La historia urbana de la Argentina abrió un archivo con el título “Derrumbes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”: Juan Cabandié, Legislador del Frente para la Victoria, denunció que durante la gestión del ingeniero Civil Mauricio Macri, ocurrieron 20 derrumbes con 9 víctimas mortales y un número no precisado de heridos y damnificados. La denuncia fue hecha en la Legislatura porteña el 7 de noviembre de 2011.
Tres días antes de que se conociera el trágico balance hecho por Cabandié y cuando el reloj se estaba aproximando a las 8 de la noche, un estruendo sacudió a un sector del céntrico barrio San Nicolás. La conmoción fue provocada al desplomarse el cuerpo posterior del añoso edificio de Bartolomé Mitre 1232 que cedió a consecuencia de grietas producidas por la acción, en un terreno lindero, de una retro excavadora. La máquina era utilizada para preparar el suelo con destino a un nuevo proyecto inmobiliario.
A horas de ocurrido el derrumbe, el gobierno de la Ciudad Autónoma dispuso que entrara en escena una poderosa grúa con la finalidad de demoler lo que quedaba del edificio. Entre los escombros sin revisar, se encontraba el cuerpo de Isidoro Madueña,
habitante del departamento 3º B.
Télam Investiga inicia una serie de notas sobre la situación de los damnificados por el derrumbe con testimonios de habitantes y vecinos del edificio colapsado. Sus reclamos recorren el suelo yermo de la indiferencia cuando no de la manipulación: “como suele ocurrir… trataron de encubrir su propio error con más errores”, dice Hugo Roberto Mansueti, vecino damnificado del edificio lindero de Libertad 94, refiriéndose a la actuación de las autoridades comunales.
Son treinta y dos los departamentos directamente afectados por el derrumbe y no se conoce aún el número de las unidades vecinas que padecieron sus consecuencias. En el foso común de los escombros, quedaron sepultados años de trabajos y registros de vida. Y una víctima mortal.
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