El gobierno, tras la competitividad que impulse la inversión y el empleo
Se ha convertido en el concepto estrella de la conducción económica desde septiembre. Ahora se apuntará a metas concretas: 300 mil puestos de trabajo en dos años y 20 mil millones de dólares en obra pública para 2014.
Desde hace ya un tiempo que los esfuerzos del gobierno por mejorar el desempeño de la economía se resumen en una palabra: competitividad. Esa fue la clave que guió los 25 encuentros sectoriales que se realizaron desde septiembre pasado en el ámbito del Ministerio de Industria y que, por mandato de la presidenta Cristina Fernández, buscaron dar respuesta a las inquietudes empresarias. Competitividad fue también el caballito de batalla que empleó en estos días el tándem que conforman el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro de Economía, Axel Kicillof. Ambos hicieron girar sus intervenciones en torno de este concepto durante los encuentros que mantuvieron tanto con los sindicalistas como con los empresarios, el viernes pasado en Casa de Gobierno.
Para el gobierno, la pelea por la competitividad se da en todos los frentes que hacen a la estructura de costos de la producción, incluidos los salarios. Y esta amplitud es una respuesta a las posiciones que, desde la ortodoxia, apuntan a que el impulso económico se va a dar sólo si se aplican recetas recesivas que impliquen un ajuste sobre los ingresos de la población como base para mejorar la situación de las cuentas fiscales o el nivel de ganancia de las empresas.
El jefe de Gabinete y el ministro de Economía lo plantearon claramente al indicar, de un lado, cuáles eran sus objetivos o metas a alcanzar, y del otro, cuáles eran los requisitos que se debían cumplir. Esto fue plasmado en las dos reuniones señaladas.
Entre las metas, los funcionarios remarcaron: incrementar el volumen de producción de bienes y servicios; aumentar la sustitución de importaciones; incrementar el volumen de exportaciones; expandir la actividad económica y el empleo.
Para lograrlo, hay que profundizar la inversión pública para reducir los costos sistémicos, según expresó Capitanich, en particular en lo que hace a la logística. Pero no sólo eso. Otro requisito es el acuerdo general de precios y salarios, que no podrá superar diciembre próximo, ya que ese fue el plazo fijado por el jefe de Gabinete para lograr un convenio con los empresarios para pasar inmediatamente a discutir con los sindicalistas las características de las paritarias 2014 en enero que viene.
Capitanich lo dijo con claridad en la reunión con los empresarios: "Lo que nosotros pretendemos es, por un lado, generar las condiciones de un acuerdo que nos permita impulsar la inversión privada; incrementar –a través de las inversiones– el empleo y las exportaciones." La agenda de trabajo para crear los 300 mil puestos de trabajo en dos años que fijó el viernes Capitanich surgirá como parte de la misma iniciativa. Para que se tenga una magnitud del que podría ser el principal anuncio de la semana por su impacto social, hay que tener en cuenta que la semana pasada el Indec publicó los datos de empleo del tercer trimestre de este año. De ellos se puede deducir que mientras la población económicamente activa cayó en 100 mil personas entre el tercer trimestre de 2012 y el mismo período de este año, el nivel de empleo se mantuvo prácticamente fijo. Ello puede dar la imagen estadística de que, proporcionalmente, hay más empleo, pero no es así. Un ejemplo puede servir como dato: tras la caída económica sucedida en el cuarto trimestre de 2008 y que duró hasta mediados de 2009, se produjo una vigorosa recuperación que derivó en la creación de 160 mil puestos de trabajo. Ahora la apuesta apunta a lograr incrementarlo a 150 mil anuales.
INFRAESTRUCTURA. El énfasis puesto por Capitanich y Kicillof en relación con la mejora en el sistema de transporte de cargas, con especial impulso de la actividad de transporte por ferrocarril y el mejoramiento de lo que se hace por la hidrovía Paraná-Paraguay podría implicar cambios en las condiciones legales y regulatorias que rigen esas actividades. El principal desafío es con el ferrocarril, en particular el Belgrano Cargas, que constituye la espina dorsal del transporte de cargas por ferrocarril del país. Las sucesivas razones sociales que han gestionado este ferrocarril sólo lograron hundirlo hasta el piso de que, en 2006, transportó apenas 551 mil toneladas, un 65% menos de lo que movió en 2002. Una lenta recuperación, impulsada por las intervenciones a borbotones del Estado, derivó en que el año pasado el Belgrano Cargas lograra llegar a las 900 mil toneladas de carga transportadas, casi duplicando los registros de 2006. Pero es un ritmo de crecimiento muy bajo para la expansión de la demanda nacional de transporte de cargas, impulsada por la mayor producción agraria, industrial, minera y el crecimiento del consumo privado. Como decía el viernes este diario, en la actualidad, nueve de cada diez mercancías circulan por camión.
Para modificar esta realidad, el gobierno tiene implementado un plan de inversiones por U$S 2500 millones en material rodante, al que se agregarán otras cifras aun en evaluación para la recuperación de las vías de esa línea actualmente en desuso (representan el 30% de la red del Belgrano Cargas y Logística).
Desde el punto de vista de la competitividad, un informe de la Unión Industrial Argentina indica que llevar una carga de Buenos Aires a Salta por camión cuesta unos U$S 2000; mientras que llevar la misma carga en barco desde el puerto de Buenos Aires hasta el de Rotterdam (Holanda), asciende a U$S 3000. Por otro lado, el costo de la logística es cada vez mayor respecto del precio total que paga el consumidor: en 2011, equivalía a entre un 16 y un 22% del precio final, mientras que en 2012 y 2013, supera el 30 por ciento.
Una caída en los costos logísticos redundaría en una baja de los precios de la producción y, por ende, tendría un impacto inmediato en el índice de precios. El empresario Carlos de la Vega dijo ayer a este diario que la reunión del viernes con los funcionarios nacionales fue "positiva" porque "se planteó la necesidad de analizar los distintos procesos para mejorar la competitividad y eficiencia, tanto en el sector público como en el privado", en donde juega un papel central el programa de inversiones públicas que por U$S 20 mil millones aplicará el gobierno en infraestructura, que redundará en mejoras competitivas.
Desde un punto de vista más conceptual, Andrés Asiain, investigador del CONICET, indicó que "los diálogos sobre la logística dependen mucho del tipo de producto del que se hable. Puede ser que en varios casos, sobre todo en cuanto a los alimentos, haya excesos de flete, cuestión que impacta en los precios internos y debería ser revisada".

Al respecto, cabe recordar que a mediados de 2012 el gobierno decidió congelar el proceso paulatino de readecuación tarifaria del gas, la electricidad y el agua potable porque la economía ingresaba en una etapa recesiva y el incremento tarifario derivaba ingresos de la población al pago de servicios y los extraía del consumo. Este elemento sigue presente en el análisis de los funcionarios.
Es que ellos tienen en la mira otro aspecto de la competitividad que no es muy del agrado de los empresarios, en especial de los industriales, los transportistas, el comercio y los servicios financieros: la apropiación de excedentes de los productores de bienes primarios, en particular provenientes de la actividad agropecuaria, y de los ingresos de los consumidores. El gobierno prometió poner una lupa sobre esas "distorsiones". Es el precio que cobrará a cambio de crear las condiciones para que la competitividad redunde en una mayor producción de bienes y servicios a un menor costo. «
Las cifras
200
proyectos
El nuevo jefe de Gabinete Jorge Capitanich aseguró que se van a llevar adelante esa cantidad de planes en los próximos dos años de gestión.
300
mil empleos
Es la cantidad que el gobierno nacional se propone crear a partir del trabajo en conjunto con gremios y empresas hasta 2015.
50%
de recargo
Es el máximo nivel del impuesto que el gobierno impulsa para los autos de alta gama, los aviones deportivos y los barcos con un nuevo proyecto de ley.
Las claves de los anuncios
En las distintas reuniones que mantuvieron con la prensa y con los empresarios y los sindicalistas, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro de Economía, Axel Kicillof, dieron a conocer los ejes que guiarán sus gestiones:
l La aplicación de un incremento en el impuesto que pagan quienes compran bienes suntuarios. El gobierno envió el proyecto de ley a Diputados el viernes y espera discutirlo en comisiones el próximo martes.
l La reunión, antes del 22 de diciembre, de la mesa de competitividad, en la que se presentarán los resultados de las mesas sectoriales que discuten sus cadenas de valor, en la órbita del Ministerio de Industria.
l Un analisis de los subsidios al consumo eléctrico, en vistas de la disparidad de precios que existe en el país a partir de los valores en el área metropolitana de Buenos Aires.
l La recuperación del transporte de carga por ferrocarril y la mejora de los servicios prestados a través de la hidrovía Paraná-Paraguay.
l La renovación de los acuerdos de precios y salarios, con la posibilidad de que en diciembre se logre el primero y en enero el segundo, de cara a las paritarias de 2014.
l La ratificación de la flotación administrada del tipo de cambio, a fin de evitar una devaluación brusca del peso.
l El arreglo de la deuda externa aún en litigio, para lo cual el ex ministro de Economía Hernán Lorenzino encabezará una unidad de negociaciones.
Tiempo argentino


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