17 de febrero de 2015


Stephanie gibaud, ex jefa de protocolo de la unión de bancos suizos (UBS), analizó el impacto mundial y local del swiss leaks

"Cientos de bancos hacen lo mismo que el HSBC, hay muchas más cuentas ilegales"

La francesa que otorgará datos a la AFIP de cuentas de argentinos, cuestionó la lentitud judicial en casos de evasión.

Arrepentida - Gibaud dejó el UBS con información de cuentas ilegales de todo el mundo. Un caso similar al de Falciani.
Con el estallido global del Swiss Leaks –la mega filtración de datos de cuentas ilegales en el HSBC Ginebra correspondientes a personas y empresas de más de 200 países– los empleados "arrepentidos" de la banca suiza empezaron a ser requeridos casi las 24 horas del día. Sobrepasada por el ruido del teléfono de su casa en París, Stéphanie Gibaud, ex jefa de Ceremonial y Protocolo de la Unión de Bancos Suizos (UBS), atendió en exclusiva a Tiempo. En 2008, la francesa empezó a notar conductas extrañas de los directivos de la entidad, que le exigían borrar a toda costa archivos con datos de clientes y operaciones. Ante la insistencia averiguó hasta darse cuenta de maniobras ilegales con cuentas. Renunció al banco y se llevó la información, un cúmulo de datos similares a los que proporcionó el europeo Hervé Falciani, ex jefe de Informática del HSBC y hombre clave en las denuncias del Swiss Leaks. 
Hoy, ambos trabajan juntos en una entidad que busca difundir estos casos de corrupción. Además, Gibaud ya mantuvo reuniones con directivos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), para dar a conocer los nombres de argentinos que figuran con cuentas en el UBS. El año pasado, cuando Tiempo develó la historia de Gibaud, la ex directiva del UBS aseguró que "voy a ayudar al gobierno de Argentina a entender cómo los bancos trabajan y buscan a los clientes y ocultan la verdad. Hay mucha opacidad que nadie puede entender, excepto los insiders". En esta charla con Tiempo Gibaud se muestra agotada pero no esquiva ningún tema: "Hace casi una semana que no duermo bien, ha sido una locura, tenemos al mundo en nuestras espaldas", cuenta la ex banquera.
–¿Cómo recibió, personal y profesionalmente, el comienzo del escándalo Swiss Leaks?
–Es el inicio de una nueva era. Un período en el cual la clase media está al tanto de que los bancos los han atrapado, en sus trabajos, sus familias y su vida diaria. Los bancos han surfeado en la ola de la impunidad porque cuentan con el apoyo de nuestros gobiernos. Creo que la información vertida de cuentas ilegales es extremadamente positiva y constructiva para todos los ciudadanos que en el mundo padecen a diario. Desde un punto de vista profesional, la información del HSBC es un copy/paste de lo que yo viví en el UBS. La opacidad es lo que lo que permite a esos bancos trabajar con clientes "inaceptables" y transformarlos en altamente redituables. Un negocio sucio. Hay que entender que nos enfrentamos a una industria criminal. 
–Como en otros casos de filtraciones, la del HSBC empezó con información provista por un ex empleado. Lo mismo que ocurrió con usted en UBS. ¿Qué valor tiene en el mundo el rol de los arrepentidos para develar casos de estafas bancarias?
–Somos una especie de nuevos Robin Hood. Y en el caso del HSBC Ginebra, Falciani representa justamente eso. En lugar de robarles a los pobres para darles a los ricos, hemos decidido devolverle al 99% lo que el 1% restante le robó. Por Falciani y otros "soplones" (en inglés se refiere a "whistleblowers"), tengo mucho respeto y admiración, porque somos los que resistimos. Hemos pasado por cuestiones muy complejas: fuimos criticados, aislados, socavados en nuestra credibilidad. Hemos perdido nuestras carreras, nuestros empleos. Los bancos atacaron nuestra dignidad a pesar de que hemos sido honestos y hemos representado a nuestros países. Y aún lo hacemos, ahora sobre todos los países. 
–Luego del caso HSBC, el mundo comenzó a plantearse si esta situación era común en otros bancos. ¿Usted cree lo mismo? Y en el caso específico de Argentina, ¿hay cuentas ilegales de ciudadanos locales en otros bancos como UBS y JP Morgan?
–Absolutamente, esto es un gran negocio. Muy redituable. Cientos de bancos han hecho lo mismo, hay muchas más cuentas ilegales. Tienen que entender que es el negociado principal de la banca off shore. 
–Su caso en particular en el UBS es interesante. ¿Cómo empezó a darse cuenta de que el banco estaba aplicando estructuras para ayudar a sus clientes a evadir impuestos?
–Mi historia empieza luego de lo que técnicamente se conoce como una orden de registro que tuvo lugar en el banco, en el año 2008. A raíz de esto, me pidieron que destruyera el contenido de mi disco duro y todos mis archivos. Se trataba de planillas de Excel que mencionaban nombres de clientes y de sus gestores en Francia, Suiza, Luxemburgo, Bélgica y Mónaco. Como las instrucciones que recibí entonces fueron órdenes comunicadas en forma oral, nunca por escrito; y como además me insistieron en que las cumpla en muchas oportunidades, comprendí que algo andaba mal. La mayor parte de mi familia vive en los Estados Unidos. Yo leo y veo lo que publica la prensa de ese país y así tomé contacto con la historia de Barry Birkenfeld –un banquero de UBS Estados Unidos que atravesó por una historia similar–. Y gracias a esa información, entendí que las prácticas ilegales del banco eran las mismas en Francia. Y como creo que si uno no combate a la corrupción la defiende, me planté y manifesté que el negocio no era un negocio limpio. 
–La mayor parte de los casos de filtraciones, incluso en el inicio de Wikileaks, muestran a los bancos tratando de empujar a prisión a sus empleados o ejecutivos que gestionan cuentas. Pero, ¿hay órdenes de directores de esos bancos o responsabilidad superior que termine impactando en las decisiones que toman los ejecutivos de menor rango? Y si es así, ¿cómo debería proceder la justicia en estos casos?
–Esa es otra cosa muy graciosa. Con los casos que han ocurrido en los Estados Unidos, uno llega a comprender que los empleados van a la cárcel y los bancos pagan enormes montos en dinero en concepto de multas y sanciones. De todos modos, los grandes directivos de esas entidades que se declaran culpables, también declaran que no son responsables. Esto es realmente asqueroso, dado que ellos son los hombres y mujeres que están detrás de las estrategias de los bancos. Ellos son gerentes de peso que les imponen a sus equipos un esquema de trabajo acorde a las estrategias que ellos mismos definen. Sin ninguna duda, son los verdaderos culpables. Respecto a qué debe hacer la justicia, está claro que debería poner en prisión a esos directivos top de los bancos. 
–¿Cómo explica, desde su punto de vista, que tanto en el Lux Leaks, Swiss Leaks y otros escándalos bancarios, salgan a la luz evasiones de dinero de multimillonarios? No hablamos de personas que no tengan capacidad de cumplir en materia tributaria. ¿La evasión en las altas esferas es una característica habitual en el mundo?
–No hay muchos misterios respecto a esto. Tantos los negocios de banca off shore como el secreto bancario han sido creados por los ricos para hacerse aún más ricos. Así de simple. Y esto se ha hecho con la colaboración de nuestros políticos y nuestros gobiernos. Hoy, en el mundo, los políticos se excusan afirmando que "vivimos en una crisis". Lo cual es una mentira enorme. Nadie sabía de todos estos hechos de corrupción hasta que logramos generar impacto en la prensa. Por lo tanto, mientras tengamos políticos y gobiernos pícaros, no tendremos nunca economías limpias. 
–Por lo general, y específicamente en Argentina, la justicia ha avanzado con mucha lentitud en las causas que involucran lavado de activos y evasión del poder económico. ¿El mundo vive ese mismo fenómeno?
–Es bastante común. En Francia, y para que se den una idea, yo estoy en juicio con el UBS desde el año 2009. La investigación del juez aún sigue pendiente. Bradley Birkenfeld, mi colega americano del UBS, sólo recibió una citación para visitar al juez de su causa en Francia recién para el 27 de febrero. La justicia va lenta en estos casos, y la explicación que nos dan es que los presupuestos de la justicia son muy ajustados, y eso no permite acelerar las pesquisas. En este contexto, la pregunta que nos hacemos es por qué nuestros gobiernos no aceptan elevar esos recursos para la justicia, en lugar de gastar el dinero en defensa, armas o lo que sea. De todos modos, en Francia tenemos un refrán que es aplicable a estos casos y precisa lo selectiva que es la justicia: "¿Quién se beneficia con estos crímenes?" ("A qui profite le crime", en francés).  «
Vínculos suiza-petrobras
El equivalente a la AFIP en Brasil abrió en las últimas horas una investigación para saber si más de 12 ejecutivos involucrados en el escándalo de corrupción en Petrobras, también tenían cuentas sin declarar en el HSBC de Suiza. El primer dato que surgió es que un ex gerente de la petrolera brasileña tenía una cuenta en esa entidad. Cabe destacar que por la crisis que generó en el país vecino el denominado "Petrolao", debió renunciar buena parte de la conducción de la petrolera, entre ellos su directora, María Das Gracas Silva Foster. 
Detrás de Francia, el Reino Unido y Suiza, Brasil es el país que más cuentas sin registrar poseía en el HSBC Ginebra. Es la nación sudamericana con mayor volumen de dólares negros en esa filial, junto con Venezuela. Y más atrás Argentina. 
Existe en ese pelotón una cuenta de un solo cliente por más de U$S 300 millones. En el portal de Centro de Periodistas de Investigación (ICIJ), se precisan varios casos de empresarios brasileños con cuentas ilegales en el exterior.
Tiempo argentino

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