“Con Papel Prensa como patrimonio, tenían motivos para perseguirnos”
El ex cuñado de Lidia Papaleo ratificó sin embargo el contenido de la solicitada que publicó en agosto de
2010 en los diarios Clarín y La Nación. Relató su secuestro y las torturas a las que fue sometido en Puesto Vasco.
Ante el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, Isidoro Graiver relató durante más de una hora y media su paso por el centro clandestino de detención Puesto Vasco, donde fue torturado. En ese marco destacó que con su familia eran “muy atractivos como víctimas” para la dictadura por el patrimonio que poseía el grupo, entre las que señaló a Papel Prensa. En una nueva audiencia del juicio por el Circuito Camps el testigo ratificó que su cuñada Lidia Papaleo, quien la semana pasada ratificó la entrega de la empresa bajo amenazas durante la dictadura cívico- militar, era quien había quedado a cargo de la conducción del grupo tras la muerte de su hermano David Graiver, y contó que estando en cautiverio ambos fueron interrogados por el jefe de la Policía Bonaerense, Ramón Camps. En la misma audiencia también declararon los hermanos Carlos y Alejandro Iaccarino, quienes junto a su hermano Rodolfo, ya fallecido, fueron secuestrados y desapoderados de sus empresas (ver aparte).
“Desde distintos puntos de vista éramos muy atractivos como víctimas. Porque económicamente, más allá de los problemas financieros, éramos un grupo fuerte”, contó Graiver, y recordó la asfixia financiera a la que fueron sometidos con la intervención de sus bancos y los enfrentamientos que su hermano había mantenido con grupos cercanos al entonces ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz. “Si a esto le agregan que teníamos Papel Prensa dentro de nuestro patrimonio, creo que queda muy claro que había suficientes motivaciones”, resumió.
Sin embargo, tras la audiencia, ratificó la solicitada que publicó en agosto de 2010 y señaló, en contradicción con sus propias palabras a Tiempo Argentino y a su ex cuñada, que no recibieron “absolutamente ninguna amenaza para vender a Clarín, La Nación y La Razón ni a ninguna otra empresa”. Reconoció sin embargo que “sí quisieron despojarnos a través de otra maniobra legal”.
Ante los jueces del TOF 1, Carlos Rozanki, Roberto Falcone y Mario Portela, Graiver recordó que fue detenido en la casa de sus padres el 17 de marzo de 1977 por un grupo de personas vestidas de civil que lo llevaron a Puesto Vasco. Entre esos hombres identificó a uno de los imputados, Norberto Cozzani. Contó que al llegar a Puesto Vasco ya estaban su padre Juan Graiver, secuestrado el 7 de marzo de 1977 y su cuñada. También dijo que su madre había sido secuestrada y recordó que al poco tiempo llevaron a quien fuera “la mano derecha” de su hermano David, Jorge Rubintein, que había sufrido un accidente y una operación cardíaca y no resistió la tortura. También mencionó a otras personas vinculadas con las empresas de la familia que fueron llevadas a Puesto Vasco.
En ese centro clandestino fue torturado en sesiones que eran encabezadas por Cozzani y fue interrogado por el propio jefe de la Bonarense. “Un día con mi cuñada nos retiraron de la celda y nos llevaron a una pieza, donde una persona nos dice que nos saquemos las vendas y se presenta como el coronel Ramón Camps, estaba con un civil que colaboraba con el gobernador (de facto) Ibérico Saint Jean y que después fue ministro de Justicia de la Nación, era (Arturo) Rodríguez Varela.”
Graiver recordó también su paso por el centro clandestino Pozo de Banfield y su traslado a la Alcaidía del Departamento de Policía en Capital Federal, donde coincidió con el dueño del diario La Opinión Jacobo Timerman, que también había estado en Puesto Vasco.
Un día antes de su secuestro, cuando su padre y su cuñada estaban en manos de la dictadura, pidió ayuda a Francisco Manrique, el ex ministro de Bienestar Social de Pedro Eugenio Aramburu. Al día siguiente el ex funcionario lo pasó a buscar para llevarlo a hablar con el integrante de la junta militar Roberto Viola.
“Me llevó al Comando en Jefe del Ejército, donde pasamos sin ningún tipo de control y me llevó a ver al general Viola, que era en ese momento segundo de Rafael Videla. Le conté todo y me puse a su entera disposición”, contó. Cuando a los pocos días fue secuestrado, el que comandaba el operativo le dijo: “¿por qué no le vas a decir a Viola que te venga a sacar?”
“Desde distintos puntos de vista éramos muy atractivos como víctimas. Porque económicamente, más allá de los problemas financieros, éramos un grupo fuerte”, contó Graiver, y recordó la asfixia financiera a la que fueron sometidos con la intervención de sus bancos y los enfrentamientos que su hermano había mantenido con grupos cercanos al entonces ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz. “Si a esto le agregan que teníamos Papel Prensa dentro de nuestro patrimonio, creo que queda muy claro que había suficientes motivaciones”, resumió.
Sin embargo, tras la audiencia, ratificó la solicitada que publicó en agosto de 2010 y señaló, en contradicción con sus propias palabras a Tiempo Argentino y a su ex cuñada, que no recibieron “absolutamente ninguna amenaza para vender a Clarín, La Nación y La Razón ni a ninguna otra empresa”. Reconoció sin embargo que “sí quisieron despojarnos a través de otra maniobra legal”.
Ante los jueces del TOF 1, Carlos Rozanki, Roberto Falcone y Mario Portela, Graiver recordó que fue detenido en la casa de sus padres el 17 de marzo de 1977 por un grupo de personas vestidas de civil que lo llevaron a Puesto Vasco. Entre esos hombres identificó a uno de los imputados, Norberto Cozzani. Contó que al llegar a Puesto Vasco ya estaban su padre Juan Graiver, secuestrado el 7 de marzo de 1977 y su cuñada. También dijo que su madre había sido secuestrada y recordó que al poco tiempo llevaron a quien fuera “la mano derecha” de su hermano David, Jorge Rubintein, que había sufrido un accidente y una operación cardíaca y no resistió la tortura. También mencionó a otras personas vinculadas con las empresas de la familia que fueron llevadas a Puesto Vasco.
En ese centro clandestino fue torturado en sesiones que eran encabezadas por Cozzani y fue interrogado por el propio jefe de la Bonarense. “Un día con mi cuñada nos retiraron de la celda y nos llevaron a una pieza, donde una persona nos dice que nos saquemos las vendas y se presenta como el coronel Ramón Camps, estaba con un civil que colaboraba con el gobernador (de facto) Ibérico Saint Jean y que después fue ministro de Justicia de la Nación, era (Arturo) Rodríguez Varela.”
Graiver recordó también su paso por el centro clandestino Pozo de Banfield y su traslado a la Alcaidía del Departamento de Policía en Capital Federal, donde coincidió con el dueño del diario La Opinión Jacobo Timerman, que también había estado en Puesto Vasco.
Un día antes de su secuestro, cuando su padre y su cuñada estaban en manos de la dictadura, pidió ayuda a Francisco Manrique, el ex ministro de Bienestar Social de Pedro Eugenio Aramburu. Al día siguiente el ex funcionario lo pasó a buscar para llevarlo a hablar con el integrante de la junta militar Roberto Viola.
“Me llevó al Comando en Jefe del Ejército, donde pasamos sin ningún tipo de control y me llevó a ver al general Viola, que era en ese momento segundo de Rafael Videla. Le conté todo y me puse a su entera disposición”, contó. Cuando a los pocos días fue secuestrado, el que comandaba el operativo le dijo: “¿por qué no le vas a decir a Viola que te venga a sacar?”
Tiempo argentino
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