ENTREVISTA A EDUARDO SANTÍN
"La conducción de la UCR llevó al partido a una situación de remate"
El diputado abandonó el bloque con críticas a la dirigencia partidaria. Anticipa que dará el debate por la Ley de Inteligencia y cuestiona la politización de la marcha de los fiscales.

Santín - "La Ley de Inteligencia es un tema crucial y hay que debatirlo.".
El diputado radical Eduardo Santín decidió dejar de pertenecer al bloque de su partido en la Cámara Baja "porque la conducción plantea ser cómplice de los sectores conservadores", y aseguró que abandonó "sus banderas" sólo para "jugar de opositor de un gobierno que, con sus más y sus menos, ha ido avanzado".
De cara al proceso electoral nacional, Santín sostiene que "la conducción partidaria llevó al radicalismo a una situación de remate" para "conformar un modelo caprilista" y considera que la decisión de dejar el bloque tiene que ver con la intención de mostrar que hay un radicalismo distinto al de Gerardo Morales y Ernesto Sanz. El salto de Santín preocupaba en el radicalismo. Propios y extraños saben que no es el único descontento con la conducción del bloque y del partido. La fuga del partido centenario apenas está contenida por posibles acuerdos electorales, pero a esta altura nadie duda de que terminará 2015 con una merma en su bloque de diputados.
De cara al proceso electoral nacional, Santín sostiene que "la conducción partidaria llevó al radicalismo a una situación de remate" para "conformar un modelo caprilista" y considera que la decisión de dejar el bloque tiene que ver con la intención de mostrar que hay un radicalismo distinto al de Gerardo Morales y Ernesto Sanz. El salto de Santín preocupaba en el radicalismo. Propios y extraños saben que no es el único descontento con la conducción del bloque y del partido. La fuga del partido centenario apenas está contenida por posibles acuerdos electorales, pero a esta altura nadie duda de que terminará 2015 con una merma en su bloque de diputados.
–¿Por qué tomó la decisión de irse del bloque?
–Esto tiene que ver con entender que la conducción de la Unión Cívica Radical se ha ido alejando de los principios que, entiendo, representa nuestro partido. Yo vengo de un tronco radical que se basa en el alfonsinismo que tiene su esencia en Irigoyen, Illia, en Larralde y nuestra causa siempre fue la de los más débiles. Por eso siempre fuimos un partido popular con una mirada latinoamericana. Es decir, avanzamos muchísimo con la verdad y la justicia, en los derechos individuales. Todas estas posiciones que el partido ha sustentado las hemos ido abandonando. Las hemos abandonado en función de jugar de oposición de un gobierno que, con sus más y sus menos, ha ido avanzando. La UCR tendría que convertirse en una alternativa, ir por lo que falta o por lo que se hizo mal. Todo lo que se plantea es retroceder, es ser cómplice de los sectores conservadores de la Argentina que no sólo le han hecho mal al país sino también a nuestros gobiernos, y nos han derrocado.
–¿Su monobloque será un aliado más del oficialismo en Diputados?
–No. Como lo vengo haciendo, me pararé ante cada proyecto y actuaré de acuerdo con lo que surja del análisis de cada norma. Si bien hubo proyectos que voté con el oficialismo, también hubo otros que voté en contra. Por ejemplo, no apoyé la Ley de Abstecimiento, pero me opuse con fundamentos distintos a los que expuso mi partido.
–¿Antes de tomar la decisión intentó dar la discusión puertas adentro?
–Realmente, no valía la pena seguir discutiendo dentro del bloque. Yo en dos ocasiones voté separado del bloque: en el pago de la deuda y en los diputados del Parlasur. Continuamente teníamos un fuerte enfrentamiento. Ahora tenemos el debate de la Ley de Inteligencia, en la cual pienso que hay que bajar a dar la discusión. Es un tema crucial para la democracia y hay que debatirlo con mucha profundidad. Nosotros hemos alcanzado algunas propuestas al Senado, pero queremos que en Diputados el debate se haga a conciencia porque creemos que esta ley puede ser una bisagra en una deuda que tiene la democracia, que es la de reformar seriamente sus servicios de inteligencia. Estas cosas son las que me han alejado del bloque y me han llevado a formar un bloque unipersonal.
–¿Cree que esta situación que vive la UCR en el Congreso se reflejará en las próximas elecciones?
–Lo que ha hecho está conducción partidaria es ir llevado al radicalismo a una situación de remate. Hoy aparece la conducción nacional del partido buscando un candidato conservador del cual colgarse. Esto me parece que es un punto clave de esta historia que arranca en Fernando De la Rúa y termina en este proceso. Hay que recuperar al radicalismo. En varias oportunidades estuvo cooptado por los sectores conservadores. Siempre se recuperó con la pelea y lucha de los sectores progresistas del partido. Yo no me voy de la UCR, me voy del bloque. La intención es mostrar que hay otro radicalismo. Que los únicos radicales no son Gerardo Morales y Ernesto Sanz, sino que hay radicales que tienen otra opinión y expresan a esos miles de radicales que siguieron a Alfonsín, que son radicales progresistas que en la práctica se han ido y hoy no votan a la UCR.
–¿Cree que la intención de mostrar un radicalismo diferente se podrá plasmar en este proceso electoral?
–No se trata de buscar un referente y encolumnarese. Lo tenemos que hacer entre los radicales que pensamos que la UCR representa otra cosa. Si aparece un dirigente será muy bueno, pero tiene que haber un marco posible porque si no, el radicalismo progresista se va a su casa agobiado por aquellos que eligen candidatos conservadores y se apoyan en el partido. Igualmente, veremos qué hacemos de cara a las próximas elecciones nacionales. Aún no lo tenemos claro. El radicalismo tiende a conformar un modelo caprilista. Si esto es así, vamos a estar lejos. Pero también nos genera incomodidad que el candidato del oficialismo sea Daniel Scioli.
–El próximo miércoles se realizará la marcha organizada por los fiscales. El radicalismo apoya la movilización. ¿Usted qué piensa?
–Cuando uno se plantea que hay una marcha contra la impunidad, uno imagina que debería participar todo el mundo. Cuando la marcha está convocada por sectores o miembros de la justicia que han ido tapando a lo largo del tiempo la resolución de la causas, y que todos han tenido conflictos a lo largo de esos años, esto pierde efectividad. Y cuando la marcha termina convirtiéndose en una marcha de características opositoras, pierde total sentido. Si aprovechamos la muerte del fiscal Alberto Nisman para terminar haciendo una marcha opositora, termina desvirtuándose. Yo no voy a participar en esa marcha pese a que la verdad y la justicia son necesarias y todos queremos que se esclarezca el caso Nisman.
–Esto tiene que ver con entender que la conducción de la Unión Cívica Radical se ha ido alejando de los principios que, entiendo, representa nuestro partido. Yo vengo de un tronco radical que se basa en el alfonsinismo que tiene su esencia en Irigoyen, Illia, en Larralde y nuestra causa siempre fue la de los más débiles. Por eso siempre fuimos un partido popular con una mirada latinoamericana. Es decir, avanzamos muchísimo con la verdad y la justicia, en los derechos individuales. Todas estas posiciones que el partido ha sustentado las hemos ido abandonando. Las hemos abandonado en función de jugar de oposición de un gobierno que, con sus más y sus menos, ha ido avanzando. La UCR tendría que convertirse en una alternativa, ir por lo que falta o por lo que se hizo mal. Todo lo que se plantea es retroceder, es ser cómplice de los sectores conservadores de la Argentina que no sólo le han hecho mal al país sino también a nuestros gobiernos, y nos han derrocado.
–¿Su monobloque será un aliado más del oficialismo en Diputados?
–No. Como lo vengo haciendo, me pararé ante cada proyecto y actuaré de acuerdo con lo que surja del análisis de cada norma. Si bien hubo proyectos que voté con el oficialismo, también hubo otros que voté en contra. Por ejemplo, no apoyé la Ley de Abstecimiento, pero me opuse con fundamentos distintos a los que expuso mi partido.
–¿Antes de tomar la decisión intentó dar la discusión puertas adentro?
–Realmente, no valía la pena seguir discutiendo dentro del bloque. Yo en dos ocasiones voté separado del bloque: en el pago de la deuda y en los diputados del Parlasur. Continuamente teníamos un fuerte enfrentamiento. Ahora tenemos el debate de la Ley de Inteligencia, en la cual pienso que hay que bajar a dar la discusión. Es un tema crucial para la democracia y hay que debatirlo con mucha profundidad. Nosotros hemos alcanzado algunas propuestas al Senado, pero queremos que en Diputados el debate se haga a conciencia porque creemos que esta ley puede ser una bisagra en una deuda que tiene la democracia, que es la de reformar seriamente sus servicios de inteligencia. Estas cosas son las que me han alejado del bloque y me han llevado a formar un bloque unipersonal.
–¿Cree que esta situación que vive la UCR en el Congreso se reflejará en las próximas elecciones?
–Lo que ha hecho está conducción partidaria es ir llevado al radicalismo a una situación de remate. Hoy aparece la conducción nacional del partido buscando un candidato conservador del cual colgarse. Esto me parece que es un punto clave de esta historia que arranca en Fernando De la Rúa y termina en este proceso. Hay que recuperar al radicalismo. En varias oportunidades estuvo cooptado por los sectores conservadores. Siempre se recuperó con la pelea y lucha de los sectores progresistas del partido. Yo no me voy de la UCR, me voy del bloque. La intención es mostrar que hay otro radicalismo. Que los únicos radicales no son Gerardo Morales y Ernesto Sanz, sino que hay radicales que tienen otra opinión y expresan a esos miles de radicales que siguieron a Alfonsín, que son radicales progresistas que en la práctica se han ido y hoy no votan a la UCR.
–¿Cree que la intención de mostrar un radicalismo diferente se podrá plasmar en este proceso electoral?
–No se trata de buscar un referente y encolumnarese. Lo tenemos que hacer entre los radicales que pensamos que la UCR representa otra cosa. Si aparece un dirigente será muy bueno, pero tiene que haber un marco posible porque si no, el radicalismo progresista se va a su casa agobiado por aquellos que eligen candidatos conservadores y se apoyan en el partido. Igualmente, veremos qué hacemos de cara a las próximas elecciones nacionales. Aún no lo tenemos claro. El radicalismo tiende a conformar un modelo caprilista. Si esto es así, vamos a estar lejos. Pero también nos genera incomodidad que el candidato del oficialismo sea Daniel Scioli.
–El próximo miércoles se realizará la marcha organizada por los fiscales. El radicalismo apoya la movilización. ¿Usted qué piensa?
–Cuando uno se plantea que hay una marcha contra la impunidad, uno imagina que debería participar todo el mundo. Cuando la marcha está convocada por sectores o miembros de la justicia que han ido tapando a lo largo del tiempo la resolución de la causas, y que todos han tenido conflictos a lo largo de esos años, esto pierde efectividad. Y cuando la marcha termina convirtiéndose en una marcha de características opositoras, pierde total sentido. Si aprovechamos la muerte del fiscal Alberto Nisman para terminar haciendo una marcha opositora, termina desvirtuándose. Yo no voy a participar en esa marcha pese a que la verdad y la justicia son necesarias y todos queremos que se esclarezca el caso Nisman.
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