3 de noviembre de 2013

"La presión cambiaria caerá en las próximas semanas"

Entrevista de Tiempo Argentino a Alejandro Vanoli. El titular de la Comisión Nacional de Valores asegura que sube la oferta de dólares y baja la demanda.

El ritmo devaluatorio del peso se mantiene sostenido al tiempo que la demanda de dólares no decae. ¿Cuál es la explicación?


 
–Hay un rezago en el comportamiento de los inversores medianos y chicos respecto de los grandes, pero esa dinámica se va a corregir. En los últimos dos meses hubo un aumento importante en el valor de las acciones y en la caída del riesgo país, porque se vieron signos de que iba a haber un alivio en el frente cambiario. En la Argentina, para lo bueno y para lo malo, primero hay que ver la reacción de los jugadores grandes. Hay un cambio de clima financiero, lo dicen los bancos de inversión que recomiendan aumentar la exposición a los activos argentinos. A lo largo de las próximas semanas se va a descomprimir esta dinámica cambiaria, a la cual también se le dio un estímulo mediático, además de que empresas grandes realizaron coberturas cambiarias antes de las elecciones.
 
–¿Por qué va a caer la presión cambiaria?
 
–La oposición política lo adjudica al resultado electoral, pero en realidad es por el acierto de las medidas del gobierno. Por un lado el superávit externo sigue en niveles importantes y a ello hay que sumarle la agenda de YPF, que celebró dos convenios importantes, además de que se firmaron acuerdos por el tema de la deuda en el CIADI y la posibilidad de un acuerdo por el tema de la deuda. Además, la suscripción de BAADE va a aumentar.
 
–La demanda de dólares es amplia y se sostiene: importaciones, turismo, deuda...
 
–Más allá del intento de la pesificación del sector inmobiliario, la dolarización es una marca muy fuerte en la sociedad argentina, va a llevar mucho tiempo cambiarla, más aun en un escenario adverso por la crisis internacional. Hay una demanda natural; gran parte de la compra-venta de viviendas usadas sigue estando en dólares en su mayor parte; asimismo, una parte de la demanda de turismo también se está canalizando en el mercado informal. Por eso creo que teniendo claro que las restricciones al ahorro en moneda extranjera mediante la compra de dólares van a seguir, porque la Argenitna no se puede dar el lujo de rifar dólares, hay que buscar mecanismos que sin desproteger al sector externo permitan reducir, ya sea en vivienda y en turismo, la presión hacia el dólar. Por otro lado, además del garrote hace falta la zanahoria y aquí entran en juego la CNV y la ley de mercado de capitales en términos de crear instrumentos  que permitan una absorción genuina de los pesos y reducir la demanda que va al dólar. Entonces, del lado de la oferta, trabajar en el superávit externo, y por el lado de la demanda, reducirla para evitar esta presión sobre las expectativas, que es promovida por los medios concentrados pero que tiene algunos factores propios, por una economía que ha crecido mucho y que por ello genera una presión en las importaciones y también una presión derivada de la crisis global, que hace que haya cierta presión financiera.
 
–El titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, dijo el viernes que en el organismo que dirige no está prevista una modificación en el tratamiento cambiario para el turismo, pero ahora se fortalece la demanda estacional. ¿Se está a tiempo de dar una respuesta?
 
–Por un lado tenemos una demanda que ya se ha incrementado porque los paquetes ya se compraron. Por el otro, habrá un pico por el gasto en efectivo. Pero me parece que habrá una compensación con la menor demanda financiera, al tiempo que la oferta de dólares va a subir tanto por el superávit comercial como por el ingreso genuino de dólares a partir del BAADE. De hecho, un termómetro que generalmente no es muy observado es el del contado con liquidación. Se puede hacer ingreso o egreso de dólares: el neto de los últimos dos meses arroja un ingreso de capitales, lo que es consistente con el panorama que vemos. Puede haber una mayor demanda de dólar billete por parte de actores chicos, pero el dinero grande, si bien hay canillas de fuga que hay que controlar, está empezando a ingresar.
 
–¿Cuáles son las perspectivas de 2014 en materia cambiaria?
 
–Si analizamos por qué los bancos de inversión recomiendan una mayor exposición a activos argentinos, vemos que ellos observan que el país va a tener un 2014 mucho más tranquilo por todas las políticas que mencioné antes. Y a ello hay que agregar un tema global, que es que la Reserva Federal de Estados Unidos decidió seguir con el acuerdo de recompra de bonos, lo que generó una percepción de que va a bajar el riesgo porque no habrá salida de capitales adicionales en los países emergentes. Cuando toda esta lectura la hacen los medios concentrados o la oposición dicen "esto es por las elecciones”, pero las cuestiones concretas están y tienen que ver con medidas del gobierno y un contexto que determinan una baja en la presión en el frente externo. Las perspectivas van a ser mucho más tranquilas de lo que algunos esperan y los grandes inversores se están posicionando en ese escenario. Muchos apostaron a un debilitamiento del gobierno y a operar sobre las expectativas para que estas señales no sean muy visibles.
 
–La devaluación acelerada del peso es una decisión de política económica, no de la oposición política o mediática.
 
–Ello es coherente con la flotación administrada y el tipo de cambio competitivo. El tipo de cambio oficial está a niveles por los cuales puede seguir convergiendo a valores como el que estamos fijando en el contado con liquidación, pero seguramente no estará en esos valores ridículos de 10 u 11 pesos. Un escenario que está descartado, pero que algunos economistas de la oposición impulsaban, es el de una devaluación descontrolada. Podemos discutir si hay que devaluar un poco más o menos, pero es una decisión de política del Banco Central, el que tiene el comando de la política cambiaria.
 
–¿Le preocupa la caída de las reservas?
 
–Si bien cayeron las reservas, creo que están para ser usadas. Porque sucede algo paradójico: se habló siempre de la necesidad de acumular reservas para aplicarlas en políticas anticíclicas; ahora bien, su uso permitió que el país pudiera financiarse. Estamos en una discusión de un país que tiene que ser muy prudente en el manejo de su deuda. Una cosa es que el país se endeude para financiar sus gastos corrientes y otra que lo haga para financiar infraestructura. Pero lo hace sabiendo que tiene que cancelar deuda en términos netos, por ahí a un ritmo más bajo que antes, y estabilizando la relación deuda-PBI. Así visto, esta merma en las reservas tiene que ver con una administración del tipo de cambio. Tengamos en cuenta que, en términos internacionales, el nivel de reservas en relación a las importaciones y a los pagos financieros le otorga a la Argentina un margen de maniobra importante, y esto también es decisivo a la hora de ver en qué medida hay poder de fuego para enfrentar estas vicisitudes. 
Infonews

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