Macri dijo que si llega a presidente eliminará el Fútbol para Todos
El alcalde sugirió que lo remplazaría por un sistema mixto. Desde el gobierno nacional, el jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina respondió que lo que busca el jefe PRO es entregarle un negocio a su aliado, el Grupo Clarín.
En medio de una semana cargada de críticas contra la construcción de un nuevo bus articulado sobre la Avenida 9 de Julio, el jefe de gobierno Mauricio Macri buscó afrontar la creciente municipalización de su agenda electoral con otra fuga hacia adelante. Ayer se volvió a calzar el traje de candidato presidencial y prometió que, en caso de ganar las elecciones presidenciales de 2015, terminaría con el programa Fútbol para Todos, la sociedad entre el Estado y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para la transmisión de todos los partidos de Primera y Nacional B por canales de aire. La promesa fue en respuesta a una pregunta que le realizaron en una entrevista por Radio La Red, donde el ex presidente de Boca consideró que "el fútbol se organizaba muy bien sin la intervención ni la manipulación del gobierno nacional”, y ejemplificó: "Si vos sos gobierno, tus prioridades tienen que ser la pobreza, la exclusión, la marginalidad, la seguridad de la gente, la educación pública. No puede ser, la verdad, solamente el entretenimiento y el relato." Tras la chicana, el titular del Ejecutivo porteño vaticinó: "Organizando bien el fútbol (de eso algo puedo decir que aprendí) podemos dedicar esos fondos a vivienda social, escuelas, tantas cosas, caminos que nos faltan".
La ofensiva de Macri quedó en manos del jefe de Gabinete de la Nación, Juan Manuel Abal Medina, que consideró positivo "que Macri empiece a dejar en claro con quién va a concretar alianzas, porque cuando él dice que no quiere que el fútbol llegue a todo el pueblo queda claro que le entregaría el fútbol a Clarín". En sus palabras Macri no precisó detalle sobre cómo administraría el programa. Pero anticipó que "será una combinación de cosas, aunque falta mucho. Dentro de tres años va a haber otros medios alternativos de transmisión, va a estar Internet mucho más activo. Las cosas evolucionan", abundó el alcalde reelecto, a cargo de la Ciudad que exhibe la mayor cantidad de abonados a la televisión por cable de toda América Latina. En ese contexto, el jefe de la Ciudad se curó en salud, y aclaró que el fin de Fútbol para Todos no implicaría la vuelta al pago codificado que funcionó cuando la transmisión de los partidos era propiedad exclusiva de Televisión Satelital Codificada (TSC), una empresa integrada por Torneos y Competencias (TyC) y el Grupo Clarín, que controló la televisación del espectáculo deportivo más masivo de la Argentina desde 1991 a través de un acuerdo firmado con la AFA, que fue rescindido en 2009, tres años antes de la finalización formal del contrato.
La medida fue adoptada por Julio Grondona, presidente de la AFA, que firmó un nuevo contrato con el Sistema Nacional de Medios Públicos, para transmitir los partidos de primera división por Canal 7. El cambio impactó duramente en los ingresos comerciales del Grupo Clarín que explotó la televisación futbolística durante casi dos décadas, a través de las empresas Cablevisión y Multicanal, las mismas que el ex presidente Néstor Kirchner aprobó fusionar en los últimos días de su gobierno con una medida que resultó revertida por la presidenta Cristina Fernández, pero que cosechó virulentas críticas de todo el arco opositor y del multimedios controlado por Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto. La colosal pérdida de esa facturación dañó los balances del Grupo Clarín, pero el propio Grondona, titular de la AFA, dijo que estaba "eternamente agradecido" con CFK, por "la posibilidad tan grande del Fútbol para Todos, y porque no "sabía que había tanta gente sin posibilidades de ver los partidos".
Fuentes del gobierno porteño confiaron que ese alcance masivo es lo que preocupa en términos comunicacionales al PRO, que ya enfrentó un extenso spot del gobierno nacional en agosto cuando repitió su negativa de hacerse cargo del subte en medio del paro más largo de su historia. La transmisión de la propaganda se repitió poco, pero su impacto nacional bastó para que el PRO cuestionara el financiamiento del nuevo sistema, un camino que siguió el gobernador cordobés José Manuel De la Sota, apenas la Nación difundió otro spot para exhibir las disparidades fiscales entre el sistema jubilatorio mediterráneo y el nacional. Ambos mandatarios redoblaron sus denuncias contra el FpT, pero Grondona los desautorizó y dijo estar "completamente seguro que se gasta en publicidad lo mismo que se gastaba antes (…) Lo que la AFA pudo darle a los clubes es la plata de ellos, porque yo de mi casa no la traje". Así volvió a ganarse la inquina de Macri y De la Sota, dos viejos ex amigos. «
La ofensiva de Macri quedó en manos del jefe de Gabinete de la Nación, Juan Manuel Abal Medina, que consideró positivo "que Macri empiece a dejar en claro con quién va a concretar alianzas, porque cuando él dice que no quiere que el fútbol llegue a todo el pueblo queda claro que le entregaría el fútbol a Clarín". En sus palabras Macri no precisó detalle sobre cómo administraría el programa. Pero anticipó que "será una combinación de cosas, aunque falta mucho. Dentro de tres años va a haber otros medios alternativos de transmisión, va a estar Internet mucho más activo. Las cosas evolucionan", abundó el alcalde reelecto, a cargo de la Ciudad que exhibe la mayor cantidad de abonados a la televisión por cable de toda América Latina. En ese contexto, el jefe de la Ciudad se curó en salud, y aclaró que el fin de Fútbol para Todos no implicaría la vuelta al pago codificado que funcionó cuando la transmisión de los partidos era propiedad exclusiva de Televisión Satelital Codificada (TSC), una empresa integrada por Torneos y Competencias (TyC) y el Grupo Clarín, que controló la televisación del espectáculo deportivo más masivo de la Argentina desde 1991 a través de un acuerdo firmado con la AFA, que fue rescindido en 2009, tres años antes de la finalización formal del contrato.
La medida fue adoptada por Julio Grondona, presidente de la AFA, que firmó un nuevo contrato con el Sistema Nacional de Medios Públicos, para transmitir los partidos de primera división por Canal 7. El cambio impactó duramente en los ingresos comerciales del Grupo Clarín que explotó la televisación futbolística durante casi dos décadas, a través de las empresas Cablevisión y Multicanal, las mismas que el ex presidente Néstor Kirchner aprobó fusionar en los últimos días de su gobierno con una medida que resultó revertida por la presidenta Cristina Fernández, pero que cosechó virulentas críticas de todo el arco opositor y del multimedios controlado por Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto. La colosal pérdida de esa facturación dañó los balances del Grupo Clarín, pero el propio Grondona, titular de la AFA, dijo que estaba "eternamente agradecido" con CFK, por "la posibilidad tan grande del Fútbol para Todos, y porque no "sabía que había tanta gente sin posibilidades de ver los partidos".
Fuentes del gobierno porteño confiaron que ese alcance masivo es lo que preocupa en términos comunicacionales al PRO, que ya enfrentó un extenso spot del gobierno nacional en agosto cuando repitió su negativa de hacerse cargo del subte en medio del paro más largo de su historia. La transmisión de la propaganda se repitió poco, pero su impacto nacional bastó para que el PRO cuestionara el financiamiento del nuevo sistema, un camino que siguió el gobernador cordobés José Manuel De la Sota, apenas la Nación difundió otro spot para exhibir las disparidades fiscales entre el sistema jubilatorio mediterráneo y el nacional. Ambos mandatarios redoblaron sus denuncias contra el FpT, pero Grondona los desautorizó y dijo estar "completamente seguro que se gasta en publicidad lo mismo que se gastaba antes (…) Lo que la AFA pudo darle a los clubes es la plata de ellos, porque yo de mi casa no la traje". Así volvió a ganarse la inquina de Macri y De la Sota, dos viejos ex amigos. «
OPINIÓN I - Contra la mitad más uno
» Artemio López | politólogo
Cuando plantea terminar con Fútbol para Todos si fuera presidente, Mauricio Macri desconoce dos cosas entre otras tantas cosas que desconoce: que a esta altura de la velada su presidencia ya es un mito urbano apenas sostenido por segmentos porteños socialmente acomodados, y que Fútbol para Todos, la posibilidad de acceder gratuitamente al fútbol televisado, es particularmente beneficioso para los segmentos poblacionales de menores ingresos.
Se trata de un beneficio de consumo cultural para sectores populares notable. Un caso particular lo ilustra ampliamente: el caso del Superclásico Boca- River.
Entre los sectores pobres las preferencias por Boca o River son muy mayoritarias superando el 80% de las preferencias y, hay que recordarlo, en el marco previo al fútbol gratis, ambos equipos fueron eternos "codificados".
De hecho, el último Boca-River por torneos oficiales televisado gratuitamente antes de que naciera Fútbol para Todos fue en el año 1976, con el legendario gol de Rubén Suñé de tiro libre en cancha de Racing , año en que Boca se consagrara bicampeón, para agregar otros gloriosos datos que seguramente Macri también desconoce.
De esta sencilla mirada, se desprende que la gratuidad del fútbol televisado, en todos los casos, pero especialmente en los clásicos Boca y River beneficia al 80,8% de la población pobre a nivel nacional simpatizante de alguno de los dos equipos, que no dispone de ingreso para pagar el abono al codificado, que después de 34 años pudieron nuevamente acceder a ver por televisión de manera gratuita a sus equipos preferidos.
Analizando el impacto sobre la población general, el 35% de la población nacional menor de 35 años, el equivalente a 14 millones de personas pudieron por primera vez tener chances de ver un Boca-River por el campeonato oficial y por TV sin cargo, gracias al “Fútbol Gratis”.
En esta perspectiva, y considerando además que el fútbol es el gran entretenimiento asociado a la pasión de los sectores populares, el acceso gratuito resulta una medida de democratización de consumos culturales de notable implicancia, en particular para jóvenes e hinchas de River o Boca, equipo del que Macri decía ser simpatizante y a los que perjudica especialmente su delirio elitista de eliminar la gratuidad en la televisación del fútbol.
Se trata de un beneficio de consumo cultural para sectores populares notable. Un caso particular lo ilustra ampliamente: el caso del Superclásico Boca- River.
Entre los sectores pobres las preferencias por Boca o River son muy mayoritarias superando el 80% de las preferencias y, hay que recordarlo, en el marco previo al fútbol gratis, ambos equipos fueron eternos "codificados".
De hecho, el último Boca-River por torneos oficiales televisado gratuitamente antes de que naciera Fútbol para Todos fue en el año 1976, con el legendario gol de Rubén Suñé de tiro libre en cancha de Racing , año en que Boca se consagrara bicampeón, para agregar otros gloriosos datos que seguramente Macri también desconoce.
De esta sencilla mirada, se desprende que la gratuidad del fútbol televisado, en todos los casos, pero especialmente en los clásicos Boca y River beneficia al 80,8% de la población pobre a nivel nacional simpatizante de alguno de los dos equipos, que no dispone de ingreso para pagar el abono al codificado, que después de 34 años pudieron nuevamente acceder a ver por televisión de manera gratuita a sus equipos preferidos.
Analizando el impacto sobre la población general, el 35% de la población nacional menor de 35 años, el equivalente a 14 millones de personas pudieron por primera vez tener chances de ver un Boca-River por el campeonato oficial y por TV sin cargo, gracias al “Fútbol Gratis”.
En esta perspectiva, y considerando además que el fútbol es el gran entretenimiento asociado a la pasión de los sectores populares, el acceso gratuito resulta una medida de democratización de consumos culturales de notable implicancia, en particular para jóvenes e hinchas de River o Boca, equipo del que Macri decía ser simpatizante y a los que perjudica especialmente su delirio elitista de eliminar la gratuidad en la televisación del fútbol.
OPINIÓN II - Los dueños del fútbol
» Alejandro Apo | periodista
Las declaraciones de Mauricio Macri sobre el Fútbol para Todos no me sorprenden para nada. El hombre quiere un país donde los poderosos tengan ventajas, donde lo más democrático es pagar para poder ver. Encima afirma que cuando existía Fútbol de Primera todo estaba bien, que no había ningún problema.
Se olvida de que los argentinos nos bancábamos la humillación de ver durante 90 minutos la tribuna o de tener que esperar hasta que ellos dispusieran para poder ver los goles. Eso se terminó, y fue gracias al Fútbol para Todos y a la Ley de Medios.
El Fútbol para Todos, con todos los defectos que pueda tener, representa una bandera de recuperación de un patrimonio cultural de los argentinos. Hablo del fútbol, que es nuestro y que hoy se puede ver de forma abierta y gratuita en todo el país.
Lo que quiere el jefe de gobierno porteño es un fútbol para pocos, y eso responde a su naturaleza. Con sus palabras demuestra lo que realmente piensa –en línea con la posición de muchos economistas liberales que pretenden el ajuste– que hay que volver a los años noventa, los cuales debe recordar con nostalgia. Por eso quiere volver al fútbol manejado por Torneos y Competencias.
Macri se queja de cualquier intervención estatal; está en contra de la cosa pública. Ahora, yo me pregunto: ¿Por qué no se ocupa de lo que le corresponde? Me refiero al subte, a las inundaciones. ¿Por qué no deja de cuestionar algo que nos hizo tan felices a los argentinos? El hecho de poder ver cualquier partido por la televisión abierta, en cualquier hora y en cualquier rincón de la patria.
No tengo duda de que él –si pudiera– daría de baja el Fútbol para Todos, como también estoy seguro de que derogaría por decreto la Ley de Medios para retornar a la ley de la dictadura.
Lo único que me reconforta es que, para llegar a suspender el Fútbol para Todos, tiene que acceder al gobierno y para eso necesita votos y vamos a ver si lo logra con estas medidas antipopulares.
La batalla es cultural y es eterna, porque cuando vos le quitás privilegios a los poderosos, ellos tienen espalda y tiempo para esperar agazapados. Así están los viejos dueños del fútbol, a la espera de dar el zarpazo con la ayuda de políticos que apoyen sus intereses.
Se olvida de que los argentinos nos bancábamos la humillación de ver durante 90 minutos la tribuna o de tener que esperar hasta que ellos dispusieran para poder ver los goles. Eso se terminó, y fue gracias al Fútbol para Todos y a la Ley de Medios.
El Fútbol para Todos, con todos los defectos que pueda tener, representa una bandera de recuperación de un patrimonio cultural de los argentinos. Hablo del fútbol, que es nuestro y que hoy se puede ver de forma abierta y gratuita en todo el país.
Lo que quiere el jefe de gobierno porteño es un fútbol para pocos, y eso responde a su naturaleza. Con sus palabras demuestra lo que realmente piensa –en línea con la posición de muchos economistas liberales que pretenden el ajuste– que hay que volver a los años noventa, los cuales debe recordar con nostalgia. Por eso quiere volver al fútbol manejado por Torneos y Competencias.
Macri se queja de cualquier intervención estatal; está en contra de la cosa pública. Ahora, yo me pregunto: ¿Por qué no se ocupa de lo que le corresponde? Me refiero al subte, a las inundaciones. ¿Por qué no deja de cuestionar algo que nos hizo tan felices a los argentinos? El hecho de poder ver cualquier partido por la televisión abierta, en cualquier hora y en cualquier rincón de la patria.
No tengo duda de que él –si pudiera– daría de baja el Fútbol para Todos, como también estoy seguro de que derogaría por decreto la Ley de Medios para retornar a la ley de la dictadura.
Lo único que me reconforta es que, para llegar a suspender el Fútbol para Todos, tiene que acceder al gobierno y para eso necesita votos y vamos a ver si lo logra con estas medidas antipopulares.
La batalla es cultural y es eterna, porque cuando vos le quitás privilegios a los poderosos, ellos tienen espalda y tiempo para esperar agazapados. Así están los viejos dueños del fútbol, a la espera de dar el zarpazo con la ayuda de políticos que apoyen sus intereses.
OPINIÓN III - Propaganda para algunos
» Federico Pinedo | diputado, presidente del bloque pro
Fútbol para Todos no es un programa de gobierno, sino un escándalo, que debería llamarse "Propaganda para el Oficialismo con el Dinero de Todos y Todas (Podtoto)". Su objeto no es que se vea el fútbol, sino generar una caja para que los gobernantes se hagan propaganda a sí mismos e insulten a los que no piensan como ellos, con el dinero del pueblo.
Si realmente se quisiera que todos puedan ver fútbol sin pagar la cuota de TV por cable, la solución era elementalmente sencilla: bastaba con permitir que los canales contrataran publicidad privada y que el gobierno pusiera la diferencia. Pero no. Este programa paga todo desde el gobierno y prohíbe la publicidad privada. Es evidente que el tema relevante para el gobierno no es el fútbol gratis para todos los que tengan tele (no para todos), sino la propaganda que el gobierno hace a cambio de ponerle a la AFA el doble de dinero de lo que pagaban los particulares por lo mismo.
Usar el dinero del pueblo para insultar a parte del pueblo que no piensa como los gobernantes es, además de antidemocrático, vergonzoso. Usarlo para hacer propaganda para el oficialismo por fuera de los límites de financiamiento de los partidos políticos y de las campañas electorales, es fraudulento en todo sentido, político y económico. Mauricio Macri no quiere eso. Yo tampoco.
Si realmente se quisiera que todos puedan ver fútbol sin pagar la cuota de TV por cable, la solución era elementalmente sencilla: bastaba con permitir que los canales contrataran publicidad privada y que el gobierno pusiera la diferencia. Pero no. Este programa paga todo desde el gobierno y prohíbe la publicidad privada. Es evidente que el tema relevante para el gobierno no es el fútbol gratis para todos los que tengan tele (no para todos), sino la propaganda que el gobierno hace a cambio de ponerle a la AFA el doble de dinero de lo que pagaban los particulares por lo mismo.
Usar el dinero del pueblo para insultar a parte del pueblo que no piensa como los gobernantes es, además de antidemocrático, vergonzoso. Usarlo para hacer propaganda para el oficialismo por fuera de los límites de financiamiento de los partidos políticos y de las campañas electorales, es fraudulento en todo sentido, político y económico. Mauricio Macri no quiere eso. Yo tampoco.
Tiempo argentino
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Por lo menos en esto es coherente, siempre estuvo en contra del Fútbol para Todos.
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