31 de agosto de 2025

Alta coimera: el gobierno baila al ritmo de sus propios escándalos

El escándalo que rodea a Karina y Javier Milei por la trama de coimas y retornos ya desbordó los límites del blindaje mediático y la defensa oficial. Los audios de Diego Spagnuolo encendieron una bomba política que expone el corazón del esquema de poder libertario: una matriz de recaudación que involucra a funcionarios, empresarios y a la propia hermana del Presidente. En medio de investigaciones judiciales, fugas empresariales y un Congreso que comienza a activar comisiones de control, el gobierno se enfrenta a su escenario más crítico: la posibilidad real de juicio político y la pérdida de autoridad en las calles y en las urnas.

Nicolás Lantos


En una graciosa paradoja del destino, la más popular de las guajiras cubanas, que suena a diario en La Habana castrista, se convirtió también en la banda de sonido de los días más turbulentos del gobierno anarcocapitalista argentino. La versión original, que va a cumplir un siglo en pocos años, estaba dedicada a una mujer de la ciudad de Guantánamo, la guantanamera, que robó el corazón de su autor, Joseíto Fernández; la que se popularizó esta semana con la viralidad de un meme está dedicada a una mujer de Buenos Aires, la alta coimera, acusada de robarse el 3 por ciento del dinero de una cuantiosa operación de compra de medicamentos en la Agencia Nacional de Discapacidad, entre otros varios escándalos de corrupción.

El jingle surgido gracias a la creatividad popular de la fábrica que comanda Pedro Rosemblat en Gelatina caló tan hondo y tan rápido porque había una pradera seca esperando la chispa. Los audios surgidos del corazón de la intimidad de los Milei descubrieron una trama que impactó sobre una sociedad golpeada por la recesión, los ajustes y la agresividad permanente de un gobierno que ahora intenta victimizarse pero que alimentó la violencia desde un primer momento y con la meticulosidad de alguien que tiene un manual de instrucciones bien aprendido y sólo eso. La profusión de material incriminatorio, que a esta altura ni en la Casa Rosada intentan desmentir, garantiza escándalo para rato.

Javier Milei estuvo una semana en silencio mientras intentaba tejer una estrategia defensiva que le permitiera responder a las denuncias porque era evidente, incluso para alguien confundido y sin herramientas, que negar todo resultaba inverosímil y podía quedar viejo muy rápido. Hubo negociaciones con Diego Spagnuolo, el abogado que cenaba con el presidente casi todos los domingos, cuya voz es la que se escucha repartiendo imputaciones graves a Karina Milei y Lule Menem, dos piezas clave del esquema de poder oficialista. El plan era unificar las defensas, como sucedió en el caso Libra con Marco Novelli y Hayden Davis. No funcionó. Spagnuolo no encontraba garantías en ninguna de las propuestas oficiales.

El abogado dio su primer mensaje público desde que comenzó el escándalo a través de un off the record de su entorno con el diario La Nación. Dijo que teme por su  vida. Que siente que lo usaron y que “terminó metido en un baile que no era suyo”.  También dijo que si habla, “se arma un quilombo padre”. El mismo día que salía publicada esa nota Milei ratificó su apoyo a los Menem y habló por primera vez del asunto para decir que Spagnuolo mentía. Los canales de diálogo siguen abiertos pero cada hora que pasa es más probable que Spagnuolo se presente como imputado colaborador, o, en sencillo, “arrepentido”. Es un escenario que en la Casa Rosada califican, sin medias tintas, como de “bomba atómica”.

Milei también compartió en sus redes el comunicado de la droguería Suizo Argentina, una pieza esencial del operativo de robo para la corona, asumiendo personalmente un vínculo que hasta ahora no se desprende de las filtraciones. El texto dice que “en todo momento y, en particular frente a las circunstancias que son de público conocimiento, la empresa, sus directivos y accionistas se encuentran a derecho y a plena disposición de los organismos de contralor, así como de cualquier poder del Estado, a fin de brindar toda la información de utilidad que permita esclarecer los hechos bajo investigación, en el pleno convencimiento de haber actuado con total apego a las normas y leyes vigentes”.

Las cosas son muy distintas en la pluma de un abogado corporativo y en la sucia realidad: cuando llegó el momento de la verdad, los dueños de la Suizo Argentina se escaparon o intentaron hacerlo, no entregaron las claves de sus teléfonos y el viernes, durante un allanamiento que duró casi 12 horas en las oficinas de la droguería, un técnico se atrincheró para evitar el acceso a servidores y discos rígidos. Esa resistencia los pone muy cerca de quedar en prisión preventiva, una decisión que está en manos del juez Sebastián Casanello. Hasta el momento la causa se centró en el segmento privado de la trama. Puede haber pronto, también, novedades que involucren a los funcionarios públicos involucrados: Karina y Lule.

Hasta ahora la única reacción oficial fue echarle la culpa al kirchnerismo. No importa si se trata de denuncias de corrupción, si subió el riesgo país, si se aprueba una ley o si las encuestas dan bajas. Esta semana, mientras se le quemaban los papeles, el ministro de Economía, Luis Caputo, se hizo un rato entre los off the record donde habla pestes del presidente para ir al programa que conducen sus empleados en el canal de stream Carajo, cuyo jefe, Daniel Parisini, el Gordo Dan, tiene vínculo públicos con la SIDE, que conduce políticamente Santiago Caputo, sobrino de Luis, a decir que ‘el kirchnerismo le declaró la guerra a los argentinos” y hace “terrorismo económico” a través de su “brazo armado” que es el Congreso de la Nación. 

Sin embargo los que no pueden salir a la calle sin ser repudiados son los candidatos y dirigentes del oficialismo. Primero los militantes tuvieron que levantar sus mesas en varias localidades del conurbano porque los insultaban o se burlaban de ellos, sobre todo en referencia a las coimas de Karina. Luego los intendentes del PRO que habían cerrado acuerdo con LLA ahora están conduciendo campañas de tono vecinalista y repartiendo boletas cortadas y le piden a Sebastián Pareja, el armador bonaerense, que no organice actividades en sus distritos. En algunos casos apenas se alcanza a ver el color violeta. Las elecciones del 7 de septiembre serán una prueba clave para un gobierno que no puede permitirse más señales de debilidad.

El miércoles la caravana que encabezaba Milei en el centro de Lomas de Zamora fue dispersada por un puñado de vecinos que se pusieron a arrojar objetos luego de que el propio presidente, y sus laderos, los provocaran. La noticia es que había más personas enojadas que simpatizantes. Al día siguiente la escena se repitió con Karina y Martín Menem en el centro de la ciudad de Corrientes. Si Lomas es un distrito históricamente peronista, gobernado por un dirigente cercano a Máximo Kirchner, como Federico Otermin, Corrientes es un bastión radical desde hace más de un cuarto de siglo y el gobernador, Gustavo Valdés, fue un socio crucial para el gobierno hasta hace apenas un par de meses. No fueron los kukas.

La huída precipitada no fue la única mala noticia que llegó de tierras correntinas esta semana. Las elecciones que se celebran hoy para elegir gobernador podrían dejar a Lisandro Almirón, el candidato libertario, en un cuarto lugar sin sorpresas. El hermano del gobernador, Juan Pablo Valdés, es el favorito. En el cierre de campaña los Valdés recibieron el apoyo del bloque Provincias Unidas, al que planean unirse formalmente después de asegurar la elección. En la foto salieron el candidato a diputado Juan Schiaretti y los gobernadores Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut) y Carlos Sadir (Jujuy). La novedad, sin embargo, fue la presencia del chaqueño Leandro Zdero, en los papeles aliadísimo de Milei.

Esto despierta luces rojas en el gobierno, donde saben que Provincias Unidas anticipó su lanzamiento, previsto para diciembre, porque percibieron que la inestabilidad de Milei podía precipitar los acontecimientos. Contrario a lo que suele creerse, esta liga de gobernadores no se formó pensando tanto en 2027 (todos tienen la posibilidad de ser reelectos; el único que no era Pullaro y consiguió modificar eso en la Constitución provincial esta semana). El verdadero objetivo es conformar una especie de centrao en el parlamento, que pueda negociar de manera unificada los proyectos que se traten, pero que también tenga voz y voto en una eventual Asamblea Legislativa que deba decidir una sucesión anticipada.

Si los escándalos siguen destapándose a este ritmo, el juicio político se vuelve una posibilidad real en el horizonte y los Milei no tienen herramientas para evitarlo. Hay audios de Spagnuolo, de Karina y de quién sabe quién más. Es un gobierno paranoico y surcado por internas, en descomposición, donde la ley de la selva fue reemplazada rápidamente por un sálvese quien pueda. Los dirigentes de LLA ya no llaman para desmentir las noticias sino para despegarse: “Yo no tengo nada que ver, eh”. Sigue avanzando la investigación por la intervención de la Obra Social de los peones rurales, que contrató a la empresa de un socio de Martín Menem y firmó contratos millonarios con la Suizo Argentina: allanaron la secretaría de Trabajo.

Todos los días aparecen nuevos testimonios de militantes, funcionarios, dirigentes o aliados de los Milei y los Menem que cuentan casos de corrupción: coimas, retornos, sobreprecios, venta de candidaturas, casos en PAMI y en ANSES en varias provincias, más contratos de distintas dependencias del estado con la Suizo Argentina . Lo que sale a la luz no son simplemente casos de corrupción sino una matriz de pillaje de fondos públicos en favor de un puñado de personas que manejan todo desde el primer piso de la Casa Rosada. La comisión que investiga el caso Libra en la cámara de Diputados va a comenzar a funcionar. Planean llamar a declarar a Karina y están estudiando cómo asegurar su asistencia con peso de ley.

El Destape

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