8 de diciembre de 2012


La ruta de la evasión Vip

El inminente levantamiento del secreto bancario en Uruguay impulsó a Panamá como uno de los destinos favoritos para redireccionar bienes. Algunos buscan evadir impuestos y otros declararse “insolventes” ante un divorcio.


Paula (el nombre real se mantiene en reserva) vivía feliz con su esposo, un adinerado empresario, hasta que él decidió terminar con el matrimonio. Lo curioso es que antes de armar sus valijas, con rigurosidad extrema, él se encargó de retirar todos sus papeles. Luego fue por los trajes y las corbatas. Cuando Paula decidió indagar sobre los bienes de su marido, descubrió que el costoso departamento en el que vivían en la avenida Libertador y hasta su propio auto estaban a nombre de una sociedad panameña. Sus acciones en la empresa comandada por su marido ya casi no existían. Su esposo había realizado un aumento de capital y le había licuado las acciones. En pocas palabras, su marido se había declarado “insolvente”. Y encima, si Paula encontraba un e-mail o un mensaje de texto con algún dato que probaba la defraudación, podía llegar a ser acusada del delito de violación de correspondencia.
Estas historias y muchas más se escuchan en la lujosa oficina de la abogada Ana Rosenfeld, más conocida como “el terror de los maridos”, porque se convierte en sabueso hasta descubrir el último centavo que alguien pretende esconderle a una clienta suya. La semana pasada, Rosenfeld viajó con una clienta a Miami, en Estados Unidos, y a la ciudad de Panamá para investigar el patrimonio de un marido “insolvente”. Con una orden de la Justicia argentina logró embargar seis diferentes cuentas de esposos de sus clientas en Miami. Se apersonó en los bancos estadounidenses, intentó conocer los movimientos bancarios, y ante la negación recurrió a la Justicia norteamericana que citó a las partes y congeló todas las cuentas. Rosenfeld relató a Veintitrés: “Fue la primera vez que con una orden judicial se logra traspasar la puerta de un país extranjero y pedir que se levante el secreto bancario en un juicio de divorcio. Todo, sin que la plata esté a nombre ni de la mujer ni del hombre, ya que se crearon sociedades ficticias. Los bancos en el extranjero son cómplices de los maridos”.
Con parte del terreno ganado, ambas decidieron partir a Panamá. Su clienta quería conocer al presidente de una sociedad que aparecía como dueña de sus bienes. Se llevaron una gran sorpresa al descubrir que algunos de los que figuraban como presidentes servían café en un estudio jurídico, otros eran abogados junior e incluso recepcionistas. Ana Rosenfeld advirtió: “Estas sociedades son latas de sardinas, de lejos brillan y de cerca tienen un tremendo olor a podrido. Parece que Panamá es el destino de moda, es más económico que ir a Europa e incluso el idioma ayuda mucho. Los maridos ya no saben adónde ir para esconder sus bienes. Pero es necesario actuar rápido, en los casos de divorcio la plata tiene alas”.
esde que el gobierno argentino decidió insistir con el pedido de levantamiento del secreto bancario en Uruguay, muchos han decidido redireccionar rápidamente sus bienes.
Después de su rigurosa investigación, Rosenfeld puntualizó: “Comprar una sociedad en Panamá puede costar entre 700 y 800 dólares, a los que hay que sumarles 800 dólares más de mantenimiento anual. En el caso de buscar una sociedad más antigua, hay que sumarles 500 dólares por cada año de antigüedad, lo que podría llegar a darle más credibilidad”. En caso de necesitar un investigador privado que se encargue de descubrir cuentas en el exterior, el servicio in situ puede cotizar entre 1.000 y 2.000 dólares. Todo vale la pena a la hora de desenmascarar a un cónyuge.
Algunos esconden sus bienes para evadir impuestos y no declararlos ante la AFIP; otros se preparan para volverse “insolventes” antes de pedirle el divorcio a su esposa, aprovechando que en la Argentina no existe la defraudación entre cónyuges. Desde que el gobierno argentino decidió insistir con el pedido de levantamiento del secreto bancario en Uruguay –la medida ya cuenta con media sanción en Senadores–, muchos han decidido redireccionar rápidamente sus bienes. Justamente destinos como Panamá y British Virgin Islands se han convertido en los preferidos a la hora de esconder patrimonios.
Varios casos demuestran que el divorcio es el momento clave donde todo se desmorona, pero no siempre son sólo las esposas las que rastrean los bienes de sus maridos, ni ellos utilizan las mismas operatorias para evadir. Santiago Montoya, presidente del Grupo Banco Provincia y ex recaudador bonaerense, se hizo famoso por sus megaoperativos de control, en su gestión entre 2007-2009 en la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA). Montoya recordó: “Durante mi gestión descubrimos que había más de 100 mil argentinos con cuentas en el exterior pero en ARBA nos encontramos con que había sólo 8 mil cuentas declaradas. Existía un esquema donde algunos encontraban la forma de no declarar el dinero que ganaban y lo administraban de tal manera que podían eludir los controles impositivos”, aseguró.

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