La presidenta celebró a través de las redes sociales el traslado del primer satélite íntegramente fabricado en el país
"Todo esto no es milagro, suerte, ni viento de cola, es voluntad política"
Cristina Fernández, quien se encuentra en Santa Cruz, dijo que la Argentina ingresó al selecto club de ocho países en todo el mundo capaces de producir una tecnología de esta envergadura. De Vido y Capitanich sumaron su entusiasmo.

En Bariloche- La presidenta visitó hace un año la sede del INVAP donde se desarrolló el ARSAT 1.
Con la certeza de que estaban presenciando un hecho histórico, con una carga simbólica indiscutible que refleja la recuperación del desarrollo científico-tecnológico en la Argentina, funcionarios nacionales festejaron la llegada a Bariloche del avión de transporte ucraniano Antonov y la carga dentro de su bodega del contenedor con el satélite geoestacionario Arsat-1, fabricado íntegramente en el país. La presidenta Cristina Fernández, desde su lugar de descanso en Santa Cruz, compartió su alegría por la partida del avión con el satélite argentino hacia la ciudad de Cayenne, en la Guayana Francesa. A finales del mes próximo, el Arsat-1 será lanzado por la empresa europea Arianespace, consorcio conformado por el Centro Nacional de Estudios Espacial francés y otras empresas espaciales de Europa. "Todo esto no es milagro ni suerte, tampoco viento de cola. Es voluntad política, decisión de gobierno y política de Estado. No tengas dudas. ¿Te imaginabas diez años atrás, en el 2001 o 2002, o inclusive en el 2003, que nuestro país desarrollaría tecnología de punta de esta envergadura? No importa si no me querés contestar, no lo hagas. Pero por lo menos pensalo", escribió Cristina en sus cuentas oficiales de Twitter y Facebook.
En su comentario a través de las redes sociales, la jefa de Estado recordó que con la fabricación del satélite por parte de INVAP y ARSAT la Argentina ingresó al selecto club de los países que producen satélites de telecomunicaciones de esa envergadura. “No hay más de ocho países en el mundo con capacidad de fabricar satélites geoestacionarios del tamaño del Arsat-1. Esto fue posible tras ocho años de investigación y desarrollo. Argentina se suma al selecto 'club' de países que producen este tipo de satélites, integrado sólo por Estados Unidos, Rusia, China, Japón Israel, India y la Eurozona", difundió la mandataria a través de Twitter y Facebook.
La llegada del avión de transporte Antonov y la carga del container con el satélite y sus componentes fue presenciada por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y otros ministros. La despedida al satélite Arsat 1 fue celebrada como una fiesta, en la que se proyectó un mensaje grabado del periodista especializado y divulgador científico Adrián Paenza. Capitanich fue el encargado de encabezar el acto, en el que también participaron el titular de Radio y Televisión Argentina, Tristán Bauer; la intendenta de Bariloche, María Eugenia Martini; el secretario de Comunicaciones de la Nación, Norberto Berner; y el presidente de la empresa nacional ARSAT, Matías Bianchi.
"La ciencia y la tecnología marcan el sendero del desarrollo autónomo y soberano del país. El satélite Arsat-1 es un orgullo de alcance nacional, su lanzamiento será un acontecimiento mundial. Todo esto es posible gracias a una política de Estado. El pueblo argentino debe estar orgulloso de los científicos", subrayó Capitanich en su discurso. También hizo llegar sus palabras el ministro de Planificación, Julio De Vido, quien tuvo una activa participación en la revalorización de la política satelital y en la defensa de las posiciones orbitales que tenía la Argentina y que corría el riesgo de perder. "Es un gran logro y otra realidad concreta que deja este modelo de crecimiento, desarrollo, e inclusión social que lleva adelante la presidenta Cristina Fernández de Kirchner", festejó De Vido desde Alemania, donde se encontraba en plena escala de un viaje oficial a China junto al ministro de Economía, Axel Kicillof.
Los funcionarios presentes destacaron el rol que tuvo Néstor Kirchner en la revalorización de la tecnología satelital argentina. La propia presidenta recordó que su esposo tomó la decisión de recuperar la gestión del espacio radioeléctrico –que en los años '90 se había cedido a la empresa francesa Thales Spectrum– y que también anuló la concesión de la posición orbital 81 a la empresa alemana Nahuelsat: se corría el riesgo de perder esa posición por la falta de uso y el primer país interesado en adquirirla era nada menos que Gran Bretaña. En sintonía, el secretario Berner aseguró que el primer satélite de telecomunicaciones fabricado en la Argentina había sido posible gracias al "presidente Néstor Kirchner, quien en lugar de pensar en las siguientes elecciones pensó en los futuros 15 o 20 años del país".
En su comentario a través de las redes sociales, la jefa de Estado recordó que con la fabricación del satélite por parte de INVAP y ARSAT la Argentina ingresó al selecto club de los países que producen satélites de telecomunicaciones de esa envergadura. “No hay más de ocho países en el mundo con capacidad de fabricar satélites geoestacionarios del tamaño del Arsat-1. Esto fue posible tras ocho años de investigación y desarrollo. Argentina se suma al selecto 'club' de países que producen este tipo de satélites, integrado sólo por Estados Unidos, Rusia, China, Japón Israel, India y la Eurozona", difundió la mandataria a través de Twitter y Facebook.
La llegada del avión de transporte Antonov y la carga del container con el satélite y sus componentes fue presenciada por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y otros ministros. La despedida al satélite Arsat 1 fue celebrada como una fiesta, en la que se proyectó un mensaje grabado del periodista especializado y divulgador científico Adrián Paenza. Capitanich fue el encargado de encabezar el acto, en el que también participaron el titular de Radio y Televisión Argentina, Tristán Bauer; la intendenta de Bariloche, María Eugenia Martini; el secretario de Comunicaciones de la Nación, Norberto Berner; y el presidente de la empresa nacional ARSAT, Matías Bianchi.
"La ciencia y la tecnología marcan el sendero del desarrollo autónomo y soberano del país. El satélite Arsat-1 es un orgullo de alcance nacional, su lanzamiento será un acontecimiento mundial. Todo esto es posible gracias a una política de Estado. El pueblo argentino debe estar orgulloso de los científicos", subrayó Capitanich en su discurso. También hizo llegar sus palabras el ministro de Planificación, Julio De Vido, quien tuvo una activa participación en la revalorización de la política satelital y en la defensa de las posiciones orbitales que tenía la Argentina y que corría el riesgo de perder. "Es un gran logro y otra realidad concreta que deja este modelo de crecimiento, desarrollo, e inclusión social que lleva adelante la presidenta Cristina Fernández de Kirchner", festejó De Vido desde Alemania, donde se encontraba en plena escala de un viaje oficial a China junto al ministro de Economía, Axel Kicillof.
Los funcionarios presentes destacaron el rol que tuvo Néstor Kirchner en la revalorización de la tecnología satelital argentina. La propia presidenta recordó que su esposo tomó la decisión de recuperar la gestión del espacio radioeléctrico –que en los años '90 se había cedido a la empresa francesa Thales Spectrum– y que también anuló la concesión de la posición orbital 81 a la empresa alemana Nahuelsat: se corría el riesgo de perder esa posición por la falta de uso y el primer país interesado en adquirirla era nada menos que Gran Bretaña. En sintonía, el secretario Berner aseguró que el primer satélite de telecomunicaciones fabricado en la Argentina había sido posible gracias al "presidente Néstor Kirchner, quien en lugar de pensar en las siguientes elecciones pensó en los futuros 15 o 20 años del país".
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