20 de marzo de 2012

Cómo explicarles a los extranjeros que Eva Perón no es Madonna

Claudia Oxman editó un libro sobre Evita que es parte de un programa para enseñarles a los estudiantes de otros países la lengua y la cultura de la Argentina, eludiendo las visiones sesgadas y los mitos de Hollywood.

Cómo explicarle a un extranjero que quiere aprender la lengua y la cultura argentinas quién fue Eva Perón? Claudia Oxman, especialista en lingüística antropológica y responsable de la editorial Voces del Sur y de la librería del mismo nombre, acaba de editar, Eva Duarte de Perón, de la historiadora argentina Judith Masri. Su objetivo es explicarles a los estudiantes de todo el mundo que vienen a la Argentina a estudiar, quién fue esta mujer, cuál fue su espesor histórico, cuáles fueron los hechos concretos que fundaron su mito más allá de la encarnación que hizo Madonna y de la visión lejana e imprecisa que tienen buena  parte de los extranjeros.

–¿Cómo surgió la idea de hacer este libro sobre Eva Perón?
–Hace más de diez años que vengo trabajando en la producción de materiales para estudiantes extranjeros que quieren aprender nuestra lengua y nuestra cultura. Si se trata de un diccionario o una gramática, no hay ningún problema en trabajar con materiales de otros lugares, pero cuando hay que enseñar los modos de saludo o lo que se debe saber para manejarse en la calle, por ejemplo, se necesita material local. Así comenzamos a hacer diferentes tipos de materiales y siempre quedaba en blanco cómo enseñar historia argentina, cómo trabajar sobre figuras emblemáticas nuestras. Ahí fue que decimos hacer un libro sobre Eva Perón, pero no desde el punto de vista de la ópera o del estereotipo, sino sobre el personaje político y con un agregado que es una de las particularidades del libro: que los alumnos la escuchen a ella. 
–El material audiovisual del libro está tomado de la película de Leonardo Favio.
–Sí, Favio hizo un trabajo descomunal de más de cinco años y permitió que fuera de uso libre. Nosotros le pedimos autorización explícitamente, pero él, en una actitud muy generosa, prácticamente donó su trabajo. 
–¿Cuáles son las percepciones que tienen los extranjeros? 
–Los estudiantes no llegan a producciones argentinas, por lo cual tienen de Eva muchas miradas externas que, si bien a veces pueden ser un beneficio, muchas otras pecan de desconocimiento. La llaman “Evira”, porque no pueden pronunciar bien su nombre. Conocen la ópera, van a Plaza de Mayo, ven el balcón de la Casa de Gobierno y no hay nada más. Es doloroso, pero el personaje político no se ve. A mí me interesa rescatar la figura política, por eso el libro lo escribió una historiadora especializada en historia argentina. En cada capítulo hay muchas referencias al contexto histórico en que se enmarca la historia de Evita. 
–¿Los extranjeros manejan sólo el mito romántico? 
–Sí, está el mito romántico, pero también están lo rasgos denigrantes. La idea que ciertos españoles tenían era la de la arribista, una mirada peyorativa. Por eso pusimos como un tema muy importante la gira por Europa. La recibió el Papa, en España la esperaron 60 mil pescadores, fue recibida con dignidad de reina. Ella dice cosas increíbles, por ejemplo, que España ha sido presa de experimentos de las grandes potencias que probaron en ella su poder de fuego,  y que el gobierno de Argentina sólo quiere ayudar a la gente. La historiadora, Judith Masri, nos contaba que la gira por España es el momento de la gran transformación interior de Eva Perón. Hay datos que sólo los puede dar gente española. Por ejemplo, en un momento está escuchando una carta que lee un labrador, ella lo toca en el hombro y el hombre se avergüenza porque eso era algo muy poco frecuente. Estas cosas no están recuperadas en ningún lado. Yo quiero que juzguen a la persona de carne y hueso que se ve en estas actitudes. En el mundo hay 400 millones de hablantes de español y 14 millones de estudiantes de español. Ninguno tiene materiales argentinos. La industria del español representa el 15% del PBI de España. Los argentinos estamos en un momento histórico muy favorable para producir este tipo de material. 
–En el libro hay un glosario de términos como “descamisados”, “grasitas”. No debe resultar fácil explicárselos a los extranjeros. 
–Para explicarles la palabra “descamisado” hay que remontarlos al “sans-culottes” francés. Luego esa palabra es tomada por la tradición anarquista. Había un periódico que se llama El descamisado. Eva retoma esa palabra en un tono afectivo, le agrega el posesivo “mis” lo que marca la apropiación del término. Lo mismo sucede con “grasita”, en que el diminutivo marca una actitud afectiva. Así el término “grasa” que significa inculto, ordinario, sufre una reapropiación. Ella hace una operación doble, no sólo utiliza el diminutivo, sino que le agrega el posesivo y dice “mis grasitas”. Hoy, Cristina Kirchner, con el “todos y todas” hace algo parecido, quiere marcar la percepción de género. En ese momento la lucha simbólica era otra, por eso Eva toma un término denigratorio y lo convierte en un término positivo.  
Tiempo argentino

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