30 de mayo de 2012

Una fuerte ofensiva diplomática deja a Siria cada vez más aislada

Los Estados Unidos y las principales potencias europeas expulsaron a los representantes de ese país ante la falta de respuesta de Damasco para detener la violencia. Algunos ya discuten la posibilidad de una intervención militar.

Una fulminante ofensiva diplomática que tuvo su cabecera en los Estados Unidos y continuó en las principales capitales europeas y aliadas con la expulsión de los diplomáticos sirios acreditados en esos países, profundizó ayer el aislamiento del gobierno de Bashar al Assad y dio pie al presidente francés, François Hollande, para anunciar lo que podría ser una intervención  militar, similar a la ejecutada por la OTAN en Libia, que ponga definitivamente de rodillas al gobierno de Damasco. Hollande anunció la expulsión de los diplomáticos sirios después de que su canciller, Laurent Fabius, dijera que Al Assad es “un asesino que debe dejar el poder”. 
La escalada se produjo mientras Kofi Annan, enviado de la ONU y la Liga Árabe a Siria, pedía a Damasco “pasos concretos ahora, no mañana, ya mismo” para que cese la violencia y entre en vigencia el plan de paz acordado el 15 de abril con las partes en pugna (el gobierno y las tropas irregulares de la oposición). Sólo minutos antes de su reunión con Al Assad, y de que pidiera “a los estados influyentes que presionen a Damasco”, Annan recibía el contundente respaldo de Estados Unidos, Canadá, Australia, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Holanda y España, que declararon “personas non gratas” a los embajadores sirios.
A todo esto, en Nueva York, el subsecretario general de la ONU para las Operaciones de Paz, Hervé Ladsous, insistía en que la matanza del viernes pasado en la ciudad siria de Hula “lleva el sello de Damasco”, y señalaba que la milicia progubernamental Shabiha es, “probablemente”, responsable de buena parte de las 108 muertes registradas. Ladsous aseguró que en Hula, en el estado norteño de Homs, hubo víctimas que murieron por fuego de artillería, lo que “marca claramente a la responsabilidad del gobierno”, pero destacó que quienes fallecieron “por armas individuales y cuchillos murieron probablemente a manos de la Shabiha”.
“Sin lugar a dudas, el gobierno sirio es responsable, porque civiles, incluidos niños, murieron brutalmente por el impacto de armamento pesado, y ya sabemos que sólo el gobierno tiene artillería pesada”, afirmó Ladsous, quien agregó que, además, “hay sospechas contundentes” que apuntan a la participación de las milicias. “No puedo decir que tenemos pruebas absolutas, pero la sospecha está instalada”, dijo el diplomático francés, quien también explicó que “por ahora no hay razones para creer” que los grupos de la oposición estén envueltos en este episodio.
El subsecretario general de la ONU volvió a defender la vigencia del plan de paz ideado por el enviado especial. “No hay otro plan que el de Annan, no existe un plan B”, subrayó Ladsous, quien reconoció que el principal problema en Siria es que “la violencia no se ha detenido”, por ninguna de las dos partes, que “se están burlando del plan de paz de Annan” (retiro de las calles de las tropas de ambos bandos, liberación de los detenidos, ingreso irrestricto de la prensa extranjera y de la ayuda humanitaria internacional e inicio de conversaciones pacificadoras.
En este contexto, fuentes de la Unión Europea citadas por las agencias Efe y AP señalaron que a la hora de tomar decisiones contra Siria los países europeos se dividieron, con algunos, quizás los menos representativos, que se oponen al aislamiento total de Damasco. Son los que mantienen abiertas sus embajadas y temen a una represalia que los obligue a retirar sus diplomáticos en Siria y, así, perder la única fuente informativa confiable con la que cuentan hasta ahora. En esta línea están Hungría, Polonia y las naciones escandinavas.
El Servicio Europeo de Acción Exterior, por su parte, se alinea con este grupo y busca mantener su delegación en Damasco en funcionamiento y simplemente convocar al embajador sirio en Bruselas para expresarle su condena por los sucesos de Hula. Según explicaron las fuentes de las agencias noticiosas, la decisión de expulsar a los diplomáticos sirios correspondería a los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, y del Consejo Europeo, Herman van Rompuy. <
               Efe, Ansa, Ap y dpa/ Tiempo argentino

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