Corrientes eléctrica
Publicado el 4 de Diciembre de 2011
A River se le cruzó un Gato en su camino. Pero no uno negro, de ésos que ve a menudo y en cada esquina en los últimos tiempos, sino el Gato Sessa. Porque si el veterano arquero de Boca Unidos ataja como si tuviera 15 años menos, si se parece más a aquel que estuvo dos años en Huracán Corrientes (95-97) mientras buscaba su lugar en el mundo del fútbol que a éste que fue a buscar una jubilación de privilegio después de una larga carrera, el arco se achica y el destino de River se entristece hasta el punto de terminar perdiendo un partido increíble.
Y hasta ahí se puede contar con tranquilidad porque, sinceramente, después de Sessa y de la tenacidad de sus manos por impedir que en el arco de Boca Unidos entre una pelota, nada parece creíble. Ni entendible, incluso, para los hinchas de River que ya comenzaron a acostumbrarse a comerse palos que, en ningún otro momento de la historia, se hubiera imaginado.
Probablemente, este relato dentro de muchos años sea parte del olvido o de una página de rarezas de la pelota, pero seguro en algún lugar aparecerá escrito algo como esto: “Alguna vez, en 2011, River fue a jugar a Corrientes contra un equipo llamado Boca, que no era su archirrival histórico, que tenía una remera roja y amarilla en vez de azul y oro, que le ganó en el minuto 46 del segundo tiempo y que lo hizo de una forma inexplicable: nadie, ni ellos mismos, esperaba que le ganaran al conjunto de Matías Almeyda.”
Pero, aún así, más allá de lo épico vale la pena pensar una cantidad de cosas en relación a este River que perdió contra un rival directo en la pelea por el ascenso y siguió demostrando que los equipos grandes del Nacional B le cuestan (a ninguno de los punteros le pude ganar). Futbolísticamente, de todas formas, hay que mencionar que de ninguna forma este River mereció perder este encuentro. Que por alguna razón bien firme fue Sessa la figura del encuentro y que, si hay alguien más que merece el reconocimiento, es el palo derecho del arco que el Gato defendió en el segundo tiempo, ya que el poste hizo rebotar una pelota que lanzó Carlos Sánchez que tendría que haber entrado.
Después de eso, no hay mucho más porque el gol de Boca Unidos llegó con la misma lógica que la que construyó la coyuntura que sostiene este partido: una irrealidad para la historia de River, un delirio de algún dios bastante mal tipo, algo que nadie podría explicar. Porque los Millonarios fueron por todo sin parar, porque Claudio Marini (entrenador de Boca) había decidido 25 minutos antes de que terminar el encuentro que el empate le sentaba bien, porque el Chori Domínguez y Fernando Cavenaghi merecían un gol como mínimo, y no merecía semejante baldazo de agua fría.
La pregunta final le excede a River y al propio Boca Unidos. Forma parte de este realismo mágico convertido en realidad.
“¿Corrientes tiene algún prócer?”, se discutirá en los colegios y las universidades correntinas. Ahora tendrá una respuesta firme: sí, Cristian Nuñez, aquel que, alguna vez le hizo un gol a River que regaló una victoria que será eterna. O más que eterna.
Y hasta ahí se puede contar con tranquilidad porque, sinceramente, después de Sessa y de la tenacidad de sus manos por impedir que en el arco de Boca Unidos entre una pelota, nada parece creíble. Ni entendible, incluso, para los hinchas de River que ya comenzaron a acostumbrarse a comerse palos que, en ningún otro momento de la historia, se hubiera imaginado.
Probablemente, este relato dentro de muchos años sea parte del olvido o de una página de rarezas de la pelota, pero seguro en algún lugar aparecerá escrito algo como esto: “Alguna vez, en 2011, River fue a jugar a Corrientes contra un equipo llamado Boca, que no era su archirrival histórico, que tenía una remera roja y amarilla en vez de azul y oro, que le ganó en el minuto 46 del segundo tiempo y que lo hizo de una forma inexplicable: nadie, ni ellos mismos, esperaba que le ganaran al conjunto de Matías Almeyda.”
Pero, aún así, más allá de lo épico vale la pena pensar una cantidad de cosas en relación a este River que perdió contra un rival directo en la pelea por el ascenso y siguió demostrando que los equipos grandes del Nacional B le cuestan (a ninguno de los punteros le pude ganar). Futbolísticamente, de todas formas, hay que mencionar que de ninguna forma este River mereció perder este encuentro. Que por alguna razón bien firme fue Sessa la figura del encuentro y que, si hay alguien más que merece el reconocimiento, es el palo derecho del arco que el Gato defendió en el segundo tiempo, ya que el poste hizo rebotar una pelota que lanzó Carlos Sánchez que tendría que haber entrado.
Después de eso, no hay mucho más porque el gol de Boca Unidos llegó con la misma lógica que la que construyó la coyuntura que sostiene este partido: una irrealidad para la historia de River, un delirio de algún dios bastante mal tipo, algo que nadie podría explicar. Porque los Millonarios fueron por todo sin parar, porque Claudio Marini (entrenador de Boca) había decidido 25 minutos antes de que terminar el encuentro que el empate le sentaba bien, porque el Chori Domínguez y Fernando Cavenaghi merecían un gol como mínimo, y no merecía semejante baldazo de agua fría.
La pregunta final le excede a River y al propio Boca Unidos. Forma parte de este realismo mágico convertido en realidad.
“¿Corrientes tiene algún prócer?”, se discutirá en los colegios y las universidades correntinas. Ahora tendrá una respuesta firme: sí, Cristian Nuñez, aquel que, alguna vez le hizo un gol a River que regaló una victoria que será eterna. O más que eterna.
Tiempo argentino
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Si había algún equipo con el que River no quería perder era con Boca Unidos de Corrientes, el estigma Boca lo siguió hasta la "B" nacional y allí le dio otro mazazo.
Sin dudas es el inicio de un clásico a falta de super clásico, aun queda medio torneo por delante y ya se vio que River no es un equipo invencible , de hecho no le pudo ganar a ninguno de los que jugo por primera vez, ahora todas la fichas están puestas en el partido con Boca en el verano, sin dudas un partido que se jugara con el cuchillo entre los dientes.
Por el momento el fin de semana trae a un River derrotado y a un Boca Juniors campeón del fútbol nacional, solo le falta un punto y que su único rival Tigre no pierda ninguno en el resto de los partidos ,
Parece que tendré un día feliz.
Saludos a Sibaris que es de ri"B"er
1 comentario:
Estar en la B es una experiencia de vida.....!!!!! (Para que lo sepas vos)
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