La “justicia corporativa” sacó la FACA
El mismo organismo de abogados que se reunía con Videla y Harguindeguy sin reclamar por sus colegas desaparecidos, impulsa una campaña para frenar la democratización judicial.
Por suerte existe el archivo. Sirve para comprobar que los valientes confederados de ahora, cuando desaparecían a sus propios colegas en los campos clandestinos de detención, se callaron la boca y andaban con la cola entra las patas o, directamente, aplaudiendo el plan de exterminio. En una brillante nota del Equipo de Investigación de Tiempo Argentino, el periodista Fernando Pittaro, hace ya dos años, desnudó la hipocresía de los dirigentes de la FACA. Escribía Pittaro: “Además del acuerdo económico y político con los diarios Clarín y La Nación, la jerarquía eclesiástica y grupos empresarios, hubo otro sector cómplice sobre el que aún hace falta echar luz: las corporaciones de abogados que se negaron a denunciar las desapariciones de sus colegas, ya que aseguraban ‘que un estado de subversión ataca las bases del país, y que sus instituciones se defienden con los hombres del derecho y con el aval de las Fuerzas Armadas’. Ante este ‘ataque’, decidieron dar sustento ideológico y jurídico a los genocidas de turno. Así lo demuestran los libros de actas de las asambleas de la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA), que nuclea a 80 instituciones de todo el país, a los que Tiempo Argentino tuvo acceso en forma exclusiva. Son 600 folios que incluyen las deliberaciones y testimonios que los hombres del derecho, enrolados en sus respectivos colegios profesionales, hicieron entre 1976 y 1979, el período más sangriento de la última gran tragedia nacional".
Son los libros de la buena memoria. En esas actas de la FACA puede leerse al federado de Capital Federal, Manuel Ordoñez, diciendo: "Agradecemos a este gobierno (NdR: el del Terrorismo de Estado) haber realizado la tarea de liberarnos de la abyección en que vivíamos antes del proceso, a pesar de que al hacerlo pueda haber incurrido en excesos". También al federado de San Francisco, Córdona, José María Piscitello: "Es evidente que en la presión de organismos internacionales contra nuestro país está la acción solapada de elementos vinculados a la guerrilla". Al federado porteño Alejandro Lastra, llamando a la reflexión: "Es necesario pronunciarse en forma mesurada, sin excesos y con un profundo equilibrio. La palabra de la federación puede ser utilizada por grupos que conspiran contra la nación, las dificultades que sufre el país ya las conocemos pero tenemos que cuidar no llevar argumentos a la subversión. El país está en guerra, en medio de grandes sacrificios y penurias y es necesario ayudar a superar". El abogado Alberto Vázquez, rosarino él, afirmaba, en sintonía con Lastra: "La defensa del orden jurídico está asegurada por la Fuerzas Armadas apoyadas por la ciudadanía sana del país contra la subversión asesina, que felizmente el país se encamina hacia una auténtica democracia que asegurará el debido proceso". Algunos representantes del interior eran además funcionarios de la maquinaria gubernamental del genocidio, como Alberto Domingo Tettamanti, intendente de La Plata; y Luis Martínez Golletti, ministro de Gobierno de Córdoba.
En su nota, Pittaro rescata al representante de Trenque Lauquen, Hugo Fernández Quintana, quien le contó que "era un loco suelto al que querían callar porque a todas las reuniones iba y pedía la palabra para que nos pronunciáramos en contra de lo que estaba sucediendo". Pero era la excepción: "El espíritu mayoritario que reinaba en la FACA aconsejaba cuidar el prestigio de la federación frente a los organismos internacionales, y hacer la declaración preferiblemente en forma privada como lo hicieron recientemente los obispos argentinos", según se lee en la foja 214 del año 1977.
Fernández Quintana recuerda que el único documento con alguna mención velada a la dictadura se hizo por presión de la OEA: "Lo inusitado, lo increíble es que se haya mantenido en secreto". Es decir, además de comprensiva hacia las autoridades ilegítimas, no fue pública.
Por el aporte informativo de los familiares, la FACA manejaba en 1977 una lista confidencial de abogados víctimas de la represión: “82 abogados afectados, de los cuales 34 son desaparecidos, 13 han sido recientemente puestos en libertad, 20 se hallan en estudio de la comisión especial del Ministerio del Interior, tres se encuentran en libertad vigilada, uno optó por salir del país y de ocho se carece de información actualizada". El federado Oscar Eduardo Romero Giaccaglia llamó a desconfiar de esos datos, según las actas: "los informes que suministran familiares de un detenido pueden no ser imparciales", se justificó.
Desde 1975, fueron asesinados 23 abogados por motivos políticos y fueron secuestrados, y aún hoy siguen desaparecidos, no menos de 109. Escribió Pittaro en Tiempo Argentino: "La Federación recién se entrevistó con las autoridades nacionales para hablar del tema el 13 de abril de 1977. Faltaban sólo 17 días para que las Madres de Plaza de Mayo se dieran a conocer al mundo entero reclamando por la aparición con vida de sus hijos. La marcha de los pañuelos blancos alrededor de la Pirámide de Mayo fue en vano: Videla no las recibió; la Federación de abogados, en cambio, corrió mejor suerte. La entrevista con el dictador en la Casa Rosada, que estaba prevista para las 10:30, se prolongó desde las 11 hasta las 11:55. El encuentro con el ‘Excelentísimo señor presidente de la nación se desarrolló en forma franca y amplia y él se mostró amable y sincero’, según se lee en las actas a las que accedió este diario. En representación de FACA asistieron Guillermo Oscar Nano, Raúl Fosero, Oscar Eduardo Romero Giaccaglia, Ricardo D´Amico y Luis Coliqueo. Según el material inédito consultado "el presidente habló con total sinceridad, al punto que alguno de sus comentarios actúan en lo estrictamente confidencial". Cuando los cinco representantes de FACA le preguntaron acerca de la situación de los abogados detenidos, Videla les respondió con calma y deslizó que ‘sus preocupaciones son las propias del gobierno". La FACA tuvo acceso durante los años de plomo a los despachos, no solo del dictador Videla, también del general Albano Harguindeguy, ministro del Interior; del brigadier Julio Gómez, asesor de asuntos institucionales del Ministerio de Justicia; y el comodoro Adolfo H. González Albarracín, subsecretario de asuntos institucionales del Ministerio del Interior. Allí articuló una estrategia para dejar bien parada a la dictadura en los foros internacionales. Mientras tanto, el país era un gran campo de concentración. No hubo un solo comunicado público de la federación denunciando la desaparición de los abogados o la violación de derechos consagrados por la Constitución Nacional. El único pronunciamiento de la FACA en esos años "fue cuando se produjo el atentado que le costó la vida a la hija del vicealmirante Armando Lambruschini. Aquel 1 de agosto de 1978 no dudó en dar a conocer un comunicado ‘condenando la violencia absurda y criminal’", finaliza la nota publicada en este diario.
Con estos antecedentes funestos, que la FACA alce ahora la voz y elabore una estrategia conspirativa para entorpecer la aplicación de leyes en juzgados conservadores amigables, confirma que el plan de democratización del Poder Judicial es indispensable y urgente.
Dejar la supuesta "defensa de la Constitución" en manos de abogados que silenciaron la desaparición de sus colegas sería un retroceso gravísimo.
De Felipe podría volver a leer las actas de la federación que preside y decir algo al respecto. Y el kircherismo, qué tanto, sentirse orgulloso por los enemigos que va recogiendo.
Los que cualquier gobierno democrático debiera tener.
El libro negro de la tercera tiranía, en tiempo real

Dijo la rue: "un aporte invalorable a la democratización de los medios"

Tampoco es llamativo que esos mismos diarios y su sistema de replicación hayan omitido que otro relator especial de la ONU, en este caso, el guatemalteco Frank La Rue, que trata asuntos de opinión y libertad de expresión, volviera a elogiar la Ley de Medios argentina y se refiriera por primera vez apoyando la acción de la Defensoría del Público, creada por ella. Fue el miércoles 8, en Montevideo, adonde La Rue llegó para participar de un foro organizado por la Coalición por una Comunicación Democrática oriental, que busca la sanción de una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual como la argentina, impulsada en estos mismos días por el gobierno del Pepe Mujica, noticia que es –por lógica– celosamente ignorada por Clarín y La Nación, y difundida en cuenta gotas por el periodismo contrahegemónico de nuestro país, desorientado por el aturdimiento que produce la potencia del prime time dominical de Canal 13.
Sobre la Defensoría creada por el Parlamento con participación ciudadana en aplicación de la Ley de Medios, promovida por la presidenta Cristina Kirchner, expresó La Rue: "Marca un antecedente en Latinoamérica. La idea de que una Ley de Servicios Audiovisuales incorpore una Defensoría pensando en todos los oyentes y televidentes me parece importante y novedosa (…) Es un aporte invalorable a la democratización de los medios en toda la región. Soy miembro de Naciones Unidas y conocía organismos similares, pero administrados por cada medio en particular. Lo novedoso del caso argentino es la autonomía de ese espacio, y el hecho de trabajar con la totalidad de medios audiovisuales del país (…) La creación de la Defensoría del Público de Argentina marca un antecedente único en el mundo. Por mi tarea he conocido casos de ombudsman de periódicos escritos o canales de televisión como fenómeno de autorregulación de medios; pero la idea de que una ley de servicios audiovisuales incorpore una Defensoría pensando en todos los oyentes y televidentes de un país me parece sumamente importante y novedosa (…). La autonomía e independencia de la entidad argentina, a partir de su vinculación con un cuerpo bicameral integrado por diputados y senadores de todos los partidos políticos, sin depender del Poder Ejecutivo (…). Uno de los objetivos más grandes que tengo como relator de libertad de expresión en el mundo es defender la libertad de prensa, pero al mismo tiempo velar por los derechos que posee todo pueblo a recibir información plural y diversa, para ejercer sin condicionamientos su libertad de pensamiento y de opinión. La sociedad debe tener pensamiento crítico, cuestionar y desafiar la información que recibe de cualquier medio (…). Para construir ese pensamiento propio, hay que enseñarle a la niñez de nuestros países a que sepan cómo leer y escuchar una noticia. Sólo de esa manera podrán evaluar y sacar conclusiones propias. Estoy seguro que ese será el principal aporte de la Defensoría al pueblo argentino, y por eso felicito su aparición."
Para los que quieran ver y escuchar la intervención de La Rue, está disponible en <http://www.youtube.com/watch?v=BcS34wsUyM8>, gracias a la cobertura periodística de la agencia Télam.
Tiempo argentino


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