Magnetto inició una demanda civil por daños y perjuicios contra Papaleo
Publicado el 28 de Septiembre de 2011
Tras dar por fracasada la instancia de mediación a la que nunca concurrió, el director ejecutivo del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, inició formalmente una demanda por “daños y perjuicios” ante un juzgado civil contra los hermanos Osvaldo y Lidia Papaleo. ¿La razón? Las denuncias públicas y judiciales que la familia Papaleo formuló sobre la forma en que fueron traspasadas en plena dictadura las acciones de Papel Prensa SA del Grupo Graiver a un conglomerado empresario compuesto por Clarín, La Nación, La Razón y el Estado, como accionista minoritario.
Osvaldo Papaleo confirmó ayer a Tiempo Argentino que sus abogados fueron advertidos del inicio de la causa civil, en la que Magnetto aspira a un resarcimiento económico. En esa instancia y en ese fuero no hay espacio para una condena penal, por ejemplo por el delito de “calumnias e injurias”. Esa figura quedó reducida a su mínima expresión gracias a una ley impulsada hace unos dos años por el gobierno de Cristina Fernández y apunta, justamente, a proteger la libertad de expresión. No hay delito cuando lo que se ventilan son cuestiones de “interés público”, y los episodios ocurridos durante la dictadura, entre ellos el traspaso de una empresa mediante formas y métodos que la justicia aún está investigando como supuestos delitos de lesa humanidad, revisten ese carácter.
En cambio, ante una demanda civil por daños y perjuicios, la etapa previa a desembarcar en los tribunales es la mediación, que debe ser convocada por “el actor”. Fue Magnetto quien impulsó el expediente, pero no concurrió a ninguna de las audiencias ante un mediador privado que él mismo designó, tal como lo establece el procedimiento civil. El fracaso de la instancia mediadora queda reflejado en un acta, así queda cumplido el paso procesal y despejado el camino para el inicio del juicio.
Tiempo Argentino desnudó en su edición del 14 de mayo lo que ya se insinuaba como una estrategia del CEO de Clarín. Al explicar cómo se desarrolla la mediación, este diario escribió: “Si una de las dos partes no comparece, normalmente ocurren dos situaciones: recibe una penalidad consistente en una multa, y se da por concluida la etapa de mediación, con lo cual el juicio está en condiciones de comenzar de inmediato. Sólo una razón de fuerza mayor, debidamente justificada, que impida a una de las partes concurrir a la audiencia justifica una nueva convocatoria.
Lo habitual en estos casos es que quien inicia la demanda tenga intenciones de solucionar el conflicto antes del juicio. Pero si sabe de antemano que no habrá acuerdo posible, puede faltar a la mediación, hacerse cargo de la eventual multa (que por lo general es por un dinero relativamente escaso) y precipitar los tiempos judiciales.” Eso, exactamente, fue lo que ocurrió.
La demanda civil quedó radicada ante el Juzgado en lo Civil N° 78. Está vacante desde hace años y el juez que lo ocupa interinamente, en condición de subrogante, es Juan Carlos Benincasa, titular del Juzgado N° 66.
Los Papaleo subrayaron que Magnetto no se presentó “a una causa que inició él mismo”. Por esa razón, el abogado de Papaleo, Héctor Rodríguez, había impugnado la mediación. Ahora será el juzgado el que deberá decidir si avanza o no en el reclamo de Magnetto. En cualquier caso, se avizora un juicio larguísimo en todas sus etapas, con un pronóstico de años de duración lejano e incierto.
Osvaldo Papaleo confirmó ayer a Tiempo Argentino que sus abogados fueron advertidos del inicio de la causa civil, en la que Magnetto aspira a un resarcimiento económico. En esa instancia y en ese fuero no hay espacio para una condena penal, por ejemplo por el delito de “calumnias e injurias”. Esa figura quedó reducida a su mínima expresión gracias a una ley impulsada hace unos dos años por el gobierno de Cristina Fernández y apunta, justamente, a proteger la libertad de expresión. No hay delito cuando lo que se ventilan son cuestiones de “interés público”, y los episodios ocurridos durante la dictadura, entre ellos el traspaso de una empresa mediante formas y métodos que la justicia aún está investigando como supuestos delitos de lesa humanidad, revisten ese carácter.
En cambio, ante una demanda civil por daños y perjuicios, la etapa previa a desembarcar en los tribunales es la mediación, que debe ser convocada por “el actor”. Fue Magnetto quien impulsó el expediente, pero no concurrió a ninguna de las audiencias ante un mediador privado que él mismo designó, tal como lo establece el procedimiento civil. El fracaso de la instancia mediadora queda reflejado en un acta, así queda cumplido el paso procesal y despejado el camino para el inicio del juicio.
Tiempo Argentino desnudó en su edición del 14 de mayo lo que ya se insinuaba como una estrategia del CEO de Clarín. Al explicar cómo se desarrolla la mediación, este diario escribió: “Si una de las dos partes no comparece, normalmente ocurren dos situaciones: recibe una penalidad consistente en una multa, y se da por concluida la etapa de mediación, con lo cual el juicio está en condiciones de comenzar de inmediato. Sólo una razón de fuerza mayor, debidamente justificada, que impida a una de las partes concurrir a la audiencia justifica una nueva convocatoria.
Lo habitual en estos casos es que quien inicia la demanda tenga intenciones de solucionar el conflicto antes del juicio. Pero si sabe de antemano que no habrá acuerdo posible, puede faltar a la mediación, hacerse cargo de la eventual multa (que por lo general es por un dinero relativamente escaso) y precipitar los tiempos judiciales.” Eso, exactamente, fue lo que ocurrió.
La demanda civil quedó radicada ante el Juzgado en lo Civil N° 78. Está vacante desde hace años y el juez que lo ocupa interinamente, en condición de subrogante, es Juan Carlos Benincasa, titular del Juzgado N° 66.
Los Papaleo subrayaron que Magnetto no se presentó “a una causa que inició él mismo”. Por esa razón, el abogado de Papaleo, Héctor Rodríguez, había impugnado la mediación. Ahora será el juzgado el que deberá decidir si avanza o no en el reclamo de Magnetto. En cualquier caso, se avizora un juicio larguísimo en todas sus etapas, con un pronóstico de años de duración lejano e incierto.
Tiempo argentino
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