de componentes para las antenas de los satélites argentinos.
"La carrera se entronca directamente en el desarrollo del Plan Espacial que lleva adelante el Estado Nacional. Así como alguna vez el desarrollo del Plan Nuclear Argentino necesitó formar ingenieros nucleares, hoy es indispensable el aporte de la universidad para fortalecer el desarrollo de la industria espacial en el país, cuyo último gran hito fue la puesta en órbita del satélite ARSAT 1", comenta Parisi.
"Hay que apostar a un alto valor agregado y desarrollar los profesionales para eso, en cantidad y calidad, para hacer rentable, sustentable y competitiva una industria con la exigencia de la espacial -completa Yasielski-. La idea es diversificar la matriz, generar ingenieros especialistas en lo espacial, que salgan de acá hacia un proyecto que esté en marcha, ya entrenados." Los egresados deberán saber gestar, diseñar, implementar y operar un sistema espacial. Yasielski recuerda a Aldo Ferrer, con la idea de que no alcanza con sustituir el presente, sino que "es preciso sustituir el futuro con talento nacional".
Según manifiestan, la mayoría de los profesores serán jóvenes, muchos relacionados con la CONAE, aunque también vendrán especialistas extranjeros a ofrecer cursos. Al ser una carrera nueva, también el material de estudio es novedoso. En ese sentido, la editorial de la UNSAM desarrollará libros de Ingeniería Espacial, material que hoy casi no existe en castellano. Con la Universidad de Cataluña ya concretaron uno sobre compatibilidad electromagnética en el área espacial. «
Y es así: en Estados Unidos, por ejemplo, sólo se dicta en tres universidades. La iniciativa surgió del Ministerio de Planificación de la Nación. La cursada durará cinco años y medio, tendrá modalidad presencial y será pública y gratuita. En una semana ya se anotaron ocho estudiantes, que deberán hacer el curso de ingreso el próximo semestre para en 2016 comenzar la carrera, que tendrá cuatro áreas de desarrollo: diseño y construcción de estructuras; electrónica y comunicaciones para satélites; propulsión; y gestión de programas espaciales. "Se espera además repatriar científicos y tecnólogos que hoy están fuera del país", planteó el decano de la Escuela de Ciencia y Tecnología de la UNSAM, Francisco Parisi.
Ingeniería Espacial contará con dos orientaciones: una hacia la producción y operación de satélites, y la otra para el diseño de lanzadores y vehículos espaciales. Prevén instalar laboratorios especialmente equipados, donde los alumnos hagan un trabajo colaborativo para desarrollar, por ejemplo, el armado de pequeños satélites. Actualmente, la UNSAM ya cuenta con un laboratorio creado en conjunto con la CONAE, un MicroLab que funciona en un viejo tanque de combustible para trenes, que iba a rematarse como chatarra hasta que intervino la universidad. Allí está la llamada "Sala Limpia", que mantiene constantes los valores de temperatura, presión, humedad, y tamaño de partículas en el aire, y permite manipular delicadas piezas electrónicas que, sacadas al ambiente, se dañarían. En ese lugar se hicieron mediciones de componentes para las antenas de los satélites argentinos.
"La carrera se entronca directamente en el desarrollo del Plan Espacial que lleva adelante el Estado Nacional. Así como alguna vez el desarrollo del Plan Nuclear Argentino necesitó formar ingenieros nucleares, hoy es indispensable el aporte de la universidad para fortalecer el desarrollo de la industria espacial en el país, cuyo último gran hito fue la puesta en órbita del satélite ARSAT 1", comenta Parisi.
"Hay que apostar a un alto valor agregado y desarrollar los profesionales para eso, en cantidad y calidad, para hacer rentable, sustentable y competitiva una industria con la exigencia de la espacial -completa Yasielski-. La idea es diversificar la matriz, generar ingenieros especialistas en lo espacial, que salgan de acá hacia un proyecto que esté en marcha, ya entrenados." Los egresados deberán saber gestar, diseñar, implementar y operar un sistema espacial. Yasielski recuerda a Aldo Ferrer, con la idea de que no alcanza con sustituir el presente, sino que "es preciso sustituir el futuro con talento nacional".
Según manifiestan, la mayoría de los profesores serán jóvenes, muchos relacionados con la CONAE, aunque también vendrán especialistas extranjeros a ofrecer cursos. Al ser una carrera nueva, también el material de estudio es novedoso. En ese sentido, la editorial de la UNSAM desarrollará libros de Ingeniería Espacial, material que hoy casi no existe en castellano. Con la Universidad de Cataluña ya concretaron uno sobre compatibilidad electromagnética en el área espacial. «
Formación de recursos necesarios para el desarrollo
"En la Argentina se necesitan más de 10 mil nuevos ingenieros por año para cubrir la demanda", remarcan desde la Universidad Nacional de San Martín, que ya contaba con ocho carreras de Ingeniería (Ambiental, Biomédica, Electrónica, en Agrobiotecnología, en Energía, en Materiales, en Telecomunicaciones, e Industrial) y ahora suma cinco nuevas: Ingeniería en Acuicultura, Alimentos, Espacial, Nuclear y en Transporte. "Esta oferta destaca la importancia de la formación de recursos humanos, necesarios para garantizar un desarrollo con valor agregado (Alimentos y Acuicultura), la cobertura de áreas de vacancia (Transporte) y la formación de los profesionales que serán decisivos para el desarrollo del país con soberanía tecnológica (Espacial y Nuclear)", sostiene el decano de la Escuela de Ciencia y Tecnología de la UNSAM, Francisco Parisi. El período de inscripción comenzó ahora y se extenderá hasta el mes de julio, inclusive.
Tres jóvenes con ganas de poner satélites en órbita
"Siempre tuve interés en el espacio, leía artículos de Física, de Astronomía, pero como parecía algo muy lejano, terminé cursando otra cosa, Antropología. Hasta que vi que estaba esta carrera, que es realmente algo inédito, un sueño." Así cuenta su devenir vocacional el porteño Demian Germán De Marco, 23 años, del barrio Piedrabuena, uno de los inscriptos para empezar a estudiar Ingeniería Espacial.
Martín Sebastián Rodríguez (22), de Ciudadela, no pudo entrar "por medio punto" a estudiar en la UTN. Antes había hecho el CBC para Veterinaria, pero lo suyo iba por otro lado. Cuando vio en tevé las nuevas ingenierías de la UNSAM, "me quedé impresionado, y decidí anotarme". Dice que siempre buscó alguna carrera "que me ligará al desarrollo de satélites", y además vive a diez cuadras del Campus Miguelete. "Tengo mucha expectativa, y lo más seguro es que consiga laburo cuando termine, porque… ¿de qué otro lugar van a salir ingenieros espaciales?"
Guillermo Sebastián Di Giovanni tiene 21 años, pero ya de chico, en su Merlo natal, ansiaba estudiar algo relacionado al espacio. Lo cuenta a Tiempo: "Como me gustaba la idea de trabajar en el campo de los satélites, el espacio, me dije: bueno, por ahí no existe lo que busco, entonces puedo inventarlo y expresarlo de alguna manera." Se metió en Artes Audiovisuales. Pero no, y este año volvió a buscar. "Hasta que mi viejo me dice: 'Mirá, encontré esta página, hay cinco nuevas ingenierías y una es Espacial. Entrá, averiguá'." Guillermo se decidió en seguida, y arranca en un par de meses. Hoy acota: "El otro día estaba escuchando a un ingeniero aeroespacial, y me llamó mucho la atención cuando dijo que puede haber un futuro proyecto de transbordador para poner en órbita satélites argentinos. Quiero estar ahí cuando suceda."
Martín Sebastián Rodríguez (22), de Ciudadela, no pudo entrar "por medio punto" a estudiar en la UTN. Antes había hecho el CBC para Veterinaria, pero lo suyo iba por otro lado. Cuando vio en tevé las nuevas ingenierías de la UNSAM, "me quedé impresionado, y decidí anotarme". Dice que siempre buscó alguna carrera "que me ligará al desarrollo de satélites", y además vive a diez cuadras del Campus Miguelete. "Tengo mucha expectativa, y lo más seguro es que consiga laburo cuando termine, porque… ¿de qué otro lugar van a salir ingenieros espaciales?"
Guillermo Sebastián Di Giovanni tiene 21 años, pero ya de chico, en su Merlo natal, ansiaba estudiar algo relacionado al espacio. Lo cuenta a Tiempo: "Como me gustaba la idea de trabajar en el campo de los satélites, el espacio, me dije: bueno, por ahí no existe lo que busco, entonces puedo inventarlo y expresarlo de alguna manera." Se metió en Artes Audiovisuales. Pero no, y este año volvió a buscar. "Hasta que mi viejo me dice: 'Mirá, encontré esta página, hay cinco nuevas ingenierías y una es Espacial. Entrá, averiguá'." Guillermo se decidió en seguida, y arranca en un par de meses. Hoy acota: "El otro día estaba escuchando a un ingeniero aeroespacial, y me llamó mucho la atención cuando dijo que puede haber un futuro proyecto de transbordador para poner en órbita satélites argentinos. Quiero estar ahí cuando suceda."
cooperación
La carrera articulará con pymes interesadas en productos de la “industria astronáutica”. Ya empezaron a trabajar en convenios de cooperación con las empresas estatales Arsat e Invap, y de EE UU, Europa y Canadá. “Estamos entrando a la cuarta revolución industrial, con micro y nanoelectrónica y biotecnologías”, acota Yasielski.
el plan espacial
La carrera se dictará en la Universidad Nacional de San Martín en conjunto con organizaciones como la CONAE o empresas especializadas como INVAP.
Esta iniciativa académica viene a sumarse a (y complementarse con) diversos proyectos nacionales que componen el Plan Espacial: sobre todo, la fabricación de satélites geoestacionarios de telecomunicaciones (como los ARSAT) y otros de observación (los SAC).
El otro gran eje del Plan Espacial es el desarrollo del primer lanzador de satélites, el Tronador II, en Punta Indio, donde a fin de año se creó el Polo Espacial, que incluyó la puesta en valor de lo que fue el predio de la ex fábrica Corcemar, abandonado hace años.
Hasta el momento, la capacidad de colocar en órbita satélites propios sólo la tienen diez países del mundo. Ninguno del hemisferio sur.
Esta iniciativa académica viene a sumarse a (y complementarse con) diversos proyectos nacionales que componen el Plan Espacial: sobre todo, la fabricación de satélites geoestacionarios de telecomunicaciones (como los ARSAT) y otros de observación (los SAC).
El otro gran eje del Plan Espacial es el desarrollo del primer lanzador de satélites, el Tronador II, en Punta Indio, donde a fin de año se creó el Polo Espacial, que incluyó la puesta en valor de lo que fue el predio de la ex fábrica Corcemar, abandonado hace años.
Hasta el momento, la capacidad de colocar en órbita satélites propios sólo la tienen diez países del mundo. Ninguno del hemisferio sur.
Tiempo argentino
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