Detuvieron por extorsión al empresario que organizaba las fiestitas de Berlusconi
Publicado el 2 de Septiembre de 2011
El premier depositó en cuentas de Tarantini medio millón de euros por su silencio. Pero dijo que era para ayudar a una familia.
Luego de días de especulaciones, el empresario Giampaolo Tarantini terminó tras las rejas acusado de extorsionar a Silvio Berlusconi. Según las escuchas telefónicas realizadas por la fiscalía de Nápoles, el hombre de 36 años habría recibido 500 mil euros del presidente del Consejo de Ministros de Italia a cambio de su silencio y de sostener que Il Cavaliere desconocía que las jóvenes participantes en sus fiestas no sanctas eran prostitutas.
La clave de la investigación sería el miedo de Berlusconi. Tarantini siempre negó que el jefe de gobierno supiera que las muchachas invitadas a sus mansiones recibieran copiosas sumas de dinero. Para que no modificara su versión, el empresario de Bari habría recibido medio millón de euros y otros 20 mil en cuotas depositadas sistemáticamente por Il Cavaliere.
Berlusconi nunca negó haber depositado dinero en la cuenta personal de Tarantini. Siempre negó, en cambio, que esas sumas respondieran a una extorsión o un chantaje por parte del empresario.
El 25 de agosto pasado, cuando empezaron a circular las primeras indiscreciones del caso, el premier declaró a la revista Panorama –que forma parte de su grupo editorial, Mondadori– que lo único que había hecho era ayudar “a una persona y una familia con chiquitos con gravísimas dificultades económicas”.
“No hice nada ilegal, me limité a ayudar a un hombre desesperado sin pedir nada a cambio. Esa es mi forma de ser y nada podrá cambiarlo”, aseguró el premier.
El nombre de Tarantini se hizo conocido en 2009, después del escándalo que desataron las declaraciones de la “acompañante de lujo” Patrizia D’Addario, quien aseguró haber tenido relaciones sexuales con Berlusconi a cambio de dinero y denunció una red de prostitución creada especialmente para satisfacer su deseo de bellas mujeres en sus fiestas.
Según la fiscalía de Bari, el empresario era entonces el “reclutador” de las jóvenes participantes y, en el marco de esa investigación, fue condenado a dos años y dos meses de cárcel por tráfico de cocaína.
Ayer, junto con Tarantini, también fue detenida su mujer, Angela Devenuto, y la fiscalía ordenó, además, el arresto del director del diario Avanti!, Valter Lavitola, quien se encuentra en un paradero desconocido.
En el centro de la investigación, más de 50 conversaciones telefónicas entre Tarantini, Devenuto y Lavitola comprobarían el chantaje.
La hipótesis de los fiscales de Nápoles es que Lavitola no habría actuado en modo transparente, quedándose con 400 mil de los 500 mil euros destinados a Tarantini.
El ex socialista negó ser un fugitivo y dijo que “colaborará plenamente” con el juzgado. “Estoy en el extranjero por trabajo (…) Espero definir con mi abogado las decisiones que tomaré. Confirmo con fuerza que nunca se me pasó por la cabeza engañar al presidente Berlusconi ni quedarme con presuntas sumas destinadas a una familia en dificultad”, aseguró Lavitola. <
La clave de la investigación sería el miedo de Berlusconi. Tarantini siempre negó que el jefe de gobierno supiera que las muchachas invitadas a sus mansiones recibieran copiosas sumas de dinero. Para que no modificara su versión, el empresario de Bari habría recibido medio millón de euros y otros 20 mil en cuotas depositadas sistemáticamente por Il Cavaliere.
Berlusconi nunca negó haber depositado dinero en la cuenta personal de Tarantini. Siempre negó, en cambio, que esas sumas respondieran a una extorsión o un chantaje por parte del empresario.
El 25 de agosto pasado, cuando empezaron a circular las primeras indiscreciones del caso, el premier declaró a la revista Panorama –que forma parte de su grupo editorial, Mondadori– que lo único que había hecho era ayudar “a una persona y una familia con chiquitos con gravísimas dificultades económicas”.
“No hice nada ilegal, me limité a ayudar a un hombre desesperado sin pedir nada a cambio. Esa es mi forma de ser y nada podrá cambiarlo”, aseguró el premier.
El nombre de Tarantini se hizo conocido en 2009, después del escándalo que desataron las declaraciones de la “acompañante de lujo” Patrizia D’Addario, quien aseguró haber tenido relaciones sexuales con Berlusconi a cambio de dinero y denunció una red de prostitución creada especialmente para satisfacer su deseo de bellas mujeres en sus fiestas.
Según la fiscalía de Bari, el empresario era entonces el “reclutador” de las jóvenes participantes y, en el marco de esa investigación, fue condenado a dos años y dos meses de cárcel por tráfico de cocaína.
Ayer, junto con Tarantini, también fue detenida su mujer, Angela Devenuto, y la fiscalía ordenó, además, el arresto del director del diario Avanti!, Valter Lavitola, quien se encuentra en un paradero desconocido.
En el centro de la investigación, más de 50 conversaciones telefónicas entre Tarantini, Devenuto y Lavitola comprobarían el chantaje.
La hipótesis de los fiscales de Nápoles es que Lavitola no habría actuado en modo transparente, quedándose con 400 mil de los 500 mil euros destinados a Tarantini.
El ex socialista negó ser un fugitivo y dijo que “colaborará plenamente” con el juzgado. “Estoy en el extranjero por trabajo (…) Espero definir con mi abogado las decisiones que tomaré. Confirmo con fuerza que nunca se me pasó por la cabeza engañar al presidente Berlusconi ni quedarme con presuntas sumas destinadas a una familia en dificultad”, aseguró Lavitola. <
Tiempo Argentino
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