25 de mayo de 2013










El kirchnerismo buscó legitimar en el Congreso

 los pilares de su gestión

La nulidad de las leyes del perdón, la recuperación de

 YPF y el sistema jubilatorio, la Ley de Medios, el 

matrimonio igualitario, empujaron cambios decisivos. 

La crisis política que produjo la 125.

El kirchnerismo ha revitalizado el rol del Congreso de la Nación a lo
 largo de su gestión a cargo del Poder Ejecutivo. 





















Casi la totalidad de las normas que actúan como apéndice
 normativo del proyecto político que hoy encabeza Cristina 
Fernández de Kirchner fueron debatidas y aprobadas por el 
Poder Legislativo. Desde la nulidad de las leyes de impunidad
 hasta la recuperación de YPF por parte del Estado, pasando
 por la nacionalización de los fondos de las AFJP, la Ley de
 Servicios de Comunicación Audiovisual y el matrimonio 
igualitario, entre otros, encontraron su destino en los recintos 
parlamentarios.
La búsqueda de la legitimidad que aporta la aprobación de las
 iniciativas por parte del Parlamento forma parte del ADN del
 Frente para la Victoria. Allí están los números, los discursos
 presidenciales y las versiones taquigráficas para comprobarlo. 
Así, el kirchnerismo, casi resignificando aquella frase de
Leopoldo Marechal en la que el poeta y escritor aseguraba que
 "De todo laberinto se sale por arriba", sostiene que de todo 
debate instalado en la sociedad se sale por el Congreso.
Sin recurrir al archivo ni la búsqueda minuciosa, se pueden 
recordar fácilmente por lo menos una decena de normas 
fundacionales que pasaron por el Parlamento. Una suerte de 
decálogo normativo de la década kirchnerista. 
No pasó mucho, tan sólo unos meses desde que Néstor 
Kirchner había prometido ante la Asamblea Legislativa no
dejar sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada, cuando
 ingresó el proyecto de Ley que establecía la nulidad para la 
leyes de obediencia debida y punto final. El 12 de agosto de
 2003, la Cámara de Diputados aprobaba el proyecto
 impulsado originalmente por la diputada Patricia Walsh,
 que quedó convertido en ley ocho días más tarde en el Senado.
El 21 de diciembre de 2005, el oficialismo conseguía, sin el
apoyo de la Unión Cívica Radical, el aval para una nueva ley 
de financiamiento educativo que cosechó 204 votos positivos 
el día de su sanción en la Cámara Baja.
La norma que establece la inversión del 6% del PBI en
 educación sería, a partir de ese día, una de las banderas que
 el kirchnerismo sacaría a relucir con orgullo en cada debate.
El 3 de septiembre de 2008, ya con Cristina Fernández 
ejerciendo la presidencia, el Congreso Nacional aprobó el 
proyecto del Ejecutivo para la reestatización de Aerolíneas 
Argentinas. Fue menos de dos meses después de la crisis
 política desatada por el "voto no positivo" de Julio Cobos en
 el debate por la Resolución 125, acaso uno de los pocos
 fracasos legislativos del FPV. La recuperación de la aerolínea 
de bandera obtuvo un alto grado de acompañamiento en
 ambas cámaras, 167 votos favorables en Diputados y 49 en
 el Senado.
Un mes más tarde, el primer miércoles de octubre, y tras un
 intenso debate que duró algo más de ocho horas, el oficialismo
 logró darle fuerza de ley en el Senado a la movilidad jubilatoria.
 La norma que otorga dos aumentos al año a los jubilados 
fue rechazada por la UCR y la Coalición Cívica que la
 consideraron "confiscatoria" e "inconstitucional" y recibió
 duros cuestionamientos de los medios concentrados que 
acusaban al gobierno de avanzar sin consenso.
Cinco años tardó el radicalismo en darle públicamente la
 razón al Ejecutivo. Hace tan sólo una semana, en medio de
 los debates que aborda el Congreso en estos tiempos, el
 senador jujeño por el partido centenario, Gerardo Morales,
reconoció que la fórmula contemplada en la norma había sido
 un acierto.
Dos meses más tarde, en noviembre de 2008, el Congreso 
dio por tierra con otro de los pilares del menemismo, sancionó
 por amplia mayoría la ley que estatizó las AFJP y le devolvió
 al Estado el manejo de los fondos previsionales. 
Ya en octubre de 2009, de cara a un recambio parlamentario 
que modificaría la relación de fuerzas en el Congreso y tras un
 extenso debate que incluyó audiencias públicas y todo el país
 se aprobó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. 
Así el kirchnerismo derogaba la ley de radiodifusión impuesta 
por la dictadura cívico-militar y, después de 26 años, saldaba
 una deuda de la democracia.
El 15 de julio del 2010, en lo que significó un hito en la ampliación
 de los derechos civiles, el Congreso Nacional sancionó la
 modificación del Código Civil para permitir el casamiento entre
 personas del mismo sexo. Por aquel entonces existía el Grupo 
A que mantenía virtualmente paralizado al Congreso y Néstor 
Kirchner era diputado. El día anterior a la sesión, el ex
 presidente juntó a todos los legisladores del FPV –senadores
 y diputados– en el segundo piso del Palacio Legislativo y les 
dejó en claro la importancia de apoyar la norma. Si bien la 
aprobación se plasmó algunas horas más tarde en el cartel 
electrónico del recinto, la realidad indica que la ley consiguió el 
número de votos necesarios para ser aprobada en esa reunión 
y a instancias de Kirchner.
Casi al finalizar la sesión, entrada la madrugada, Néstor Kirchner
 se hizo presente en el recinto para dejar sentada su posición en
 la votación que convertiría a la Argentina en el primer país en
 Latinoamérica en tener una norma de este tipo y el segundo
 en América, luego de Canadá.
En mayo de 2011, el kirchnerismo volvía a vencer la inercia
del ya casi inoperante Grupo A y lograba mediante la sanción 
de una ley otro hecho histórico: la regulación de la medicina
 prepaga. Tres años y medio le tomó al oficialismo alcanzar su 
objetivo. El looby de las empresas prestadores y la negativa
 de los distintos sectores de la oposición, especialmente la
 Unión Cívica Radical, demoraron la intención de ponerle un 
marco regulatorio por primera vez en la historia a un negocio
 millonario.
Ya en 2012, con el respaldo electoral obtenido en 2011
 plasmado en las bancas, el FPV avanzó en la reforma de la 
Carta Orgánica del Banco Central y puso a la entidad financiera
 en sintonía con el proyecto económico. 
En su segundo mandato, la presidenta impulsó la recuperación 
de YPF. El 3 de mayo de 2012, tras una sesión que duró dos
 días, la Cámara de Diputados convirtió en ley un proyecto que 
dispuso la nacionalización de la petrolera.
El decálogo aparece como exiguo al repasar la totalidad de la
 trayectoria parlamentaria del FPV. La Ley de Identidad de
 Género, la Ley de Tierras, la reforma del Mercado de 
Capitales y la Ley de fábricas recuperadas son algunos
 ejemplos más de la potencialidad y la dirección del trabajo
 realizado por los bloques oficialistas en el Congreso. 
En tanto, la inminente sanción de la Ley de Fertilización 
Asistida, del paquete de medidas para democratizar la justicia
 y de la unificación del Código Civil y Comercial indican que la 
profundización prometida goza de buena salud. 
Tiempo argentino

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