24 de mayo de 2012


Scotland Yard también discrimina

Cíclicamente, algún informe oficial británico da cuenta de funcionarios que son investigados como responsables de actos de racismo. El 6 de abril pasado se conoció el último caso, cuando gracias a una denuncia del diario The Guardian se les abrió un sumario a 20 agentes y un empleado civil de Scotland Yard.


Ocho de los policías metropolitanos de Londres y el administrativo fueron suspendidos y sus casos elevados a consideración de la muy benévola Comisión Independiente de Quejas a la Policía (IPCC en sus siglas en inglés). 
Las acusaciones van desde comentarios racistas hasta “comportamiento abusivo y empleo de lenguaje racista” al atender llamadas telefónicas en el centro de mando de la fuerza policial. 
Uno de los casos se remonta a 2010 y el resto ocurrió este año. Los dos hechos con mayor repercusión son los de un joven de 15 años, Terelle Ferguson, y otro de 21, Mauro Demetrio, protagonistas de incidentes separados en los que acusan de los abusos a un mismo agente, que en principio fue eximido de las acusaciones por la fiscalía, a pesar de que la IPCC había tenido indicios de que sus actuaciones podían constituir un delito. En una grabación se escuchaba nítidamente cuando les gritaba “niggers” (el término despectivo para “negro”) a los jóvenes.

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Como dije antes, es cultural... Evidentemente esta sociedad necesita valerse de este y otros tipos de desmanes para sentirse "superiores"...

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