26 de septiembre de 2011

CRISTIANO RATTAZZI


“Cristina entiende el mundo, adónde va”

Publicado el 26 de Septiembre de 2011

El empresario, titular de Fiat Argentina, no se calla nada. Asegura que en el último año mejoró mucho el clima de diálogo con el gobierno y que ve a una presidenta sólida. Señala que la oposición no tiene ideas “brillantes” y que siempre supo que la presidenta iba a ganar las primarias por una gran diferencia de votos. Además, critica la inflación y muestra su preocupación por los efectos de la devaluación de Brasil en la industria local.
 
Observa  algún cambio en la relación entre el gobierno y los empresarios?
–Hay una distensión muy fuerte. El sistema de gobierno es distendido con todos los sectores. Dialogan mucho más. Años atrás eso era imposible.
–¿Cree que el triunfo apabullante de la presidenta en las primarias produjo un cambio?
–Empezó antes, pero las primarias demostraron un cambio muy fuerte, tanto que la presidenta tuvo más votos de lo que el gobierno esperaba.
–En cierto sector político estaba instalada la sensación de que el gobierno no iba a hacer una buena elección.
–Tuve muchas discusiones. Decía: “Señores, no se equivoquen: va a ganar y fácil.” Los de la oposición me decían: “Vos estás escuchando el canto de las sirenas.” Era un microclima, donde nos sentábamos de a diez y nadie votaba a Cristina, pero yo sabía que iba a ganar porque la sensación de las encuestas, las verdaderas, hablaban de este triunfo, no de un canto de sirenas.
–¿Y cómo lo sabía?
–Soy una persona muy informada. Leo todos los diarios  y cuando hay cuatro encuestas, las leo y hago un promedio. Soy vicepresidente de la UIA, estoy en reuniones de IDEA. Escucho muchas campanas. Algunos me decían: “(Eduardo) Duhalde está subiendo de forma impresionante”, y yo decía: “¿De qué me están hablando?”
–¿Por qué los empresarios se habían formado otra noción?
–No lo sé; quizá porque entre ellos nadie votaba, no sé... es un microclima.
–¿Era una idea preconcebida?
–Quizá un deseo de cambio. Siempre el poder cansa, y se desea un cambio. Hubo ciertas actitudes muy despóticas, lo he dicho muchas veces. Yo tenía una AFJP, y dije que quería quedarme en ella. Eso no lo voy a perdonar nunca. Pero luego noté que la presidenta hizo y cambió las cosas, comenzó a escuchar y decir cosas lógicas, tanto para la industria como para el país.
–La diferencia de votos que hubo en las primarias…
–Fue una sorpresa para todos. La presidenta supo crear un cierto apoyo, y la oposición no supo dar ideas brillantes ni alternativas. Trataba de leer entrelíneas si había alguna propuesta, pero no encontraba nada.
–¿Duhalde no le parece una alternativa?
–No. Lo que hizo en 2001 y 2002 para mí fue inaceptable, imperdonable.
–¿En qué aspecto?
–Había un presidente electo y  había gente haciendo todo lo posible para sacarlo. Y  en una democracia, para la historia institucional argentina, es imperdonable.
–¿Quién le parece más aceptable en la oposición?
–Para 2015 hay muchos candidatos atractivos, y una parte son del propio partido peronista. (Amado) Boudou, (Juan Manuel) Urtubey, (Jorge) Capitanich, (Sergio) Mazza, (Daniel) Scioli o (José Manuel) De la Sota.
–¿Cómo la ve hoy a Cristina?
–Sólida, diciendo cosas inteligentes, entiende el mundo del futuro, de la tecnología, de la avanzada, de lo global. Entiende adónde va y adónde debe ir la economía de las ideas. No estamos en el país parado de años atrás. Recordemos que venimos de 80 años de decadencia. Ella ve lo que tiene que ser la Argentina del futuro. La apoyo en eso, como cuando hablaba de acceso al mercado con Brasil, porque hablaba de cómo se tiene que acceder a un mercado, de cómo funciona el mundo.
–La Argentina rompió con la visión tradicional de la economía en 2003. ¿Cómo ve el modelo socioeconómico actual?
–Creo que 2002 fue la triste ruptura. Y en 2003 se empezó a reconstruir todo, con una soja a un precio creciente, con el país más sojero del mundo. Fue muy bien llevado. Pero si alguien me habla del dólar alto hoy en día, de superávit fiscal con dólar recontra alto, hace tiempo que no está alto. Hay una parte del modelo que ya no está más y hay que sustituirlo con algo sólido.
–¿Puede mejorar la competitividad sólo con en el  tipo de cambio?
–Absolutamente no. Pero últimamente se ha hablado solamente de la competitividad en el tipo de cambio, pero con precios tan bajos en los servicios. Pensar que el gas está a un quinto del precio que tiene en el mundo, con lo que nos cuesta.
–Lo subsidia el Estado…
–Están subsidiando a gente de clase media o media alta, pero la industria paga el gas mucho más. Eso se tiene que arreglar porque era parte del modelo cuando, al principio, el subsidio era pequeño. El sector energético no puede gastar la plata que se está gastando.
–¿Qué porción de la competitividad le corresponde al sector público y cuál al privado?
–El sector público debe crear las bases para que funcione bien la actividad privada, que es la que debe ser competitiva. Si yo saco un auto competitivo, tengo muchas más posibilidades de competir que si fabrico un auto que nadie quiere comprar. Toda organización empresaria debe tener altísima calidad y buenos productos a precios bajos. El Estado debe dar el marco para que todo funcione con reglas claras. Evidentemente hay cosas muy positivas.
–¿Cuáles le parecen bien?
–El Fondo del Bicentenario está muy bien hecho (Nota: Fiat recibió un crédito de
$ 565 millones del Estado). Nunca supeditamos inversiones al Fondo, pero es seguro que ayudó, que es muy bueno.
–Una característica de este gobierno ha sido la inclusión social de personas que estaban fuera del sistema. Hay empresarios que no están de acuerdo porque lo asocian con el proceso inflacionario. ¿Qué cree usted?
–Brasil ha incluido mucha gente también sin inflación. Creo que la inflación no es necesaria para un sistema inclusivo. La historia dice que la inflación sirve para la exclusión, no para la inclusión.
–¿Dónde está centrada la inflación? ¿En la política monetaria, en la demanda, o los responsables son los empresarios?
–Es muy simplista aquel que dice que si se hace más inversión no hay más inflación. Nadie hubiera tenido inflación si la solución fuera sólo la inversión. Es una serie de cosas, todas juntas. ¿Qué hizo Brasil? Tenía demasiado alta la tasa de interés, la bajó, con lo que cayó el tipo de cambio y ahora no tiene inflación. Pero tuvo que estar muchos años con la tasa muy alta.
–Y eso tuvo un costo muy alto para el sector productivo…
–Sí, pero ahora Brasil está sólido y puede permitirse bajar la tasa punto y medio sin tener presiones inflacionarias importantes. Siempre la inflación es un problema. Cuando no hay sistema inflacionario hay que poner un cepo, reglas y cumplirlas.
–España y Grecia no tienen inflación pero sí una economía en parálisis…
–Grecia ha mentido de manera impresionante acerca de su sistema económico.España es diferente. Venía de muy atrás, del post franquismo, cuando decidió entrar en el Mercado Común Europeo, con un crecimiento enorme, que la llevó a estar entre los líderes de Europa en poco tiempo.
–Más allá de las razones de fondo, hay dos realidades: España, Grecia, Portugal, en crisis; como contracara, los países emergentes, la Argentina.
–La comparación hay que hacerla de base. Hablamos de crisis en países con 32 mil  euros de renta per cápita. Acá, hablamos de 8000 euros per cápita. Es una diferencia notable. Si tuvieran que bajar de 32 mil a 27 mil es una cosa. Nosotros, si tenemos que hacer un reajuste, deberíamos bajar a 6000 o 7000 per cápita, como ya hemos caído.
–Entonces, ¿un enfriamiento de la economía no sería perjudicial?
–Claro que es perjudicial, pero no debemos hacerlo con inflación. Es muy peligroso. Hace dos meses, éramos perfectamente competitivos en la producción de autos con los salarios que teníamos. Ahora que Brasil devaluó 18% y nosotros un 2%, tenemos un bache del 16% en autos.
–¿Han hablado con la ministra de Industria, Débora Giorgi, en estos días?
–Sí, pero antes del drama con Brasil. Hace 15 días no estaba este problema. Lo de Brasil fue en esta semana (por la anterior). Desde el 29 de julio devaluó un 24%. Antes el problema era si el dólar estaba en 1,60 o 1,54 reales. Del 1,60 al 1,90 reales, ¿cuántos días pasaron? Muy pocos. Con Brasil estábamos al mismo nivel de costo de mano de obra y de servicios. Ahora Brasil bajó y se acercó a México, que es mucho más barato. ¿Y nosotros en qué quedamos? Brasil exporta el 65% de su producción. Ahora, de golpe, los que exportan a Brasil tienen un 18% más de costo. No estoy a favor de la devaluación, pero hay que hacer algo. Brasil devaluó muy rápido. ¿Y nosotros? Hay que hacer un reajuste, quizá no inmediatamente, pero hay que hacerlo, y la medida más lógica no es cerrar la frontera. Brasil ya está pensando en cerrar su frontera también. ¿Y nosotros? Es trágico, y para la Argentina es grave. Ahí veo a la presidenta muy decidida a ir con Brasil hacia los otros mundos. Pero hay otros que dicen cerremos todo, volvamos a vivir de lo nuestro. Para la industria automotriz eso sería trágico.
–¿Cuáles son sus previsiones de crecimiento del sector automotriz?
–Este año la producción será de  840 mil  autos. Seguramente será a pulmón y remando mucho. En Brasil la compra no ha disminuido tanto, sólo bajó la velocidad del incremento de las ventas de autos, que es del 2% mensual en lugar del 15%, con lo que hay una caída en los stocks. Nada grave.
–¿En qué situación está el parque automotor interno?
–Bien, porque se renovó en forma parcial. Por eso está de más fomentar más el mercado interno, que creció un 37%, con medidas del plan canje, que se implementan cuando el mercado está estático, no cuando crece.
–¿Qué le parece la política industrial que implementa el gobierno?
–En nuestro sector nos han dejado trabajar bien, ayudando, empujando. Hay más autopartistas en la Argentina por la reducción de costos, pero para sostenerlos necesitamos tener seguridad de mercado libre con Brasil. Se necesita una perspectiva a largo plazo. Queremos llegar al 50% de producción local, y lo lograremos para 2013 o 2014.
–¿Le gusta la política de sustitución de importaciones?
–La palabra “sustitución” tiene algo de híbrido; me gusta más producción local porque la sustitución de importaciones me sabe a cambiar un tornillo barato, moderno y de avanzada, por un tornillo hecho acá que quizá no tiene buen funcionamiento, y no creo que la economía argentina se caiga por importar tornillos que no se fabrican acá. No estoy de acuerdo con sustituir algo de mayor calidad y mejor precio por algo de menor calidad y más caro. Nos favorece el fomento de la producción local y lo menos que queremos es abastecernos mucho de Brasil. Preferimos hacerlo con la producción de acá, pero no lo llamaría sustitución de importaciones, sino desarrollo local, de proveedores eficientes, y que ellos manden productos a Brasil. Esto no se logra por decretos, sino por lógica industrial.
–¿Cual es su expectativa sobre la economía argentina?
–Veo a una presidenta muy racional, a la que le interesan la modernidad y las empresas eficientes. No creo que puede seguir escondiéndose por mucho tiempo más el problema de la inflación. Hay que tomar al toro por las astas y manejar la inflación. Y no es enfriar la economía.
–¿Cómo se hace? Históricamente, cuando se desaceleró la economía, los empresarios terminaron invirtiendo menos, se redujo el gasto, etcétera. Cuando Argentina quiso enfriar de a poco se terminó parando la economía.
–En este momento es totalmente diferente. Cuando cayó (Fernando) De la Rúa, la soja estaba a 140 dólares la tonelada. La serie histórica de la soja es de 130 dólares, fue subiendo a 300, 400, 500. Hasta hace una semana la soja estaba en 530 dólares, más del doble de la serie histórica.
–Pero ni la soja ni el petróleo generan empleo…
–No, pero generan efecto riqueza, con lo que uno tiene la posibilidad de tener empleo, desarrollo e inversiones. Con plata verdadera, genuina, se hace. Con plata hecha con la maquinita, no. El tema es producir lo máximo, y después  ver un poco cómo repartir para que además haya más inversiones y devolución de eso.  <
         
 Con la colaboración de Jani Malvino.
Tiempo Argentino.
*******************
Sinceramente en una visiòn poco frecuente en hombres del gran empresariado, visiòn que muchos debieran compartir y fundamentalmente mirar al mundo con los ojos de Cristina...

No hay comentarios: