El cambio en la matriz productiva creó más empleos de calidad con mejores salarios
Publicado el 18 de Septiembre de 2011
Una economía volcada a la industria a partir de la salida de la Convertibilidad y la recuperación de la competitividad internacional permitió que, a través de las paritarias, los trabajadores mejoraron sus ingresos en forma ininterrumpida.
El cambio de patrón productivo que se produjo en los últimos ocho años modificó la estructura del mercado laboral: a diferencia de las últimas décadas, en las que el sistema financiero y el comercio eran los únicos sectores en los que crecía la demanda de trabajo; la industria se convirtió en el principal empleador del país.
El cambio resultó en mayor cantidad de empleo registrado y una importante mejora en el salario promedio, que en la actualidad es el mayor de Latinoamérica.
Según datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio de Trabajo, la cartera que lidera Carlos Tomada, en 2002 el sector de mayor empleo registrado era el de comercio por mayor y menor, que aportaba 688 mil puestos; en ocho años sumó un 39% de trabajadores: en diciembre de 2010 el sector alcanzó los 960 mil puestos. La industria, por su parte, contaba con 660 mil trabajadores registrados en 2002 y en ocho años llegó a 1.210.000 trabajadores, un incremento del 85 por ciento. Es decir que el empleo industrial creció más del doble que el comercial.
El tipo de cambio competitivo, el impulso al crédito, la restricción a las importaciones desleales y planes de apoyo sectoriales resultaron en un fuerte crecimiento de la industria. A la vez, el Ministerio de Trabajo reentrenó a más de 300 mil trabajadores para adaptarlos a las nuevas tecnologías. Así, el sector manufacturero se convirtió en el principal empleador del país. Entre 2003 y 2010 se crearon 2,5 millones de empleos asalariados registrados, un tercio de los cuales son industriales.
El sector industrial es el que incluye mayor valor agregado en los bienes que produce. Por eso necesita más empleos y de mejor calidad. En consecuencia, con el incremento de personal de los últimos años, el sector alcanzó una masa salarial que duplica al segundo rubro en total de empleos: el comercio.
Si bien el incremento del empleo industrial se destaca por sus mejores salarios, todos los sectores tuvieron importantes crecimientos en sus plantillas y en sus haberes promedio. Así, la Argentina, con un salario medio de 1300 dólares, alcanzó el haber más alto de Latinoamérica.
Lo que sigue es un resumen del informe “Radiografía del Mercado Laboral”, elaborado por el Ministerio de Trabajo.
EMPLEO. En el primer trimestre de 2003 en el país había 11.966 mil puestos de trabajo; a fines de 2010 se llegó a 16.967 mil puestos; un aumento de 5 millones de empleos, que representa una suba del 44% en el empleo total. Como muchas personas tienen más de un trabajo, la cantidad de personas ocupadas difiere de los empleos disponibles. Hace ocho años había 11.120 mil ocupados; a fines de 2010, 15.271 mil: 4,1 millones ocupados más.
EMPLEO REGISTRADO. Según datos del sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones, el empleo asalariado registrado, público y privado es el que más creció en porcentaje. En 2003 había 4,4 millones de asalariados registrados y en diciembre de 2010, 7,5 millones: un aumento del 75 por ciento. Exceptuando el 2009, año en que, como consecuencia de la crisis financiera internacional el empleo registrado no creció (tampoco cayó), el resto de los años entre 2003 y 2010 el incremento promedio fue del 7,8 por ciento. En la actualidad, ocho de cada diez nuevos empleos son registrados.
POR SECTOR. Con más de un millón 200 mil empleados la industria lidera el empleo asalariado registrado. Lo sigue el comercio por mayor y menor, que comercializa su producción, con un millón 70 mil empleos. Los servicios empresariales, inmobiliarios y de alquiler dan empleo a 800 mil personas. Transporte, almacenamiento y comunicaciones cuenta con 525 mil empleados registrados. La construcción da empleo registrado a 409 mil personas. La enseñanza emplea 395 mil personas. El sistema financiero, paradigma de la política económica de los noventa, fue uno de los de menor crecimiento: pasó de 131 mil empleos en 2003 a 150 mil en 2010.
Remuneraciones. A fines de 2002, el año de la salida de la Convertibilidad, la remuneración promedio del trabajador registrado era de apenas 929 pesos. Ya a fines de 2004 había llegado a 1211 pesos; en 2008 triplicaba el salario inicial del nuevo período económico con 2698 pesos; en 2009, a pesar de la crisis financiera internacional, con el Ministerio de Trabajo impulsando las negociaciones salariales, el haber de los empleados registrados subió un 20 por ciento. En el primer trimestre de este año se llegó a 4631 pesos, cinco veces más que en 2002.
El mínimo más alto de Latinoamérica. En los últimos ocho años el desempleo bajó del 24,7 % al 7,3 por ciento. Así, se fue equilibrando la oferta y la demanda de trabajo. Al comenzar a funcionar el mercado de trabajo, mejoró la capacidad de negociación de los gremios. A su vez, el gobierno, ante cada negociación del Consejo del Salario Mínimo, marcó pisos de aumentos. Así la Argentina se convirtió en el país latinoamericano con el salario mínimo más alto. En el país el nuevo mínimo es de 547 dólares (el anterior era de 440 dólares); en Chile el mínimo es de 390 dólares; en Venezuela, de 360 dólares; en Brasil, de 337 dólares; en Uruguay, de 299 dólares; en Perú, de 247 dólares y en México, de 117 dólares.
Mayor igualdad. Durante los gobiernos de Carlos Menem, Fernando de la Rua y Eduardo Duhalde el Consejo del Salario Mínimo no se reunió y el piso de los haberes se mantuvo clavado en 200 pesos por 14 años. De esa manera el haber mínimo apenas era el 22% del salario promedio. A poco de asumir el ex presidente Néstor Kirchner, el ya ministro de Trabajo Carlos Tomada reunió el Consejo del Salario y se subió el piso a 300 pesos, un incremento del 50%; en 2004 se los volvió a subir otro 50%, a 450 pesos; en 2008 ya estaba en 1240 pesos.
El mes pasado acaba de ser aumentado a 2300 pesos, un 1150% más que al inicio de la serie. Así representa el 41% del salario promedio, que es de 5586 pesos.
El cambio del patrón productivo y una política activa del Ministerio de Trabajo resultaron en una mejora de la cantidad de empleos y de los haberes mínimos y medios. El trabajo no registrado cayó del 50 al 34 por ciento.
Aunque el mercado laboral argentino es el que sostuvo la mayor evolución de la región, aún el poder adquisitivo de los trabajadores sigue siendo bajo y el empleo no registrado está por arriba de los niveles históricos. Según un informe del Ministerio de Trabajo, “luego de muchos años de alto desempleo, llevará un tiempo rearmar un mercado laboral”. Es decir que primero viene la cantidad y luego la calidad.
Como ocurrió en los países desarrollados en el siglo pasado, es necesario que a las empresas les cueste conseguir trabajadores para que mejoren las condiciones laborales que ofrecen.
El cambio resultó en mayor cantidad de empleo registrado y una importante mejora en el salario promedio, que en la actualidad es el mayor de Latinoamérica.
Según datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio de Trabajo, la cartera que lidera Carlos Tomada, en 2002 el sector de mayor empleo registrado era el de comercio por mayor y menor, que aportaba 688 mil puestos; en ocho años sumó un 39% de trabajadores: en diciembre de 2010 el sector alcanzó los 960 mil puestos. La industria, por su parte, contaba con 660 mil trabajadores registrados en 2002 y en ocho años llegó a 1.210.000 trabajadores, un incremento del 85 por ciento. Es decir que el empleo industrial creció más del doble que el comercial.
El tipo de cambio competitivo, el impulso al crédito, la restricción a las importaciones desleales y planes de apoyo sectoriales resultaron en un fuerte crecimiento de la industria. A la vez, el Ministerio de Trabajo reentrenó a más de 300 mil trabajadores para adaptarlos a las nuevas tecnologías. Así, el sector manufacturero se convirtió en el principal empleador del país. Entre 2003 y 2010 se crearon 2,5 millones de empleos asalariados registrados, un tercio de los cuales son industriales.
El sector industrial es el que incluye mayor valor agregado en los bienes que produce. Por eso necesita más empleos y de mejor calidad. En consecuencia, con el incremento de personal de los últimos años, el sector alcanzó una masa salarial que duplica al segundo rubro en total de empleos: el comercio.
Si bien el incremento del empleo industrial se destaca por sus mejores salarios, todos los sectores tuvieron importantes crecimientos en sus plantillas y en sus haberes promedio. Así, la Argentina, con un salario medio de 1300 dólares, alcanzó el haber más alto de Latinoamérica.
Lo que sigue es un resumen del informe “Radiografía del Mercado Laboral”, elaborado por el Ministerio de Trabajo.
EMPLEO. En el primer trimestre de 2003 en el país había 11.966 mil puestos de trabajo; a fines de 2010 se llegó a 16.967 mil puestos; un aumento de 5 millones de empleos, que representa una suba del 44% en el empleo total. Como muchas personas tienen más de un trabajo, la cantidad de personas ocupadas difiere de los empleos disponibles. Hace ocho años había 11.120 mil ocupados; a fines de 2010, 15.271 mil: 4,1 millones ocupados más.
EMPLEO REGISTRADO. Según datos del sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones, el empleo asalariado registrado, público y privado es el que más creció en porcentaje. En 2003 había 4,4 millones de asalariados registrados y en diciembre de 2010, 7,5 millones: un aumento del 75 por ciento. Exceptuando el 2009, año en que, como consecuencia de la crisis financiera internacional el empleo registrado no creció (tampoco cayó), el resto de los años entre 2003 y 2010 el incremento promedio fue del 7,8 por ciento. En la actualidad, ocho de cada diez nuevos empleos son registrados.
POR SECTOR. Con más de un millón 200 mil empleados la industria lidera el empleo asalariado registrado. Lo sigue el comercio por mayor y menor, que comercializa su producción, con un millón 70 mil empleos. Los servicios empresariales, inmobiliarios y de alquiler dan empleo a 800 mil personas. Transporte, almacenamiento y comunicaciones cuenta con 525 mil empleados registrados. La construcción da empleo registrado a 409 mil personas. La enseñanza emplea 395 mil personas. El sistema financiero, paradigma de la política económica de los noventa, fue uno de los de menor crecimiento: pasó de 131 mil empleos en 2003 a 150 mil en 2010.
Remuneraciones. A fines de 2002, el año de la salida de la Convertibilidad, la remuneración promedio del trabajador registrado era de apenas 929 pesos. Ya a fines de 2004 había llegado a 1211 pesos; en 2008 triplicaba el salario inicial del nuevo período económico con 2698 pesos; en 2009, a pesar de la crisis financiera internacional, con el Ministerio de Trabajo impulsando las negociaciones salariales, el haber de los empleados registrados subió un 20 por ciento. En el primer trimestre de este año se llegó a 4631 pesos, cinco veces más que en 2002.
El mínimo más alto de Latinoamérica. En los últimos ocho años el desempleo bajó del 24,7 % al 7,3 por ciento. Así, se fue equilibrando la oferta y la demanda de trabajo. Al comenzar a funcionar el mercado de trabajo, mejoró la capacidad de negociación de los gremios. A su vez, el gobierno, ante cada negociación del Consejo del Salario Mínimo, marcó pisos de aumentos. Así la Argentina se convirtió en el país latinoamericano con el salario mínimo más alto. En el país el nuevo mínimo es de 547 dólares (el anterior era de 440 dólares); en Chile el mínimo es de 390 dólares; en Venezuela, de 360 dólares; en Brasil, de 337 dólares; en Uruguay, de 299 dólares; en Perú, de 247 dólares y en México, de 117 dólares.
Mayor igualdad. Durante los gobiernos de Carlos Menem, Fernando de la Rua y Eduardo Duhalde el Consejo del Salario Mínimo no se reunió y el piso de los haberes se mantuvo clavado en 200 pesos por 14 años. De esa manera el haber mínimo apenas era el 22% del salario promedio. A poco de asumir el ex presidente Néstor Kirchner, el ya ministro de Trabajo Carlos Tomada reunió el Consejo del Salario y se subió el piso a 300 pesos, un incremento del 50%; en 2004 se los volvió a subir otro 50%, a 450 pesos; en 2008 ya estaba en 1240 pesos.
El mes pasado acaba de ser aumentado a 2300 pesos, un 1150% más que al inicio de la serie. Así representa el 41% del salario promedio, que es de 5586 pesos.
El cambio del patrón productivo y una política activa del Ministerio de Trabajo resultaron en una mejora de la cantidad de empleos y de los haberes mínimos y medios. El trabajo no registrado cayó del 50 al 34 por ciento.
Aunque el mercado laboral argentino es el que sostuvo la mayor evolución de la región, aún el poder adquisitivo de los trabajadores sigue siendo bajo y el empleo no registrado está por arriba de los niveles históricos. Según un informe del Ministerio de Trabajo, “luego de muchos años de alto desempleo, llevará un tiempo rearmar un mercado laboral”. Es decir que primero viene la cantidad y luego la calidad.
Como ocurrió en los países desarrollados en el siglo pasado, es necesario que a las empresas les cueste conseguir trabajadores para que mejoren las condiciones laborales que ofrecen.
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