Mantiene su posición de autonomía dentro de LLA
Una carta blanca presidencial para Patricia Bullrich
Entre la deseada pax mileísta y el salvoconducto para criticar, la cumbre entre Milei y Bullrich no dejó zanjada la interna en LLA, sino que habilitó a la senadora a seguir diferenciándose de la línea oficial de la hermanísima. ¿Un acuerdo entre futuros compañeros de fórmula?
Hay algo que está claro: con o sin permiso, Bullrich pensaba seguir en su línea de cuestionar por momentos la línea oficial que marca la hermanísima y que otros cumplen a rajatabla. Esto le viene generando no pocos enemigos internos. Uno de los últimos es el jefe de Gabinete, Diego Santilli, que nunca dijo una palabra fuera de lugar (más allá de que las piense) y cuya relación con Bullrich se resintió cuando ella lo trató de mentiroso en público. Fue cuando discutieron por el capítulo de discapacidad en el Presupuesto 2027.
Desacuerdos internos, diferencias públicas
Esa fue una de las últimas de una larga lista de diferencias públicas. La más estridente, quizás, fue cuando le exigió a Manuel Adorni que presente su declaración jurada. Antes se diferenció de la actitud oficial ante una jueza, cuñada de un periodista de investigación que el Presidente detesta (como al 95 por ciento de los periodistas).
Con la polémica por discapacidad, Bullrich llegó al punto de publicar un video con la música de Lali Espósito, cantante a la que el Presidente despreció llamándola “Ladri Depósito”. Y en la última semana, la senadora señaló que no acompañaría el pliego de la fiscal Susana Pernas para jueza por su rol en la condena del policía Luis Chocobar.
Y hasta hizo críticas a la política económica, que parecieron dirigirse a “Toto” Caputo: “Si nos comparamos con nosotros mismos, falta darle velocidad para que los cambios lleguen a todas las casas, para que la gente sienta que los cambios no son estructurales solamente, sino que llegan a cada familia”, remarcó.
Hay que decir que ante cada salida de Bullrich, Milei reaccionó de una forma muy distinta a como hace con casi todo el resto de las cosas: no gritó, ni insultó. Intentó disimular las diferencias o buscó plantear que “los liberales no somos manada” y hay libertad de opinión. Hasta llegó a decir que ahora le gustan algunas canciones de Lali Espósito.
Hay quienes sugieren que esta actitud de Milei se debe a un hecho simple: necesita a Bullrich para su reelección. Solo eso explica que, tras tantas blasfemias ante el evangelio karinista, la exministra de Seguridad todavía sea una opción de compañera de fórmula.
Nadie en el Gabinete ignora que el círculo rojo de los empresarios más influyentes está cortejando a Bullrich como un Plan B, si Milei empieza a hacer agua en las encuestas. Sería, para estos empresarios, una suerte de Milei con mejores modales.
El diálogo en Olivos
En este punto, la reunión con Milei en la Quinta de Olivos sugería un intento de limar asperezas. El cónclave entre Bullrich y el Presidente fue extenso. Duró al menos dos horas y media. Entre militares que ahora hacen de mozos, esa conversación pasó por todos los temas, pero hay un punto que es clave.
“Ella le dijo a Milei que va a seguir diferenciándose cuando vea algo que puede afectar al proyecto”, advirtieron en el entorno de la senadora. Bullrich explicó sus posiciones y aseguró que nunca buscó hacerle daño al Gobierno ni a una eventual reelección.
El otro punto es todavía más importante: “Milei le dio el OK”, dicen en La Libertad Avanza. ¿Qué quiere decir esto? Que, al menos como Bullrich lo interpretó, la afirmación de Milei de que su diferencia de opiniones no le molesta significa, en los hechos, una suerte de carta blanca para seguir diferenciándose.
Algo que, como ya se dijo, ella pensaba hacer de todas maneras. Aunque ahora tiene patente de corso.
Bullrich lo resumió en un tuit: “Conversación profunda con el presidente Javier Milei. Hablamos de todo lo que vengo planteando, con total sinceridad. TMAP”. Acrónimo de “Todo marcha de acuerdo al plan”.
El presidente retuiteó lo dicho y agregó: “MAGA! VLLC!”. Para quienes no estén versados en los acrónimos de la mileilengua, quiere decir: “Make Argentina Great Again” o “Haz argentina Grande de nuevo”, una copia del eslogan de Donald Trump. Y, por supuesto, el conocido “Viva la Libertad, carajo!”.
En la hermenéutica oficial, tanto el reposteo del Presidente como la existencia de una foto del encuentro hablan de una buena reunión.
Quien probablemente no esté conforme con este resultado será la hermanísima, quien hace tiempo que busca poner en caja a Bullrich. Ahora no solo no lo logró, sino que ella se siente respaldada por el primer mandatario. No faltó quien imagine que esto forma parte de las discusiones entre los hermanos, que tuvieron un capítulo álgido hace poco con el despido de todo el personal de Olivos, incluidas varias personas de la confianza de Karina Milei.
Los bullrichistas lo saben: “Karina no va a estar contenta después de esto”, comentaban tras el encuentro. La pregunta es si, después de la experiencia con Victoria Villarruel, tendrá la voluntad para elegirla como compañera de fórmula de Milei. O si irá por alguien del riñón propio, como Martín Menem. Según Milei, ya tiene el nombre de quien lo acompañará en la fórmula. Por ahora, es un misterio que a Bullrich no le interesa apurar.
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