Timerman reveló que el armamento británico pone en peligro a la región
Londres “cuadriplicó su poder naval en el Atlántico Sur”, afirmó. La Argentina formalizó ante la ONU una detallada denuncia contra el Reino Unido sobre la militarización de las Malvinas, y aceptó un nuevo ofrecimiento del Ban Ki-moon para mediar.
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El canciller argentino evitó enredarse en una disputa retórica e insistió en la necesidad de acatar las resoluciones de Naciones Unidas sobre las Islas Malvinas: “Todos aceptan dialogar, sólo falta el Reino Unido”, dijo.
“Enviaron un submarino nuclear con capacidad para transportar armamento nuclear, el Vanguard. La Argentina apeló a los canales diplomáticos preguntándole a Londres si transportaban ese armamento y hasta el día de hoy se rehúsa a decir si sí o no. Nuestro país tiene información que han introducido esas armas nucleares”, aseguró Timerman en una conferencia de prensa ofrecida en Nueva York. Acababa de reunirse con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el presidente de la Asamblea General, Nassir Abdulaziz Al Nasser, y con el presidente del Consejo de Seguridad, Kodjo Menan, a quien le entregó la denuncia, con documentación incluida, sobre la escalada militar del Reino Unido en el Atlántico Sur.
“El último refugio de un imperio en decadencia”, como caracterizó Timerman al énclave británico en Malvinas, encierra un peligro superior con un incremento de la militarización de la zona por parte del gobierno inglés. El canciller argentino destacó que Londres envió un destructor tipo 45 con el que “cuadriplicó su poder naval en el Atlántico Sur”. También remarcó la presencia del Typhoon 2 en el archipiélago, avión que no posee “ningún país sudamericano y que fue usado para sus guerras en Afganistán, Irak y Libia”, y que “puede volar hasta la mitad del territorio argentino y disparar misiles Taurus que tienen un alcance de 500 kilómetros”.
“Tienen capacidad ofensiva que llega al Uruguay, parte de Chile y el sur de Brasil. Es el arma más letal del Atlántico Sur”, agregó.
Pero el dato que más preocupa al gobierno de Cristina Fernández es el tipo de armamento que portan las naves inglesas, de allí la insistencia del canciller en que “la Argentina no va a aceptar la existencia de armamento nuclear en la zona de América Latina”. La contundencia de la frase de Timerman no sólo reside en la firme decisión política del gobierno argentino, sino que además tiene el respaldo de los países que integran la comunidad del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), la Unasur y el Mercosur, que se suman al reclamo por Malvinas.
En ese sentido, la representación argentina se mostró conforme con lo realizado y, sobre todo, por la recepción que tuvo la denuncia. El Consejo de Seguridad tardó apenas un par de horas en oficializar la presentación de Timerman y la remitió de inmediato a los 15 países que lo integran, donde China, Francia, Rusia, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, y los Estados Unidos de América tienen asiento permanente y poder de veto.
“Hoy es un día muy importante para nuestro país porque vinimos a la ONU, organización por excelencia para resolver problemas entre los países en forma pacífica, y creemos firmemente que los problemas se tienen que resolver con diálogo, razón y diplomacia”, señaló Timerman ante los medios que lo esperaban luego de su ronda de reuniones. Y no era para menos: el secretario general de la organización, Ban Ki-moon, le reiteró su ofrecimiento para “oficiar, como amigo de ambas partes, como mediador para iniciar el diálogo”.
A pesar de la documentación ofrecida por el gobierno argentino, la oficialización de esa documentación y el repetido ofrecimiento de mediación del titular de la ONU, a la representación inglesa poco le importó el reclamo. El embajador Mark Lyall Grant, no sólo consideró “basura” a la denuncia, sino que también se negó a confirmar si su país desplazó submarinos nucleares a la zona. Lyall Grant aseguró que la presencia militar tiene un objetivo disuasivo y aseguró: “No estamos amenazando a nadie. La postura militar es defensiva. El único cambio se dio en 1982 en que las islas no estaban suficientemente defendidas. El despliegue militar es algo rutinario. No se puede saber dónde se encuentran los submarinos nucleares. Por la disuasión hay submarinos en todas partes y yo no sé donde están”, se cubrió el diplomático.
El representante británico, repitió la estrategia de su jefe político, el premier David Cameron, y describió la realidad de acuerdo a sus necesidades y conveniencia. Esta vez no dijo que la Argentina es colonialista pero le achacó a la presidenta la responsabilidad de la “escalada retórica” y señaló que si realmente la Casa Rosada quiere iniciar conversaciones con Londres debería empezar por modificar su Constitución, en la que ratifica su “legítima soberanía” sobre las Malvinas. Lyall Grant pidió una reforma constitucional.
Infonews

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