24 de noviembre de 2013

"El frente que armamos no tiene vuelta atrás"

La reelecta diputada analiza el futuro del Frente Cívico e imagina una fórmula de Binner y un radical.

Está sentada detrás del escritorio de su despacho, en el edificio Anexo del Congreso Nacional. Mira la pantalla de su computadora. Escribe con una sola mano en el teclado, ya que con la otra sostiene el celular junto a la oreja.

 Margarita Stolbizer habla con alguien a quien, ahora, le dice: "Fijate, te debe haber llegado. Te lo acabo de mandar." La diputada del GEN y el Frente Amplio Progresista (FAP) que renovó su banca por el Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS) de la provincia de Buenos Aires –coalición que la reunió con la UCR–, no se sube a la ola de "euforia" que en varios opositores despertó la renuncia del demonizado secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. "Es un funcionario que encarnaba cierto estilo de gestión, pero era parte de un gobierno que tiene una conducción muy clara, la presidenta", dice Stolbizer. 
Además de las modificaciones en el Gabinete nacional, la dirigente que encabezó la lista de diputados nacionales del FPCyS, secundada por Ricardo Alfonsín, analiza el resultado de las elecciones del pasado 27 de octubre, en las que su frente sacó el 11,8% de los votos en territorio bonaerense. Y se mete de lleno en las perspectivas que esa contienda electoral dejó para 2015 dentro de las coaliciones panradicales, que a nivel nacional tuvieron un repunte. "(Hermes) Binner quiere armar un frente nacional con la UCR y otras fuerzas –afirma–. Yo imagino una fórmula para las Primarias en la que él esté acompañado por un radical."
                          
–Es decir que, a pesar de no ser tan explícito como han sido los radicales respecto de avanzar en una coalición nacional con el socialismo, Binner piensa en eso…
–Sí, está decidido. Lo hemos hablado. El frente que armamos en territorio bonaerense, compuesto por varias de las fuerzas que también están en el Frente Progresista santafesino, no tiene vuelta atrás. Esta es la base desde la que vamos a competir en 2015. Los radicales a veces son más explícitos porque es la manera de mandarse mensajes entre ellos. Vamos a estar todos juntos en 2015. Y el modo de dirimir las candidaturas hay que debatirlo. 
–¿En qué sentido? 
–Me parece que debemos acelerar un proceso de acuerdos que le dé señales a la sociedad. Además, deberíamos proponer una modificación a la Ley de Primarias para que la gente no esté obligada a votar una fórmula, y que el candidato a presidente pueda elegir a su vice luego de las PASO y, de esa forma, recomponer hacia dentro de su fuerza. Incluso creo que al oficialismo le vendría bien esta posibilidad dentro de dos años. No creo que sea tan difícil encontrar un consenso sobre esta modificación. 
–¿Cómo evalúa, ahora que pasaron varias semanas, la elección del Frente Progresista en provincia de Buenos Aires?
–No tuvimos el resultado que hubiésemos querido, ni el caudal de votos que pensamos que representamos. Hicimos una campaña con la que estamos conformes. En el final del proceso proselitista, hubo un giro demagógico en el que todos los candidatos del PJ parecían proponer lo mismo. (Martín) Insaurralde y (Sergio) Massa se peleaban por ver quién proponía las medidas más duras en materia de seguridad. Y (Francisco) De Narváez les pedía derechos de autor, ya que él las había dicho antes. Nosotros no nos subimos a eso. Pero no vamos a negar que no sacamos los resultados que queríamos, aunque la gente en la calle nos felicita.
–¿Qué le dicen?
–Me parece que se valora que hayamos quedado en el podio simbólico de los tres primeros, a pesar de haber transitado una campaña muy desigual. La polarización fue muy fuerte. Estoy convencida de que la utilización de los recursos públicos, por parte de los candidatos del oficialismo, y el respaldo de los medios de comunicación a determinados dirigentes, distorsionaron la competencia. Esto no implica que no hayamos cometido errores, pero no tengo dudas de que estas diferencias nos hicieron muy difícil la elección. 
–¿Le parece que hubo una gran diferencia en la exposición comunicacional que tuvieron ustedes con respecto a Massa?
–Sí. Nosotros padecimos de la misma manera que los actos de inauguración de obras de gobierno se usaran para hacer campaña con Insaurralde y que el Grupo Clarín y el Grupo América trabajaran de un modo muy grosero a favor de Massa. Quedamos atrapados en el medio de esos dos aparatos. 
–En 2009, el Acuerdo Cívico, cuya lista de diputados nacionales también estuvo encabezada por usted y Alfonsín, hizo buena elección (sacó el 20% de los votos). ¿No hubo polarización en aquella ocasión? 
–Hay cosas similares. El Massa de la última elección es el De Narvaéz de hace cuatro años. Pero ahora, cuando un canal de televisión decide jugar decididamente para un candidato, y lo pasea por todos los programas, en todos los horarios, la equidad en la competencia se rompe mucho, a pesar de la ley de que reparte de modo más equitativo el espacio para los spots. Hay mucha gente que conoce a los candidatos sólo a través de la televisión.  
–¿Por qué cree que les fue mejor en el interior provincial que en el Conurbano?
–El Conurbano nos cuesta más. Es una zona definitoria por la cantidad de habitantes que tiene, y en la que el único modo de penetrar es la televisión. Yo vivo en el Conurbano y lo camino. Pero la fuerza que tiene estar en un programa central es imposible compensarla con una caminata. El interior es distinto en eso. Además, en el GBA es más marcada la interna del PJ. La polarización entre Insaurralde y Massa se dio muy fuerte allí. 
–El resultado nacional de las coaliciones "panradicales" fue mejor…
–Nosotros valoramos que el millón de votos que conseguimos en Buenos Aires contribuyó enormemente a los 5 millones que lograron estos frentes en todo el país. Eso tiene un gran peso. Dentro de dos años, cuando vayamos a una elección nacional, partimos de ese millón de votos en la provincia. Esta elección comenzó a definir el 2015 y aparecen de manera clara los liderazgos. En nuestro caso, me parece que los referentes que quedaron legitimados son (Hermes) Binner y (Julio) Cobos, así que estamos anotados para 2015 con dos candidatos fuertes. 
–¿Imagina una Primaria entre ellos? 
–Imagino a Binner acompañado por un radical para competir en las PASO, pero seguramente será complejo para los radicales tener su propia fórmula y que, además, uno de ellos esté en la otra. Por eso creo que debemos buscar el consenso para modificar la ley de Primarias y que sólo se elija el candidato a presidente, no el vice. 
–¿Por dónde pasan las señales de unidad de estas coaliciones? Nadie parece querer armar un interbloque en el Parlamento.  
–El FAP y el radicalismo venimos votando juntos hace mucho tiempo. La confluencia electoral fue casi una consecuencia natural. A mí me gustaría que trascendieran lo parlamentario, algunas cuestiones de fondo, sobre el plan de gobierno que podríamos proponer para el 2015.  La política gestual, la de la foto, no está mal, pero debemos comenzar a armar programas conjuntos. 
–¿Pueden volver a integrarse las fuerzas que se fueron del FAP a raíz del acuerdo con la UCR?
–Nosotros aspiramos a que sí. Unidad Popular (la fuerza de Víctor De Gennaro y Claudio Lozano) es la que se fue. Nosotros compartimos muchas ideas con ellos. Yo aspiro, Binner también, a que antes de avanzar en el frente nacional con la UCR podamos recomponer el FAP.
–En el Congreso habrá un bloque del FAP…
–Sí, y Binner será el jefe.  «
 
 
Cambios de gabinete 
–Los cambios en el Gabinete nacional, ¿le generan expectativa? 
–Me parece que son cambios de piezas. Se le dio demasiada relevancia a la renuncia de Moreno. Se sobredimensionan las cosas. Moreno puede ser el exponente de un estilo de gobierno, pero no es el gobierno. La presidenta ha tenido y tiene la conducción. La tuvo también durante la gestión de Moreno y me parece que así seguirá siendo. Es la presidenta quien impulsa las políticas. No creo que cambiar un funcionario modifique demasiado. Me parece que el cambio central sería reconocer la inflación, que es el estigma del (renunciado) secretario. Él intervino el Indec para "dibujar" las cifras oficiales. Y no veo voluntad de cambio en esto. No encuentro ninguna señal que implique una modificación  importante.  
–¿Y en el caso de la designación de Axel Kicilliof en Economía?  
–Venimos de tener un ministro que dijo que se quería ir. (Hernán) Lorenzino no manejaba la economía. Ahora puede ser que con Kicillof esté más claro el rol, pero el modelo de conducción  es el de la presidenta.
Tiempo argentino

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