28 de mayo de 2026

 

Miriam Quiroga argumenta razones de salud para eludir su testimonial en la causa Cuadernos

Después de varios llamados de la Justicia, sus hijos respondieron que no puede declarar por problemas de salud “cardiológicos y estrés”.

Irina Hauser

Miriam Quiroga se hizo conocida como la (supuesta) secretaria de Néstor Kirchner cuando en mayo de 2013 la entrevistó Jorge Lanata y relató que veía circular bolsos con dinero en la Casa Rosada que eran llevados a Santa Cruz. Hubo una causa judicial que terminó cerrada por la Cámara de Casación en marzo de 2018 ya que los hechos no se comprobaron nunca. Aun así, fue convocada ese mismo año en la causa “Cuadernos” y ahora también por el Tribunal Oral Federal 7 (TOF7) que lleva adelante el juicio. Pero Quiroga está haciendo todo lo posible por eludir su testimonial. Después de varios llamados, sus hijos respondieron que no puede declarar por problemas de salud “cardiológicos y estrés”. Debía presentarse este jueves, pero eso no ocurrirá. Tras la insistencia judicial mandó dos certificados de médicos particulares y los jueces evalúan la situación.

Quiroga saltó a la fama con su relato en televisión y buscaba, por esa época, promocionar un libro: “Mis años con Néstor y todo lo que vi”. La causa judicial por su relato sobre los bolsos se abrió con una denuncia de Elisa Carrió. El juez Luis Rodríguez la cerró en 2015 y Casación confirmó la decisión tres años después. No solo no se probó lo que relataba: hasta se descartó que hubiera tenido el despacho exactamente frente al de Kirchner ya que en una inspección ocular mostró que quedaba a 70 metros. Tampoco era su secretaria sino encargada de Documentación Presidencial desde 2003, desde donde recibía cartas y pedidos de la gente. Ella misma reconoció que había visto alguna vez un bolso, pero no sabía si en él había dinero.

En octubre de 2018 fue citada por el fiscal Carlos Stornelli en el contexto de la instrucción del caso “Cuadernos” y repitió la historia. Contó que había visto bolsos, habló de traslados al Sur y de que Daniel Muñoz –secretario fallecido de Kirchner— le dijo que llevaban “verdes”. También habló de un cuaderno de Néstor con supuestas anotaciones de dinero que le adeudaban.

Dónde está Quiroga

Durante mayo, el TOF7 intentó localizarla. El diario Clarín sugirió que estaba desaparecida. Pero a mediados de mes, el tribunal se comunicó con su hijo, Emiliano Pintos, quien dilató la respuesta, pero el 21 de mayo informó que su madre estaba con problemas de salud. Su hija, María Virginia informó lo mismo. Luego aclararon que no podía declarar ni en forma presencial ni en forma remota. Miriam Quiroga nunca respondió los llamados y mensajes.

Este martes el hijo mandó por WhatsApp dos certificados médicos con fecha de ese mismo día: uno de un especialista en medicina interna y osteoporosis de Río Gallegos (José Luis Pérez Vila) que dejó constancia de que está en tratamiento por problemas cardíacos, hipertensión, asma crónica, trastorno de ansiedad generalizada y depresión; y el otro de un neumonólogo de la Ciudad de Buenos Aires (Juan G. Schottlender) que dio cuenta de “asma bronquial severa” y “consultas de emergencia”.

Ante un pedido de aclaración del tribunal –ya que la mujer se encuentra en Córdoba y los certificados son de otros puntos del país--, el hijo de Quiroga dijo que, como su madre tiene “residencia en Santa Cruz”, “su médico de cabecera reside en Río Gallegos”, “pero por su situación económica y de salud, rota entre sus hijos” y “su neumonólogo de años es de Capital Federal”. Según Pintos, el sábado último la mujer “sufrió una crisis asmática, por lo que tuvo que ser atendida en un dispensario comunitario en Córdoba”, donde se encuentra con su hija María Virginia.

Los jueces evaluarán qué validez les dan a esos documentos médicos o si disponen alguna medida complementaria. También existe la posibilidad de que la fiscalía, a cargo de Fabiana León, desista de este testimonio, pero no parece que por ahora eso vaya a ocurrir. El juicio será extenso, podría durar más de dos años, y todavía falta que declaren 620 testigos.

El juicio del escándalo

Todo este intento de Quiroga por esquivar la declaración testimonial –que es una carga pública—ocurre en un contexto en el que comenzaron a salir a la luz evidentes irregularidades con las que se gestó este caso judicial con el que se buscó llevar a Cristina Fernández de Kirchner al banquillo junto con otros exfuncionarios. Desde que comenzaron las audiencias, 27 empresarios y exfuncionarios revelaron que en los inicios de la causa declararon en circunstancias de coacción que algunos equipararon a la tortura. Hubo quienes dijeron que por eso aceptaron “arrepentirse” a cambio de no ir presos y decir lo que Stornelli y el juez Claudio Bonadío esperaban. Algunos blanquearon que habían dejado constancia ante escribanías de que mentirían para no ir a la cárcel.

La semana pasada, la mayor sorpresa la dio Julio Silva, el encargado del edificio donde vivió CFK en Recoleta: fue, como testigo, una declaración bajo juramento de verdad (a diferencia de los imputados que pueden mentir) en la que relató que él firmó como si hubiera dicho que Muñoz llevaba bolsos y valijas el inmueble, pero eso no era así. Lo que sucedía era que Bonadío y Stornelli le habían dicho “no te olvides que tenés dos hijas”, entre otras cosas.

El tribunal postergó una decisión sobre si mandará a investigar ese apriete o no. El presidente del TOF7, Enrique Méndez Signori, dijo que eso se resolverá más adelante, avanzado el juicio. Este jueves continuará la declaración de la expareja del chofer Oscar Centeno, Hilda Horovitz, quien se descompensó el martes después que le exhibieran mensajes de tono extorsivo que ella le mandaba a Roberto Baratta –exnúmero dos del Ministerio de Planificación, de quien Centeno era chofer—otros con Miriam Quiroga. Horovitz dijo que Centeno la usó como “testaferro”, que vio los cuadernos que escribía pero que no sabía lo que contenían.

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