La UE repitió la receta: disciplina fiscal y nuevo rescate para el euro
Publicado el 31 de Enero de 2012
Mariano Rajoy tuvo su bautismo de fuego en la primera cumbre de la Unión Europea (UE), en la que participó como presidente español. Rajoy no advirtió que su micrófono estaba abierto y sus conversaciones durante la reunión rápidamente tomaron carácter público. “La reforma laboral me va a costar una huelga”, confesó ante el primer ministro de Finlandia, Jirky Katainen, anticipando el carácter que tendrá su plan de intervención sobre el mercado laboral que tiene previsto presentar alrededor del 10 de febrero. Fuera de la sede de la UE, una huelga general dejaba en claro que las medidas de los gobernantes europeos generan reacciones similares en todo el continente. Durante la cumbre, los jefes de Estado aprobaron la conformación de un nuevo fondo de rescate permanente para el euro y un tratado de disciplina fiscal con el fin de recuperar la confianza de los mercados.
Empujados por la canciller alemana Angela Merkel, los líderes europeos aprobaron un nuevo fondo de rescate para el euro (que entrará en vigencia en julio de 2012, dotado por, al menos, 500 mil millones de euros) y acordaron un tratado de disciplina fiscal que pretende devolver la confianza de mercados y agencias internacionales de calificación en la solvencia de la Eurozona y de la UE en su conjunto. Sin embargo, la ausencia de las firmas de dos países integrantes de la Unión Europea en el tratado de disciplina fiscal deja al acuerdo rengo y trasluce más dificultades de las que los líderes del Viejo Continente hubieran querido mostrar.
Ante la ausencia del Reino Unido, que se negó a firmar el tratado argumentando que no renunciaría a cuestiones que tienen que ver con su soberanía, la negativa de la República Checa y la imposibilidad de una regulación en el marco de los tratados de la UE, se arribó a un acuerdo de 25 países. El mismo versa sobre el equilibrio presupuestario necesario, pone un límite al endeudamiento estatal e impone sanciones automáticas en caso de incumplimiento de estos límites. Adicionalmente, establece que quienes no ratifiquen el tratado no tendrán acceso a ayudas del fondo de rescate europeo.
Sin embargo, este no es el único recurso que despierta temores de pérdida de soberanía entre los países integrantes de la UE. Según el diario británico Financial Times, Alemania pretende colocar a Grecia, el otro hijo díscolo de la región, bajo la supervisión de un comisario europeo ad hoc, con la tarea exclusiva de fiscalizar el programa de ahorro y los recortes que todavía debe aplicar el gobierno del tecnócrata Lucas Papademos. Esta medida, antes de la cumbre, sumaba más críticas que apoyos entre los países de la región. <
Dpa Ansa
Empujados por la canciller alemana Angela Merkel, los líderes europeos aprobaron un nuevo fondo de rescate para el euro (que entrará en vigencia en julio de 2012, dotado por, al menos, 500 mil millones de euros) y acordaron un tratado de disciplina fiscal que pretende devolver la confianza de mercados y agencias internacionales de calificación en la solvencia de la Eurozona y de la UE en su conjunto. Sin embargo, la ausencia de las firmas de dos países integrantes de la Unión Europea en el tratado de disciplina fiscal deja al acuerdo rengo y trasluce más dificultades de las que los líderes del Viejo Continente hubieran querido mostrar.
Ante la ausencia del Reino Unido, que se negó a firmar el tratado argumentando que no renunciaría a cuestiones que tienen que ver con su soberanía, la negativa de la República Checa y la imposibilidad de una regulación en el marco de los tratados de la UE, se arribó a un acuerdo de 25 países. El mismo versa sobre el equilibrio presupuestario necesario, pone un límite al endeudamiento estatal e impone sanciones automáticas en caso de incumplimiento de estos límites. Adicionalmente, establece que quienes no ratifiquen el tratado no tendrán acceso a ayudas del fondo de rescate europeo.
Sin embargo, este no es el único recurso que despierta temores de pérdida de soberanía entre los países integrantes de la UE. Según el diario británico Financial Times, Alemania pretende colocar a Grecia, el otro hijo díscolo de la región, bajo la supervisión de un comisario europeo ad hoc, con la tarea exclusiva de fiscalizar el programa de ahorro y los recortes que todavía debe aplicar el gobierno del tecnócrata Lucas Papademos. Esta medida, antes de la cumbre, sumaba más críticas que apoyos entre los países de la región. <
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