4 de junio de 2013

Conmoción en Santa Clara del Mar por el empalamiento de una mujer

Fueron detenidos su pareja y un vecino, de 63 años. Los investigadores pudieron determinar que el crimen ocurrió durante la madrugada del domingo. Los acusados estaban alcoholizados, pero igual limpiaron la escena del crimen.

El techo de tejas a dos aguas de la casa amarilla con media pared de piedra, el prolijo césped del parque, la puerta verde de madera rompiendo la monotonía de la medianera de cemento, el silencio y la tranquilidad de vivir lejos de las playas atestadas de turistas. Ya nada será lo mismo en la vivienda de Ziguatanejo 126, en el Barrio Atlántida de Santa Clara de Mar. Allí, el domingo a la madrugada, Nadia Vanesa Chaumont, de 34 años, madre de dos hijos, murió desangrada. 

Antes, había sido golpeada con un palo y cortada en distintas partes de su cuerpo. Los matadores acabaron la faena de modo sádico: la empalaron, la acostaron en la cama y lavaron la escena del crimen para confundir a los investigadores. Sólo le dejaron las botas puestas. 
Por el crimen están detenidos su pareja, Daniel Colman, de 43 años, y su vecino Alfredo López, de 63 y dueño de la casa donde ocurrió el asesinato.
Según pudieron reconstruir los investigadores, alrededor de las tres de la mañana López caminó tambaleante de alcohol hasta la casa de una vecina y le pidió prestado el teléfono. 
El hombre llamó a la sala de primeros auxilios de Santa Clara del Mar y dijo que la mujer de su amigo estaba descompuesta. Pero el médico que llegó al lugar no compró la historia porque notó los golpes que Chaumont tenía por todo el cuerpo. La joven estaba acostada en la cama de una plaza, desnuda. Rápido de reflejos, el doctor no perdió el tiempo y se comunicó con el destacamento policial de la zona.
A los pocos minutos, los agentes entraron en escena y se sorprendieron porque no había rastros de sangre en la cama donde la víctima estaba acostada ni tampoco en el resto de la habitación. 
Era evidente que el ataque se había cometido en otro ambiente de la casa de López. Los agentes comenzaron a buscar indicios y descubrieron manchas de sangre que habían sido "lavadas" en el quincho. 
Mientras tanto, Colman y López continuaban totalmente borrachos, balbuceando excusas. Ni siquiera alteraron sus modales cuando los policías encontraron más vestigios de sangre alrededor del lugar y resolvieron demorarlos hasta la llegada del fiscal Rodolfo Moure, que ordenó trasladarlos a la Comisaría 44 de Batán porque entendió que a la mujer la atacaron en el interior del quincho y que la arrastraron afuera cuando ya estaba muerta.
La idea de los homicidas era desorientar a los peritos para garantizar su impunidad. Pero fallaron.  
Según la reconstrucción que hizo el fiscal de las horas previas al crimen, Chaumont y Colman habían ido a cenar con sus dos hijos a la casa de López. La pareja llegó a la cita alrededor de las 23. La cena transcurrió con normalidad y luego del postre, Colman llevó a sus hijos hasta su casa, a 300 metros de la vivienda de su amigo y vecino. Luego regresó junto con su esposa. Lo que vino después fue el horror.
Ramiro Anchou, instructor de la fiscalía descentralizada de Mar Chiquita y ayudante del fiscal Moure, le dijo a Tiempo Argentino que la mujer fue víctima de "un ataque feroz, de una golpiza inusual en estos casos". "No habíamos visto nunca un crimen con esta violencia. Los médicos que hicieron la autopsia dijeron que muy pocas veces en su carrera se habían encontrado con este tipo de brutalidad", señaló Anchou, que además destacó que los detenidos "limpiaron toda la escena del crimen tratando de ocultar los rastros de la masacre que habían cometido".
Ahora Colman y López están acusados de ser coautores del homicidio doblemente agravado por ensañamiento y femicidio. De ser hallados culpables, ambos recibirían la pena de prisión perpetua. 
Ayer por la tarde fueron trasladados a los tribunales de Mar del Plata para declarar ante el fiscal Moure. Los testimonios terminaron poco antes de la 21. Según los voceros, López ofreció una extensa declaración de los hechos y se desligó por completo del crimen. Por su parte, Colman se negó a declarar, aunque las fuentes no descartan que en los próximos días se presente junto a un abogado defensor.
Al cierre de esta edición, el fiscal esperaba el resto de los informes médicos para establecer la graduación alcohólica de los acusados y determinar la mecánica de los hechos.  «


"gritos desgarradores"
Teresa conoció a Vanesa Nadia Chaumont y a Daniel Colman. Ella fue quien les prestó la casa donde la pareja convivía junto a sus dos hijos. Ayer la vecina habló con la prensa y confesó que alrededor de las tres de la madrugada del domingo escuchó "gritos desgarradores". "Eran impresionantes. No se podía dormir. Al otro día nos encontramos con la noticia de que la habían matado", dijo Teresa. Y añadió: "Les di la casa para que vivan porque él me lo pidió. Me dijo que no tenían donde ir y además ella estaba embarazada. Finalmente esa criatura la perdió." La vecina, además, aportó un dato sumamente extraño. "Hace un tiempo a  Roque, un vecino, ellos también le metieron un palo en la cola y le desfiguraron la cara", cerró Teresa.
Tiempo argentino
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Inexplicable, ¿que tienen en la cabeza estos tipos?

2 comentarios:

Vicky S. dijo...

Me produce escalofríos la declaración de la dueña de la casa..."era impresionante...no se podía dormir"...eso es el verdadero horror...en un lugar como Santa Clara, no es tan difícil seguir la dirección de unos gritos desgarradores para ver si se puede ayudar...¿cómo es posible que diga que no se podía dormir? El bestialismo de unos se acopla perfectamente con la deshumanización de los otros...

Flecha dijo...

Eso pensaba mientras leía, el no te metas al mas alto grado.