26 de enero de 2012

SUPERCLÁSICO

La fiesta fue completa

Publicado el 26 de Enero de 2012
Ganó el campeón. Boca le ganó 2-0 a River con goles de Blandi, en un escenario chaqueño repleto. El primer Superclásico con el millonario en la B Nacional tuvo todos los condimentos de un partido de primera categoría.
 
Si el miedo que preocupó los últimos seis meses de la pelota argentina era el de un clásico violento en las tribunas, todo lo que pasó dentro de la cancha permitió derribar esa teoría. Porque si hay que hablar de lo que pasó en los tablones hay que remarcar que todo tuvo que ver con la alegría. Pero se complicaría si hubiera que decir lo mismo de lo que se vivió en el césped: el Superclásico en Chaco fue una acumulación de histerias y de peleas que terminó con un Chori Domínguez expulsado por acusar al árbitro de bostero y con un Boca al que no le hizo falta brillar mucho para quedarse con el partido más esperado de todo el verano.
Y aunque la espera desesperaba, y aunque el estadio chaqueño estaba colmado, y aunque miles de hinchas se amontonaban para saludar a esos ídolos que nunca antes habían visto, el partido tuvo su esencia en lo opaco. Pocas situaciones de gol. Poca adrenalina en todo lo relacionado con la pelota.
Tanto fue así que a los seis minutos del primer tiempo, luego de que Carlos Arano se olvidara de marcar a Pablo Mouche, apareció un centro y Nicolás Blandi ya le dio una sentencia a lo que sería el encuentro: cabezazo adentro y el resultado puesto. El centrodelantero boquense marcó su gol número seis en once partidos con la camiseta de Boca, logrando un ritmo goleador digno de recuerdos de Martín Palermo, el último gran artillero xeneize. Sumado esto a la expulsión del Chori a los 26 minutos del primer tiempo, dando un cierre a este encuentro en el que Boca no desesperó y River no tuvo espacios como para ir a buscarlo.
A Boca le expulsaron a Facundo Roncaglia y el partido, entre la adrenalina y el empuje, se fue emparejando.
River entonces buscó. Aprovechó la ocasión de tener la misma cantidad de jugadores dentro del campo de juego. Abrió la cancha y apostó a poner la pelota dentro de la olla que más cotizaba en el partido: en la mezcla de Trezeguet y Fernando Cavenaghi contra Rolando Schiavi y Juan Manuel Insaurralde. Una ecuación que, en definitiva, se le volcó hacia el punto más favorable y cómodo para los xeneizes: la firmeza de la defensa de los de Julio César Falcioni, los mismos que terminaron el campeonato con tan sólo seis goles en contra.
Sobre el final, Blandi volvió a cerrar el partido con otra definición más. El punta demostró que, a pesar de que esté Santiago Silva, él seguirá siendo un número puesto para tener en cuenta. En su camiseta, la 17, quedó toda la alegría de este clásico que tuvo un clima hostil dentro del césped. En sus gritos quedó lo esencia más bonita de todo esto: el grito emocionante de toda la gente chaqueña.
Tiempo argentino
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Me parece que pusimos demasiados titulares para jugar con un equipo de la B.
El próximo domingo revancha en Mendoza.

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