Moreno se despidió con un discurso militante y una acusación a Magnetto
"Nos vamos con la satisfacción del deber cumplido", dijo ante un salón de actos colmado por trabajadores y jóvenes. Reveló que Sergio Peralta Ramos le confió a un testigo que el CEO de Clarín es quien decidió quitarle Papel Prensa a los Graiver.
Hay momentos en que hay que estar en el frente y hay momentos en que hay que estar en la retaguardia, pero está claro que no vamos a renunciar a la lucha", dijo Guillermo Moreno y el salón de actos del noveno piso de la Secretaría de Comercio Interior, en Diagonal Sur al 600, estalló en ovaciones.
Habían pasado pocos minutos de las siete de la tarde, y la luz del crepúsculo ya bañaba el Centro. Formalmente, fue la última tarde del funcionario en sus oficinas. En el bunker del edificio donde alguna vez funcionó la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, el mismo lugar desde donde sus estudiantes dispararon monedas contra el dictador Juan Carlos Onganía y recibieron en respuesta una dura represión policial que la historia registra, desde 1966, como "La noche de los bastones largos". Pero la tarde de ayer, lejos de la violencia que extirpó a la facultad de ese lugar, lució el sol de una "genuina jornada peronista", como le dijo un ferviente militante a este diario. Pero también fue la última tarde allí del funcionario kirchnerista más polémico y resistido de los últimos ocho años, que terminó de despedirse en medio de las lágrimas que le arrancó la ovación que retumbó en el salón Néstor Kirchner cuando apareció ante los invitados.
El acto había sido planificado por los trabajadores de la secretaría como una despedida íntima, pero la discreción comenzó a diluirse por la tarde, cuando comenzaron a llegar columnas de trabajadores del Mercado Central, otra de una agrupación de Almaceneros de Tandil y militantes de La Cámpora. Muchos no pudieron subir los nueve pisos para entrar al microcine, pero los que pudieron asistir lograron apreciar una ceremonia de despedida al mejor estilo del peronismo.
El acto había sido planificado por los trabajadores de la secretaría como una despedida íntima, pero la discreción comenzó a diluirse por la tarde, cuando comenzaron a llegar columnas de trabajadores del Mercado Central, otra de una agrupación de Almaceneros de Tandil y militantes de La Cámpora. Muchos no pudieron subir los nueve pisos para entrar al microcine, pero los que pudieron asistir lograron apreciar una ceremonia de despedida al mejor estilo del peronismo.
"Desde hoy vuelvo a ser un militante de la Capital Federal", dijo Moreno, notoriamente emocionado ante un auditorio donde se podía divisar, entre los invitados especiales, a la secretaria de Comercio Exterior Beatriz Paglieri, a la subsecretaria de Defensa del Consumidor, María Lucila Colombo, y a los diputados nacionales Andrés Cuervo Larroque y Juan Cabandié, además del dirigente de MILES Luis D'Elía. Fuera del elenco oficial, una de las figuras que más ovaciones cosechó fue Rafael Iannover, ex presidente de Papel Prensa y uno de los hombres que fueron amenazados por la dictadura para desprenderse de las acciones de la pastera de papel para diarios que terminó en manos del Grupo Clarín. "Espero que (el juez federal Julián) Ercolini me llame a declarar", dijo Moreno ante el auditorio, luego de aprovechar el momento para tirar una primicia, y recordar que Sergio Peralta Ramos, uno de los accionistas de La Razón, le contó a Iannover que el actual CEO de Clarín, Héctor Magnetto, "fue quien tomó la decisión para quitarles Papel Prensa", en un testimonio que certificó la escribana y actual esposa de Moreno, Marta Cascalles. Mientras su discurso era transmitido por una pantalla gigante sobre Diagonal Sur, Moreno confió que el traspaso de la secretaría a su remplazante, Augusto Costa, "es ordenado, como corresponde a dos compañeros que comparten la misma causa".
"Nos vamos con la satisfacción del deber cumplido", bramó Moreno ante el auditorio colmado y, entre sollozos, confió que sigue "siendo de la JUP", por la Juventud Universitaria Peronista, donde habría militado, aunque sus más encumbrados ex compañeros de militancia siguen adjudicando su paso por los setenta bajo el signo de la organización Guardia de Hierro. "Es más difícil ser el secretario general de una Unidad Básica que ser secretario de Estado", le dijo Moreno a sus seguidores, que le habían llevado una enorme torta celeste y blanca, donde se podía leer: "Patriota". Ya sobre el cierre, con la garganta congestionada por la emoción, Moreno recordó un presente que lo descolocó. Fue cuando el padre Chicho, de Quilmes, le llevó un cuadro enorme envuelto. Era una obra original del arista Daniel Santoro, que era propiedad de la parroquia, pero le fue obsequiado por decisión de los fieles, que consideraron que "era lo único que le podían regalar como testimonio, porque gracias a este gobierno habían vuelto a comer". «
A disposición de los jueces
Guillermo Moreno firmó ayer en los tribunales federales de Comodoro Py un escrito comprometiéndose a presentarse cada vez que los jueces lo requieran, en la causa por "abuso de autoridad" en la que fue procesado por el juez Claudio Bonadio por las multas a consultoras privadas.
Antes de viajar a Italia para ocupar el cargo de agregado comercial de la embajada de la Argentina en Roma, Moreno garantizó en su presentación escrita que "comparecerá a cumplir con las medidas procesales que sean precisas".
Antes de viajar a Italia para ocupar el cargo de agregado comercial de la embajada de la Argentina en Roma, Moreno garantizó en su presentación escrita que "comparecerá a cumplir con las medidas procesales que sean precisas".
Tiempo argentino


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