21 de julio de 2015

Macri justifica el cambio de discurso y busca frenar la pelea interna en el PRO


El alcalde busca hacer pie entre el electorado que desconfía de su voluntad de mantener políticas clave del kirchnerismo. Ese giro generó críticas en todo el arco político.

Una particular lectura del ajustado triunfo del domingo y la justificación del viraje del discurso de Mauricio Macri marcaron el día después del balotaje capitalino que terminó con un estrecho triunfo de Horacio Rodríguez Larreta y dejó al PRO en un clima de incertidumbre y fuertes reproches internos.  
El jefe de Gobierno saliente intentó minimizar la agónica victoria de su delfín y rechazó que el porcentaje final que el PRO cosechó el domingo en la Ciudad pueda tener influencia en las primarias nacionales que se disputarán el 9 de agosto próximo. Rodríguez Larreta se puso en sintonía con esa idea: "Había que ganar, y ganamos."
En simultáneo, el alcalde sorprendió a todo el arco político con el cambio de rumbo de su mensaje político en la noche del domingo y provocó cruces tanto con el Frente para la Victoria -ayer polemizó con Máximo Kirchner y recibió duras críticas de Daniel Scioli- como en la oposición (ver páginas 10 y 12).
Ya repuesto de la angustia que provocó el escrutinio en el distrito que el partido amarillo gobierna desde hace ocho años y que gestionará hasta 2019, Macri se volcó de lleno a la campaña nacional. El alcalde había abandonado las visitas al interior y a la provincia para apuntalar a Rodríguez Larreta, pero ayer pasó por José C. Paz junto a su candidata a gobernadora María Eugenia Vidal para sumar puntos en el distrito más poblado de la Argentina.
Análisis, cómputos y 'facturas'
Cual operadores de Bolsa preocupados por una caída de los mercados, los militantes del PRO ya le habían  sacado chispas a sus teléfonos desde el comando de campaña amarillo de Costa Salguero apenas las pantallas mostraron los guarismos de los comicios capitalinos. Buscaban saber si el triunfo del ministro coordinador estaba garantizado o corría peligro. Antes de que terminara el escrutinio algunos asesores culpaban a la fecha elegida por la baja performance del jefe de Gabinete de la Ciudad. La escena se repitió ayer por la tarde en Parque de los Patricios, en la sede gubernamental capitalina. Allí,  muchos se preguntaron por qué se votó en el fin de semana previo a las vacaciones de invierno. “Los electorados de Martín Lousteau y de Horacio (Larreta) no son muy distintos socioeconómicamente, las vacaciones de invierno no tuvieron nada que ver con el número final”, evaluó un funcionario.
Es que la performance del domingo tuvo gusto a poco y, como ocurre en cualquier partido político que se precie de serlo, en el macrismo salieron a buscar culpables para achacarle los magros resultados. En los pasillos del moderno edificio diseñado por Norman Forster, hubo furia contra el secretario de Gobierno, Marcos Peña; el asesor ecuatoriano Jaime Duran Barba y hasta contra el vicepresidente 1º de la Legislatura, Cristian Ritondo, luego de que el oficialismo capitalino perdiera en las comunas del sur de la Ciudad.
“No hay tiempo de pase de facturas. La campaña que empezó hoy (por ayer) dura 18 días, son sólo dos fines de semana para las PASO y hay que salir a pedir que nos voten de nuevo”, minimizaron desde la Jefatura de Gobierno. “Esa ola de ‘ganamos por poquito’ en tres días se va a terminar. Estamos mirando la provincia de Buenos Aires y la campaña nacional, nada más”, confiaron.
Cambio de discurso
Cuando Larreta ya se había asegurado la sucesión de su líder político, Macri salió a escena. Pese a repetir sus torpes bailes, a la hora de los discursos mostró una envidiable cintura para moverse al ritmo político que marca el kirchnerismo. Aseguró que mantendrá la Asignación Universal por Hijo porque “es un derecho” y no “un regalo” de los gobernantes de turno, qué YPF y Aerolíneas Argentinas continuarán en manos del Estado aunque “bien administradas”.
Para explicar la abrupta voltereta en las posiciones sobre temas nacionales en el partido amarillo se focalizaron en la incertidumbre que genera la figura de Macri respecto de medidas que el kirchnerismo enarboló como los grandes logros de su gestión. “Nos pasa en algunos lugares que la gente nos pregunta si vamos a mantener los planes sociales”, reconoció un hombre que ya dio una vuelta al país acompañando candidatos macristas para explicar las diferencias en la oratoria del empresario.
“Había tanta chicana con que iba a vender todo y privatizar hasta las escuelas públicas que Macri fue y aclaró la situación”, argumentó Federico Pinedo.
Local vs nacional  
En una cabriola que hubiera hecho las delicias del mismísimo futbolista mexicano Hugo Sánchez, el alcalde porteño relativizó la influencia de los resultados capitalinos en la interna nacional. “Las elecciones locales no marcan en cada caso situaciones claras a lo nacional”, señaló y sostuvo que la campaña porteña “se tiñó de lo nacional y se creó una polarización no real”. Tal vez fue para hacer borrón y cuenta nueva ante cifras mucho más bajas de lo esperado, pero hace tan sólo tres semanas, el líder del PRO había expresado exactamente lo contrario. “Todos los votos suman para el gobierno de la Ciudad y para la campaña presidencial” porque “los votos que reciba Larreta significan energía para la campaña presidencial”, decía el alcalde una semana antes de las generales de la Ciudad. El día de los comicios reforzó el concepto: “Estas elecciones son un plebiscito para mi campaña.”
Votos por comuna
En otro giro sorprendente, el “peculiar” electorado porteño que le había dado la victoria al PRO en todas las circunscripciones que conforman el distrito capitalino, el domingo le infligió una derrota en nueve de las 15 comunas capitalinas. Si se toman en cuenta los números de uno y otro candidato en las elecciones del 5 julio, podría concluirse que los votos kirchneristas se sumaron de manera casi lineal al postulante de ECO. El corredor norte y las comunas 2 y 1 terminaron por garantizarle la Jefatura de Gobierno a Rodríguez Larreta, quien consiguió allí abismales diferencias con su competidor. En el resto de la Ciudad los números le sonrieron al enrulado ex ministro kirchnerista. La Comuna 8, que incluye los barrios de Lugano, Sodati y Villa Riachuelo, fue un canto a la equidad y Lousteau se impuso como ganador por un estrechísimo margen de 35 votos sobre 87. 271 sufragios. El PRO obtuvo el 47,5% en las PASO, el 43, 3% en la primera vuelta y el 50% en la segunda. Lousteau revirtió su mala elección en el Sur de manera meteórica: subió más de 30 puntos y empardó al jefe de Gabinete porteño. Esos 29 mil votos fueron la cosecha que consiguió Mariano Reclade, el postulante del FPV en la zona.
La vecina comuna 9, conformada por el Parque Avellaneda, Liniers y Mataderos, fue otra de las que sostuvo la esperanza del ex ministro de Economía: del 25,8% en el primer turno rozó los 53 puntos el pasado domingo. En las PASO la cosa había ido mal para ECO, que obtuvo el 20% de los sufragios. En la patria chica del vice 1º de la Legislatura, Larreta onduló entre los 41 puntos en el primer turno y el 47% en las PASO y la primera vuelta.
En Recoleta, Larreta sacó la ventaja más holgada de todo el comicio, allí duplicó las cifras de Lousteau y se impuso por el 65,5 al 34,5 por ciento. Ambos mejoraron respecto del primer turno capitalino, pero el calvo funcionario sumó más de 60 mil votos y el actual diputado de UNEN, 32 mil. Allí Recalde había sacado el 12,5% de los sufragios, un punto más de los que remontó Lousteau el domingo. Palermo y la comuna 12 fueron las otras circunscripciones donde el PRO obtuvo la ventaja que terminó por ser decisiva. 
Tiempo argentino

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