23 de mayo de 2014

Correa autorizó una explotación petrolera en la región amazónica

Durante meses el presidente ecuatoriano esperó conseguir los fondos que compensarían el dinero que no se obtendría de no aprobar la extracción. Pero no obtuvo resultados la convocatoria lanzada en el marco de la ONU.

El gobierno ecuatoriano puso fin ayer a un áspero enfrentamiento con grupos ecologistas y expidió la licencia para que la empresa estatal Petroamazonas inicie los trabajos de explotación de dos ricos campos petrolíferos de un área especialmente sensible del Parque Nacional Yasuní. A la vez, Rafael Correa reabrió un frente en el que deberá lidiar con la oposición de organizaciones no gubernamentales nacionales y extranjeras que rechazan la extracción de crudo, basadas en una decisión por la cual la Unesco declaró la zona como reserva protegida.
El Ministerio de Ambiente recordó ayer que el gobierno del presidente Correa había planteado dejar sin explotar los campos ubicados en ese parque como contribución ecológica al planeta, pero a cambio de una compensación económica mundial que nunca se llegó a concretar (ver aparte). En agosto del año pasado Correa dio por finalizada la iniciativa denominada Yasuní ITT ante la falta de respuestas e inmediatamente obtuvo la autorización de la Asamblea Nacional para la explotación de petróleo en una porción mínima del territorio amazónico, que según se informó no llega a los 10 kilómetros cuadrados.
Tras firmar la autorización, la ministra de Ambiente, Lorena Tapia, señaló que el Estado cuenta con toda la preparación necesaria para "cuidar y conservar el área protegida más importante y mejor monitoreada del país". La funcionaria dijo que con la licencia ambiental ya otorgada, Petroamazonas iniciará las actividades preparatorias, como la instalación de campamentos y la apertura de accesos.
Los campos a explotar son los denominados Tiputini y Tambococha, de los que se espera extraer el primer barril de crudo en el curso de 2016. El primero de esos campos se encuentra fuera y el segundo dentro de la reserva, un área de algo menos de 1000 kilómetros cuadrados, de los cuales sólo el 0,10% será explotado por Petroamazonas, según el dictamen oficial.
El Yasuní, donde viven dos grupos indígenas en estado de aislamiento voluntario –los tagaeri y los taromenane– fue declarado parque nacional en 1979 y fue en 1989 que la Unesco lo declaró reserva mundial, lo que implicaba especiales cuidados según disposiciones internacionales. Agrupaciones ecologistas dijeron que recolectaron 857 mil firmas para pedir un referéndum con la expectativa de lograr el apoyo ciudadano y, así, "proscribir la actividad petrolífera, que causará daños ambientales irreversibles en esa prístina zona".
Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) detectó decenas de miles de irregularidades en las rúbricas y sólo validó 359 mil. Para pedir el referéndum se requieren 584 mil firmas, equivalentes al 5% del padrón nacional. El colectivo Yasunidos –impulsor de la campaña de recolección de apoyos ciudadanos– dijo que aún espera una respuesta del CNE sobre las razones de la impugnación. El grupo, integrado mayoritariamente por jóvenes, realizó ayer una concentración de protesta frente a la sede del Consejo, en Quito, para "defender las más de 750 mil firmas que hemos conseguido".
El Parque y su área adyacente están considerados como una de las zonas de mayor biodiversidad del planeta, en la que conviven miles de especies de anfibios, reptiles, aves, mamíferos y vegetales, muchos de ellos en vías de extinción en otras regiones del mundo. De allí la preocupación de los ecologistas.  «


una propuesta que resultó fallida
Originariamente, la llamada Iniciativa Yasuní-ITT fue una propuesta de los ambientalistas que hoy enfrentan al gobierno ecuatoriano. El presidente Rafael Correa la adoptó en 2007 y tiró la pelota al campo de las organizaciones no gubernamentales que desarrollaban una campaña contra los planes de explotación de la estatal Petroamazonas.
Correa pidió que los países desarrollados que costeaban las protestas le pagaran al Estado ecuatoriano una compensación económica anual equivalente a la mitad del monto que se estima que pueda obtenerse de la explotación de los campos de Yasuní. La otra mitad sería un aporte del país a la lucha global contra la contaminación. Nadie respondió.
En 2013, finalmente, Ecuador canceló la oferta de la Iniciativa Yasuní-ITT, según lo acordado anteriormente con quienes presentaron la propuesta, y Correa anunció que un 0,10% del parque nacional sería utilizado para la extracción petrolera. Se estima que ambos campos generarán alrededor de 18 mil millones de dólares, 600 millones de dólares anuales durante 30 años
Tiempo argentino

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