“Cada vez más países del G-20 van en el mismo camino que la Argentina”
Publicado el 16 de Octubre de 2011
El titular del Palacio de Hacienda resaltó que el documento de la cumbre no menciona el precio de las materias primas agrícolas y sí incluye al trabajo y la inclusión social. Además, se acordó acotar la influencia de las calificadoras de riesgo.
Estamos satisfechos porque vimos que cada vez más países comienzan a interpretar la realidad con la misma filosofía que aplicamos en la Argentina.” Con estas palabras, el ministro de Economía, Amado Boudou, resumió en un diálogo con Tiempo Argentino su impresión sobre la cumbre de funcionarios de Hacienda y Finanzas del G-20 que durante dos días sesionó en París.
Las deliberaciones de ayer comenzaron apenas pasadas las 8 de la mañana y se desarrollaron en la amurallada sede del ministerio de Finanzas francés. Y si bien los análisis previos descartaban definiciones tajantes –el encuentro, al fin y al cabo, es preparatorio del que en menos de un mes reunirá a los jefes de Estado que integran el club–, el comunicado consensuado orienta sobre el sentido que tendrán las discusiones de aquí en más.
En ese aspecto, Boudou destacó que se haya incorporado al trabajo como eje de la salida de la crisis. “Para la Argentina es muy positivo este punto, por eso lo planteamos desde el primer día”, enfatizó el titular de Economía, y agregó: “Si se mira desde la situación global, la declaración implica un cambio en el modelo de gestión de la crisis que se venía aplicando desde que estalló. Esas políticas buscaban regenerar la confianza y la solidez del sistema financiero desde el ajuste y el ahorro fiscal. Pero eso, lejos de solucionar el problema, lo agrava al destruir el empleo y debilitar el sistema de cobertura social. Nosotros lo advertimos desde el principio porque vivimos esa experiencia”, afirmó Boudou.
El ministro aludía a la Argentina que estalló en 2001 como consecuencia de una década de endeudamiento y destrucción del aparato productivo. “Aquella experiencia demostró que, por más que el Producto Bruto muestre crecimiento, si no hay empleo el consumo se desvanece. Y junto a él se desvanecen la recaudación y la posibilidad de hacer frente a las deudas que financiaron ese falso crecimiento. Por suerte, cada vez son más los que en el G-20 se dan cuenta de que el camino es el que seguimos nosotros, que pusimos al trabajo en el centro de nuestras políticas.”
En efecto, la mención al empleo como eje es una de las novedades que dejó esta cumbre, pero no la única. Según Boudou, otro hecho para destacar desde el prisma argentino es que los ministros acordaron acotar la influencia de las consultoras de riesgo. “Esto es crucial, porque fueron parte del problema y jamás podrán ser parte de la solución.” El ministro consideró que las consultoras “deberían dejar de existir”. Y si bien no fue eso lo que se acordó en esta reunión, la intención de comenzar a reducir el margen de acción de estas firmas “implica que se las está reconociendo como un problema”.
En principio lo que se acordó fue bucear en fórmulas que permitan que, ante casos de inversion financiera destinada a la economía real, puedan ser otros organismos los que realicen el análisis de riesgo. En este punto, la Argentina aportó un “leading case”.
“Cuando decidimos darle un préstamo a General Motors con fondos de la ANSES, fue la UBA la que hizo los análisis de factibilidad, no una consultora. Nosotros pudimos hacerlo porque la ley que creó el fondo de sustentabilidad habilita que, cuando se trata de operaciones de inversión en la economía, se puede recurrir a estudios alternativos sin necesidad de participar a las consultoras de mercado”, recordó Boudou, quien remarcó el hecho de que el caso fuera tratado como ejemplo por sus pares del G-20.
El ministro también destacó que el comunicado no hiciera mención a la posibilidad de establecerle topes a los precios de los commodities agropecuarios. Ese era, precisamente, uno de los objetivos que la comitiva trajo hasta aquí. Junto al ministro trajinaron las dos jornadas de trabajo los funcionarios de Hacienda Sergio Chodos y Guido Forcieri, quienes trabajaron en coordinación con el director enviado por el Banco Central, Miguel Pesce.
Respecto al áspero tema del precio de los granos, Boudou reconoció que buena parte del mérito de que prácticamente haya sido descartado del debate hay que adjudicárselo a Japón. “Durante un año trabajaron en un informe donde demuestran que existen razones objetivas que empujaron al alza el precio de los granos, como la incorporación de millones de indios y chinos al mercado de consumo”, explicó el ministro, y agregó: “Ese informe dice claramente que acá no hay ninguna burbuja, sino un crecimiento de valor por aumento de la demanda. De todos modos nosotros seguimos insistiendo en que sí debe haber una regulación en el mercado de futuros y de derivados”, aclaró, para enfatizar luego que la Argentina sigue firme en su postura contraria al flujo descontrolado de capitales especulativos: “Es indispensable que se establezca que existen realidades económicas distintas en un marco regulatorio que le dé libertad a los países a operar según su realidad, y no en base a una premisa universal que privilegia la libertad de flujos por encima de todo.”
Boudou también consideró positivo que el documento final discrimine entre “paraísos fiscales” y estados “no colaborativos”, una manera de medir con distinta vara a las legislaciones que favorecen la evasión y la economía en negro con otras que, por distintas razones, no cumplen el 100% de las disposiciones internacionales en la materia. Y si bien el tema se mencionó pero no se desarrolló en el comunicado, el ministro se mostró confiado en que, más temprano que tarde, el grupo que reúne a los 20 países que en conjunto representan al 90% del PBI global avanzará en la necesaria reforma de los organismos multilaterales de crédito. Esa ríspida cuestión, como el resto del temario desplegado en esta cumbre, formará parte de las discusiones que los próximos 3 y 4 de noviembre los jefes de los estados miembro de este selecto club llevarán a cabo en Cannes.
Las deliberaciones de ayer comenzaron apenas pasadas las 8 de la mañana y se desarrollaron en la amurallada sede del ministerio de Finanzas francés. Y si bien los análisis previos descartaban definiciones tajantes –el encuentro, al fin y al cabo, es preparatorio del que en menos de un mes reunirá a los jefes de Estado que integran el club–, el comunicado consensuado orienta sobre el sentido que tendrán las discusiones de aquí en más.
En ese aspecto, Boudou destacó que se haya incorporado al trabajo como eje de la salida de la crisis. “Para la Argentina es muy positivo este punto, por eso lo planteamos desde el primer día”, enfatizó el titular de Economía, y agregó: “Si se mira desde la situación global, la declaración implica un cambio en el modelo de gestión de la crisis que se venía aplicando desde que estalló. Esas políticas buscaban regenerar la confianza y la solidez del sistema financiero desde el ajuste y el ahorro fiscal. Pero eso, lejos de solucionar el problema, lo agrava al destruir el empleo y debilitar el sistema de cobertura social. Nosotros lo advertimos desde el principio porque vivimos esa experiencia”, afirmó Boudou.
El ministro aludía a la Argentina que estalló en 2001 como consecuencia de una década de endeudamiento y destrucción del aparato productivo. “Aquella experiencia demostró que, por más que el Producto Bruto muestre crecimiento, si no hay empleo el consumo se desvanece. Y junto a él se desvanecen la recaudación y la posibilidad de hacer frente a las deudas que financiaron ese falso crecimiento. Por suerte, cada vez son más los que en el G-20 se dan cuenta de que el camino es el que seguimos nosotros, que pusimos al trabajo en el centro de nuestras políticas.”
En efecto, la mención al empleo como eje es una de las novedades que dejó esta cumbre, pero no la única. Según Boudou, otro hecho para destacar desde el prisma argentino es que los ministros acordaron acotar la influencia de las consultoras de riesgo. “Esto es crucial, porque fueron parte del problema y jamás podrán ser parte de la solución.” El ministro consideró que las consultoras “deberían dejar de existir”. Y si bien no fue eso lo que se acordó en esta reunión, la intención de comenzar a reducir el margen de acción de estas firmas “implica que se las está reconociendo como un problema”.
En principio lo que se acordó fue bucear en fórmulas que permitan que, ante casos de inversion financiera destinada a la economía real, puedan ser otros organismos los que realicen el análisis de riesgo. En este punto, la Argentina aportó un “leading case”.
“Cuando decidimos darle un préstamo a General Motors con fondos de la ANSES, fue la UBA la que hizo los análisis de factibilidad, no una consultora. Nosotros pudimos hacerlo porque la ley que creó el fondo de sustentabilidad habilita que, cuando se trata de operaciones de inversión en la economía, se puede recurrir a estudios alternativos sin necesidad de participar a las consultoras de mercado”, recordó Boudou, quien remarcó el hecho de que el caso fuera tratado como ejemplo por sus pares del G-20.
El ministro también destacó que el comunicado no hiciera mención a la posibilidad de establecerle topes a los precios de los commodities agropecuarios. Ese era, precisamente, uno de los objetivos que la comitiva trajo hasta aquí. Junto al ministro trajinaron las dos jornadas de trabajo los funcionarios de Hacienda Sergio Chodos y Guido Forcieri, quienes trabajaron en coordinación con el director enviado por el Banco Central, Miguel Pesce.
Respecto al áspero tema del precio de los granos, Boudou reconoció que buena parte del mérito de que prácticamente haya sido descartado del debate hay que adjudicárselo a Japón. “Durante un año trabajaron en un informe donde demuestran que existen razones objetivas que empujaron al alza el precio de los granos, como la incorporación de millones de indios y chinos al mercado de consumo”, explicó el ministro, y agregó: “Ese informe dice claramente que acá no hay ninguna burbuja, sino un crecimiento de valor por aumento de la demanda. De todos modos nosotros seguimos insistiendo en que sí debe haber una regulación en el mercado de futuros y de derivados”, aclaró, para enfatizar luego que la Argentina sigue firme en su postura contraria al flujo descontrolado de capitales especulativos: “Es indispensable que se establezca que existen realidades económicas distintas en un marco regulatorio que le dé libertad a los países a operar según su realidad, y no en base a una premisa universal que privilegia la libertad de flujos por encima de todo.”
Boudou también consideró positivo que el documento final discrimine entre “paraísos fiscales” y estados “no colaborativos”, una manera de medir con distinta vara a las legislaciones que favorecen la evasión y la economía en negro con otras que, por distintas razones, no cumplen el 100% de las disposiciones internacionales en la materia. Y si bien el tema se mencionó pero no se desarrolló en el comunicado, el ministro se mostró confiado en que, más temprano que tarde, el grupo que reúne a los 20 países que en conjunto representan al 90% del PBI global avanzará en la necesaria reforma de los organismos multilaterales de crédito. Esa ríspida cuestión, como el resto del temario desplegado en esta cumbre, formará parte de las discusiones que los próximos 3 y 4 de noviembre los jefes de los estados miembro de este selecto club llevarán a cabo en Cannes.
Tiempo argentino
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