15 de julio de 2015


La Corte blanqueó su objeción a la ley de subrogancias

Avaló críticas de los presidentes de cámaras, que Lorenzetti había recibido días atrás, y envió una nota a la Magistratura. Lo hizo a través de un secretario letrado para evitar un pronunciamiento de los jueces supremos, que deberán fallar sobre la constitucionalidad de la norma cuando les llegue un caso. Una de las "propuestas" es volver al viejo y sospechado sistema: que las propias cámaras designen a los interinos.

La Corte blanqueó su objeción a la ley de subrogancias
La Corte Suprema se convirtió en vocera del disgusto de los presidentes de las Cámaras federales y nacionales de todo el país contra la ley de subrogancias. Y, para evitar un pronunciamiento de sus integrantes, le trasladó al Consejo de la Magistratura las objeciones sobre la aplicación de la nueva norma, que parece desde el vamos malherida y con destino de inconstitucionalidad. La ley ofrece demasiados flancos vulnerables.
El secretario letrado de la Corte, Cristian Abritta, firmó ayer una nota en la que informó al Consejo esos flancos. Acaso el más claro: la contradicción entre la Ley 27.145, que establece que la designación de interinos esté a cargo del Consejo y “se realice con un juez de igual competencia de la misma jurisdicción o con un miembro de los conjueces”. Y la Ley 27.146 que determina que los tribunales con vacantes “se integrarán por sorteo entre los demás miembros” de sus propios fueros. “Luego -avanza la norma- con los jueces de la otra Cámara en el orden precedentemente establecido y, por último, con los jueces de primera instancia que dependan de la Cámara que debe integrarse.” Una ley parece excluir lo establecido por la otra, sobre todo en cuanto a los conjueces.
Hay otros problemas, tal vez menos relevantes pero igualmente obstaculizadores: los jueces interinos deben suspender sus matrículas profesionales, en algunos casos deben trasladarse cientos de kilómetros para atender una causa y, si bien equiparan sus sueldos con los del cargo que suplen, en los hechos la burocracia amenaza con demoras de meses para cobrar.
La semana pasada, el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, recibió a los presidentes de las Cámaras de Apelaciones de todo el país. Le describieron un panorama sombrío y le advirtieron que se avecinaba una suerte de colapso judicial. Parece claro que si la Corte debiera pronunciarse hoy sobre la ley de subrogancias, con toda probabilidad la declararía nula. Pero aún no tiene un “caso”; la declaración de inconstitucionalidad dispuesta el lunes por la Cámara Federal porteña tiene camino por recorrer.
Entonces optó por señalar al Consejo que la ley es poco menos que inaplicable. Entre otras razones, por la posibilidad de que se reciban dos listas de conjueces diferentes para un mismo juzgado, por la  “demora sustancial en los procesos”, la imposibilidad de que los juzgados vacantes efectivamente sean ocupados por reemplazantes, los escollos que deben sortear los abogados para ser jueces interinos, la “incertidumbre respecto de la composición de los tribunales” y decenas de etcéteras más.
“Estos inconvenientes pueden afectar seriamente al servicio de Justicia”, resumió la presentación.
Los jueces propusieron dejar todo como está. O casi. Le sugirieron al Consejo que delegue “con carácter permanente" en las Cámaras la designación de los subrogantes. Y, entretanto, que el Consejo acelere los concursos para que los interinatos sean una excepción y no la regla que impera en el 20% de los juzgados de todo el país. “Que se cubran las vacantes existentes en el Poder Judicial mediante el procedimiento constitucional y legalmente establecido para los concursos, reduciendo las subrogancias a una situación excepcional”, reclamaron.
Mientras el Consejo evalúa qué responder, llueven los planteos de inconstitucionalidad contra la nueva ley (ver aparte). 
Tiempo argentina

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