El caso Nisman
El vergonzoso procesamiento de la fiscal Fein
Desesperados por sostener, después de 11 años, que al fiscal lo mataron, Comodoro Py se inventó el encubrimiento, una acusación tan disparatada como floja de papeles.
El tándem del fiscal Eduardo Taiano y el juez Julián Ercolini dispuso este martes el procesamiento de la fiscal (jubilada) Viviana Fein por el delito de encubrimiento agravado en el caso de la muerte de Alberto Nisman. El magistrado le achaca centralmente no haber preservado la escena, pero al configurar el delito de encubrimiento está presumiendo una intencionalidad, que tuvo conocimiento y voluntad de tapar un supuesto delito -el homicidio del fiscal-, algo totalmente disparatado, más todavía cuando todo Comodoro Py, incluyendo el fiscal Taiano y el juez Ercolini, saben que Fein fue una funcionaria super-honesta que, además, ni siquiera era directa responsabilidad en algunas cuestiones técnicas de la preservación de la escena. Por ejemplo, le imputan de no haber tomado la temperatura del baño donde apareció el cuerpo o que no detectó un ventiluz del aire acondicionado por donde podía haber entrado o salido una persona, algo que luego se comprobó que no ocurrió.
El procesamiento de Fein, transcurridos 11 años de la muerte de Nisman, exhibe la desesperación de Taiano-Ercolini por reafirmar la hipótesis del homicidio, de la que no encontraron ni una sola prueba en más de una década. Por ejemplo, no obtuvieron ni el menor indicio de que alguien haya entrado o salido del complejo Le Parc, del departamento cerrado por dentro del piso 13 y menos todavía del baño. No hay ni el menor rastro de una pelea o que algo haya cambiado de lugar, teniendo fotos del lugar de trabajo de Nisman del día anterior. Pero como el caso sirve para la persecución política, se utiliza lo que sea -ahora la actuación de Fein- para seguir imputándole la muerte del fiscal a un ilusorio “comando iraní-venezolano-kirchnerista”.
La base del procesamiento dictado por Ercolini es la siguiente:
*Que Fein no preservó toda la escena sino únicamente el departamento. Debió evitar que las personas sigan circulando por el complejo Le Parc.
*Que tardó casi una hora y media en llegar. La realidad es que a la fiscal le avisaron a las 00.15 de un domingo y llego a las 1.40. Ella ni siquiera tenía obligación de ir y, según coincidieron varios funcionarios judiciales consultados por Página/12, no es irrazonable que a esa hora tardara ese tiempo para vestirse y trasladarse a Puerto Madero.
*Al llegar no adoptó medidas para revertir la situación de descontrol. Cuando Fein llegó, ya hacía una hora que estaba el juez, que no dispuso ningún cambio de nada. Y habían transcurrido casi 4 horas desde que la madre de Nisman, Sara Garfunkel, lograra entrar al departamento después de aportar llaves de la puerta de servicio y que un cerrajero abriera esa misma puerta. La Prefectura tenía el control del lugar y se supone que tenía técnicamente el conocimiento de cómo se preserva una escena. También intervinieron peritos de la Policía Federal.
*Ingresó a la escena sin la ropa adecuada. No se recuerda un reproche similar a ningún fiscal. A Fein le cuestionaron -estuvo 9 horas en el lugar- que se sentara en la cama.
*Permitió que circularan personas que carecían de roles asignados. Efectivamente fue un hecho muy conmocionante y había prefectos, policías y, por períodos breves, funcionarios de Seguridad.
*Permitió la manipulación de elementos probatorios sin la debida autorización. Hay referencias al arma, por ejemplo, que fue desactivada por un balístico de la Federal para evitar cualquier accidente y que corrió la sangre con el dedo para ver la numeración y tratar de rastrear la pistola rápidamente. Se le achaca la responsabilidad a Fein.
*No recopiló ni advirtió la existencia de elementos de prueba esenciales. Lo que se puntualiza es que no detectó que había una especie de pasadizo del aire acondicionado que conectaba con la otra unidad del piso, alquilada por un ejecutivo de la empresa japonesa NEC. Se comprobó luego que por ahí no salió ni entró nadie.
*En alguna parte de las 114 páginas del procesamiento se cuestionó a Fein porque no se tomó la temperatura del baño, algo que debían hacer o no hacer los técnicos de la Policía Federal que actuaron esa noche en el levantamiento del cuerpo, los rastros, las huellas.
Lo real es que el lugar esencial, el baño, se filmó y fotografió antes que ingresara cualquier persona y que todas las partes -incluyendo los peritos de la familia Nisman- usaron las manchas de sangre para sostener su hipótesis de homicidio. Lo mismo hizo la Gendarmería, el Cuerpo Médico Forense, la junta médica y la junta de criminalistas, la mayoría sosteniendo tácitamente que el fiscal se disparó a sí mismo. Es más, los criminalistas dictaminaron que no había nadie en el baño en el momento del disparo. Más allá de las conclusiones, no existieron cuestionamientos o sospechas de que se alteró la escena.
Lo más grave del texto de Ercolini es que describe el delito de la siguiente manera: “será reprimido con prisión de 6 meses a 3 años el que, tras la comisión de un delito ejecutado por otro, en el que no hubiera participado, ocultare, alterare o hiciere desaparecer los rastros, pruebas o instrumentos del delito. Todos los juristas consideran el encubrimiento como un delito doloso, intencional, o sea, borrar pruebas para tapar el delito anterior. “Conocimiento, voluntad, intención de beneficiar al que cometió el ilícito”, le explicó un jurista a este diario. La realidad es que la fiscal Fein no buscó tapar nada e incluso su actuación ni siquiera fue cuestionada por el juez que estaba allí presente.
Transcurridos más de 11 años de aquel 18 de enero de 2015 la partitura es siempre la misma: utilizar cualquier caso para la política, aunque no aparezca ninguna prueba. En esta ocasión apuntan -nuevamente- contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Y, para eso, se lanzan contra una funcionaria, Fein, que toda la comunidad judicial considera, aun cuando le pudieran plantear discrepancias, una fiscal intachable que siempre actuó de manera honesta y hoy vive normalmente de su jubilación.
Fein, asistida por el abogado Lucio Simonetti, obviamente va a apelar la decisión de Ercolini. Tendrá la palabra la Sala II de la Cámara Federal.
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