Calma: la nueva operatoria redujo la venta de dólares del Banco central
Publicado el 1 de Noviembre de 2011
Qué pasa que hay tan poca gente? Pude estacionar tranquilo, no lo puedo creer, ¿pasó algo?”, preguntaba con curiosidad un peatón que ayer al mediodía atravesaba San Martín y Reconquista, en el corazón de la City porteña. Los nuevos controles sobre el mercado cambiario, donde quienes demanden dólares deben demostrar “consistencias” entre sus ingresos y las declaraciones juradas, tuvieron ayer un debut tranquilo, con poco movimiento, más allá de algunas dificultades debido a algunas casas de cambio que no adecuaron sus sistemas informáticos. Fue tanta la calma en la City que el Banco Central tuvo que desprenderse de muchos menos dólares para garantizar la demanda ya aunque vendió alrededor de U$S 100 millones, 80 millones correspondieron a liquidación por importaciones y tan sólo U$S 20 millones sirvieron para satisfacer el apetito de los compradores. Sin embargo, vale recordar que el jueves y el viernes el Central vendió entre U$S 140 y 170 millones.
Las principales complicaciones que surgieron ayer tuvieron lugar al iniciarse la jornada, ya que algunas casas de cambio no contaban con el nuevo sistema, por lo cual suspendían momentáneamente su actividad. De hecho, en la mayor parte de estas se pudo constatar ayer la presencia de empleados de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), que intentaban corroborar la correcta implementación de los controles. También surgieron dificultades con diversos compradores que acudían al mostrador pero sin la clave fiscal necesaria para llevar a cabo la compra. Los bancos, en cambio, adecuaron su sistema informático durante el fin de semana y trabajaron sin contratiempos, aunque vendieron pocos dólares y a sus clientes.
“Estamos operando con normalidad, tal vez algunas operaciones de compra demoran diez o 15 minutos más que habitualmente porque estamos poniendo en práctica el nuevo sistema, pero no hubo nada extraordinario”, concluyó un empleado de una de las casas de cambio históricas de la plaza financiera, y agregó: “Hasta ahora la gente lo está tomando con naturalidad, no hubo reacciones negativas”.
En tanto, el humor social ante la nueva medida iba desde la indiferencia de algunos compradores, hasta cierta resignación. “Estos controles son redundantes, ya los hacía el Banco Central”, se quejaba un hombre, de elegante saco y corbata. En tanto que Mariano, un empleado administrativo de 35 años, manifestaba su inconformidad con la nueva medida. “Gano $ 4200 por mes, quise comprar U$S 300, y el sistema me lo rechazó”, señaló.
No obstante, desde el gremio bancario señalaron que la afluencia de público fue la habitual, aunque algunas operaciones no pudieron realizarse por “demoras” en los sistemas o “deficiencias” en la implementación. “Que yo conozca, no hubo grandes problemas”, indicó a Tiempo Argentino Eduardo Berrozpe, secretario de Prensa de la Asociación Bancaria. En la práctica y más allá de algunas versiones periodísticas, los nuevos controles sobre el dólar que emanan de la Resolución 3210/11 no restringen la oferta, sino que operan como un inhibidor de la informalidad y el mercado negro. Quienes demandan dólares deberán desde ayer presentar un CUIL, CUIT y DNI, y mostrar “congruencia” entre la operación solicitada y sus ingresos declarados, lo que denota el carácter fiscal de la medida. Si no hay inconsistencias, los compradores pueden comprar una cantidad igual o superior a la que compraban la semana pasada.
Si bien es temprano para evaluar un resultado, ayer fue notoria la ausencia de “coleros” –aquellos que compran dólares para un tercero– e incluso desaparecieron los “arbolitos”. Por su parte, desde la AFIP aseguraron ayer que el 80% de las operaciones de compra se pudo concretar sin inconvenientes, mientras que dentro del 20% de las transacciones rechazadas por “inconsistencias” hubo desde casos de monotributistas que adeudaban cuotas, hasta sociedades comerciales que no tenían Ganancias declaradas.
Las principales complicaciones que surgieron ayer tuvieron lugar al iniciarse la jornada, ya que algunas casas de cambio no contaban con el nuevo sistema, por lo cual suspendían momentáneamente su actividad. De hecho, en la mayor parte de estas se pudo constatar ayer la presencia de empleados de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), que intentaban corroborar la correcta implementación de los controles. También surgieron dificultades con diversos compradores que acudían al mostrador pero sin la clave fiscal necesaria para llevar a cabo la compra. Los bancos, en cambio, adecuaron su sistema informático durante el fin de semana y trabajaron sin contratiempos, aunque vendieron pocos dólares y a sus clientes.
“Estamos operando con normalidad, tal vez algunas operaciones de compra demoran diez o 15 minutos más que habitualmente porque estamos poniendo en práctica el nuevo sistema, pero no hubo nada extraordinario”, concluyó un empleado de una de las casas de cambio históricas de la plaza financiera, y agregó: “Hasta ahora la gente lo está tomando con naturalidad, no hubo reacciones negativas”.
En tanto, el humor social ante la nueva medida iba desde la indiferencia de algunos compradores, hasta cierta resignación. “Estos controles son redundantes, ya los hacía el Banco Central”, se quejaba un hombre, de elegante saco y corbata. En tanto que Mariano, un empleado administrativo de 35 años, manifestaba su inconformidad con la nueva medida. “Gano $ 4200 por mes, quise comprar U$S 300, y el sistema me lo rechazó”, señaló.
No obstante, desde el gremio bancario señalaron que la afluencia de público fue la habitual, aunque algunas operaciones no pudieron realizarse por “demoras” en los sistemas o “deficiencias” en la implementación. “Que yo conozca, no hubo grandes problemas”, indicó a Tiempo Argentino Eduardo Berrozpe, secretario de Prensa de la Asociación Bancaria. En la práctica y más allá de algunas versiones periodísticas, los nuevos controles sobre el dólar que emanan de la Resolución 3210/11 no restringen la oferta, sino que operan como un inhibidor de la informalidad y el mercado negro. Quienes demandan dólares deberán desde ayer presentar un CUIL, CUIT y DNI, y mostrar “congruencia” entre la operación solicitada y sus ingresos declarados, lo que denota el carácter fiscal de la medida. Si no hay inconsistencias, los compradores pueden comprar una cantidad igual o superior a la que compraban la semana pasada.
Si bien es temprano para evaluar un resultado, ayer fue notoria la ausencia de “coleros” –aquellos que compran dólares para un tercero– e incluso desaparecieron los “arbolitos”. Por su parte, desde la AFIP aseguraron ayer que el 80% de las operaciones de compra se pudo concretar sin inconvenientes, mientras que dentro del 20% de las transacciones rechazadas por “inconsistencias” hubo desde casos de monotributistas que adeudaban cuotas, hasta sociedades comerciales que no tenían Ganancias declaradas.
Tiempo argentino
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