26 de octubre de 2026

Malvinas: el Reino Unido pidió a Chile que apoye la autodeterminación de los isleños

Así lo hizo en un llamado del primer ministro británico, Andy Burnham, al presidente chileno, José Antonio Kast, luego de las tensiones con Javier Milei.

El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, mantuvo, en las últimas horas, una conversación con el presidente de Chile, José Antonio Kast, en la que buscó respaldar la posición británica sobre las Islas Malvinas, al plantear la importancia de garantizar el derecho a la autodeterminación de sus habitantes.

La llamada se produjo luego de que la confirmación de una nueva ruta comercial entre Puerto Argentino y Punta Arenas llevara a un aumento de la tensión diplomática entre Chile y Argentina.

Según informó oficialmente el Gobierno británico, Burnham destacó ante Kast el interés del Reino Unido en garantizar que los habitantes de las Malvinas conserven la posibilidad de ejercer el derecho a la autodeterminación. Sin embargo, el comunicado no precisó si el mandatario chileno expresó su respaldo a esa posición.

La cuestión Malvinas formó parte de una conversación más amplia entre ambos mandatarios, quienes manifestaron su intención de profundizar las relaciones bilaterales en materia de defensa, seguridad, ciencia y comercio.

En particular, Burnham y Kast coincidieron en la necesidad de fortalecer la cooperación militar entre el Reino Unido y Chile para modernizar las capacidades de defensa de ambos países.

Además, los mandatarios abordaron las posibilidades de ampliar los intercambios comerciales y las inversiones. En ese sentido, reconocieron que existen oportunidades comerciales todavía sin explotar y coincidieron en la importancia de estrechar los vínculos económicos.

Mientras el gobierno de Javier Milei insiste en sus reclamos contra el Reino Unido por la explotación de recursos de las Islas Malvinas, la puesta en marcha de la nueva ruta marítima entre Punta Arenas y Puerto Argentino se convirtió, en las últimas semanas, en un foco de tensión entre Chile y Argentina.

La fecha exacta del primer zarpe se mantiene bajo reserva. Las primeras informaciones ubicaban el comienzo de las operaciones en noviembre, aunque otras publicaciones recientes sitúan el viaje inaugural entre noviembre y diciembre. La decisión de mantener en secreto el día de salida responde, según medios chilenos, a la intención de evitar una reacción que pueda derivar en una escalada diplomática. 

La apertura de la ruta se produce además en un momento particularmente sensible. La cuestión Malvinas volvió a ocupar un lugar destacado en la agenda diplomática durante las últimas semanas: a mediados de septiembre, el gobierno de Milei envió a la Cámara de Diputados el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, una iniciativa que eleva drásticamente las penas para quienes exploten recursos naturales en las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes sin permiso del Estado argentino. 

El Destape

Caen las acciones argentinas hasta 10% y el riesgo país trepa a 745 puntos

La Bolsa porteña y los ADR argentinos en Wall Street registran fuertes pérdidas en el inicio de la semana, en una jornada marcada por las bajas de los mercados internacionales y el retroceso de los activos brasileños.

Las acciones argentinas comenzaron la rueda de este lunes con fuertes caídas, en un escenario de retroceso de los mercados regionales que golpea a los activos locales y vuelve a elevar el costo de financiamiento del país. El índice S&P Merval llegó a registrar una baja de hasta el 6,7% en el inicio de las operaciones, mientras que los ADR de empresas argentinas que cotizan en Wall Street mostraron pérdidas de dos dígitos en algunos casos. En paralelo, el riesgo país avanzó un 5,4% y alcanzó los 745 puntos básicos, con los títulos públicos en dólares mayormente en terreno negativo.

Los activos locales vuelven a reflejar el humor de los hombres de negocios sobre la economía y la capacidad del gobierno de Milei para lograr una recuperación real de la actividad, acumular reservas y garantizar el acceso al financiamiento. La caída generalizada de las acciones se combina con un nuevo incremento del riesgo soberano, una señal de que la deuda argentina sigue expuesta a cambios en la percepción de los inversores.

Bancos concentran las mayores pérdidas

En el mercado local, las bajas alcanzam a la mayoría de las empresas que integran el panel de acciones argentinas, con una mayor presión sobre el sector financiero y las compañías energéticas. De acuerdo con las cotizaciones relevadas este mediodía, Banco BBVA Argentina retrocede un 10,22%, Banco Macro pierde un 10,16%, Grupo Financiero Galicia cae un 8,94% y Banco Supervielle desciende un 9,72%. La tendencia también se extiende a otros sectores de la economía. Edenor registra una baja del 7,41%, Central Puerto retrocede un 6,32%, YPF pierde un 6,16% y Pampa Energía desciende un 4,85%. Entre las empresas vinculadas con la construcción y el desarrollo inmobiliario, Cresud caeun 7,04% y Loma Negra retrocede un 5,59%.

La magnitud de las pérdidas muestra que la reacción no quedó limitada a un grupo de compañías con exposición directa al mercado brasileño, sino que alcanzó a distintos segmentos de la Bolsa porteña. Sin embargo, la intensidad del movimiento fue heterogénea: Aluar pierde un 1,74%, Transportadora de Gas del Norte retrocede un 1,99% y Ternium Argentina baja un 2,38%, mientras que otras compañías registran descensos superiores al 5%.

Las cotizaciones de estas entidades están condicionadas tanto por las perspectivas de actividad y crédito como por la evolución de la deuda soberana, la liquidez y las decisiones de política económica. La caída se produce, además, en un contexto en el que el Gobierno de Javier Milei sostiene un programa basado en el ajuste fiscal, la desregulación y la búsqueda de una reducción de la inflación. La evaluación de los inversores, sin embargo, no depende exclusivamente de esos objetivos, sino también de la capacidad de la economía para recuperar el nivel de actividad, generar ingresos en divisas y garantizar condiciones financieras que permitan refinanciar los vencimientos de deuda.

El retroceso también se reflejaba en los certificados de acciones argentinas que cotizan en Nueva York (ADRs). En las primeras operaciones relevadas, Banco Supervielle encabezaba las pérdidas, con una caída del 11,1%, seguido por Mercado Libre, que retrocedía un 10,7%, y Banco Macro, con una baja del 10,6%.  Grupo Financiero Galicia perdía un 9,4%, BBVA Argentina caía un 9,5% y Telecom Argentina registraba un descenso del 8,1%. También operaban en terreno negativo Cresud, con una baja del 7,9%; YPF, con un retroceso del 7,4%; Edenor, con una pérdida del 6,5%; y Central Puerto, que descendía un 6,2%.

No todos los papeles argentinos registran pérdidas. Globant avanzaba un 0,5% y Tenaris subía un 0,4%, dos excepciones dentro de una rueda en la que predominaban las ventas. Ternium también mostraba una baja más moderada, del 2,4%. El resultado electoral de Brasil alteró las expectativas que una parte del mercado había incorporado a los precios durante las semanas previas.

Ese movimiento se trasladó a la Argentina a través de los mercados financieros, en una dinámica que vuelve a mostrar la exposición de los activos locales a las decisiones de los inversores internacionales. El efecto regional no implica que todas las pérdidas respondan a un mismo factor, pero sí establece un contexto adverso para los papeles argentinos en una jornada en la que las ventas se extendieron a distintos sectores.

El riesgo país vuelve a subir 

El riesgo país argentino avanza un 4,4% y se ubicaba en 738 puntos básicos, de acuerdo con los valores registrados durante la rueda, dado que el JP Morgan decidió no publicar en tiempo real el desempeño del riesgo país argentino y solo hacerlo sobre el final de la jornada. El indicador, elaborado por esta banca, mide el diferencial de rendimiento entre los títulos soberanos de un país y los bonos del Tesoro estadounidense considerados de referencia. Su evolución es una de las variables que observan los inversores para evaluar el costo relativo de financiamiento de la deuda pública.

El incremento se produce después de que el indicador cerrara el viernes en 707 puntos, por lo que el nuevo valor profundiza la presión sobre los títulos soberanos argentinos. La suba del riesgo país no significa por sí sola que el Estado pierda inmediatamente el acceso al crédito, pero refleja un deterioro en los precios relativos de la deuda o un aumento de la prima que los inversores exigen para mantener esos activos.  

Entre los bonos en dólares, las bajas alcanzan a varios de los títulos más negociados. El AL41D retrocede un 1,6%, el AE38D cae un 1,4%, el GD35D pierde un 0,9% y el AL35D desciende un 0,6%. El AL30D, por su parte, muestra una caída del 0,2%, mientras que el AL29D retrocede un 0,9%. Las cotizaciones presentaban, no obstante, diferencias entre instrumentos. El GD30D avanzaba un 0,1% y el GD46D subía un 1%, dos movimientos positivos que contrastaban con la tendencia predominante entre los bonos nominados en dólares. En los títulos expresados en pesos, el CUAP perdía un 1,7%, el DICP bajaba un 0,3% y el TX28 retrocedía un 0,1%, mientras que el TX26 se mantenía sin cambios.

Por eso, el comportamiento de la deuda no puede describirse como una caída uniforme de todos los instrumentos. La suba del riesgo país convive con variaciones diferentes según el bono, su vencimiento y sus características, aunque el indicador general refleja una mayor exigencia de rendimiento para la deuda soberana argentina. El dato cobra importancia para la estrategia financiera del Gobierno, que necesita administrar los vencimientos y sostener la confianza de los tenedores de títulos públicos. Una prima de riesgo elevada encarece las condiciones potenciales de financiamiento en los mercados internacionales y limita las posibilidades de refinanciar pasivos mediante nuevas emisiones a tasas compatibles con la capacidad de pago del país.

En ese marco, la evolución de los bonos no depende solamente de las decisiones fiscales del Gobierno, sino también de las reservas internacionales, las perspectivas de crecimiento, la disponibilidad de divisas y la percepción sobre la sostenibilidad del esquema cambiario. La reacción frente al escenario brasileño agrega presión a esas variables en un momento en el que los inversores siguen de cerca la capacidad argentina para afrontar sus compromisos financieros.

El Destape

El gobierno argentino es el único de la región que no felicitó a Lula

Milei reunió a su gabinete en medio del silencio por la derrota de Flávio Bolsonaro

El Presidente solo republicó un posteo de X crítico del voto de los “zurdos” en Brasil. Se diferenció de los demás mandatarios de derecha sudamericanos que sí saludaron al ganador.

Melisa Molina

Javier Milei, avezado usuario de X, el domingo por la noche decidió frenar sus posteos y reposteos, que suelen ser compulsivos. Y ni él ni la Cancillería argentina publicaron una sola palabra sobre la derrota de Flavio Bolsonaro en Brasil y el triunfo de Lula Da Silva. Se convirtieron, de ese modo, en el único gobierno de toda sudamérica que no felicitó al ganador. En ese contexto, el mandatario encabeza una reunión de gabinete en Casa Rosada.

Después de 12 horas de silencio, Milei decidió dar su primer RT. Era un mensaje que decía: “Al zurdo promedio no le hace ruido: votar al mismo candidato que los presos y que cuando ese candidato gane y la moneda, la bolsa y los bonos soberanos se pulverizen”.

Lo primero que hizo Milei al llegar a la Casa Rosada fue recibir al príncipe y Gran Maestre de la Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, Frey John Dunlap. Lo acompañaron el canciller, Pablo Quirno, y el Secretario de Culto y Civilización, Agustín Caulo.

Milei con Frey John Dunlap. Prensa -

Antes de ingresar al salón Eva Perón para comenzar el encuentro con los ministros, el Presidente salió al balcón presidencial acompañado por ellos. Allí se mostraron, además de él y su hermana Karina, el titular de Diputados, Martín Menem; el canciller Quirno --que tampoco se pronunció sobre el triunfo de Lula en Brasil--; los ministros de Justicia, Juan Bautista Mahiques; el de Salud, Mario Lugones; la de Seguridad, Alejandra Monteoliva; la de Capital Humano, Sandra Pettovello; el vocero Adrián Ravier; y el secretario de Medios, Fabián Fernández. Frente a un grupo de niños que estaban mirando desde Plaza de Mayo, Milei hizo el “six seven”, un baile viral en tik tok y todos los ministros se rieron a carcajadas.

No aparecieron en escena ni la senadora Patricia Bullrich, que cada vez apuesta más a su propio juego, ni tampoco el asesor Santiago Caputo, uno de los pocos que habló en redes después del triunfo de Lula en Brasil.

“Para todos los opinologos de teclado o letra de molde que me contestan boludeces a mis tweets, les encomiendo que antes de venir a discutirme algo a mí se aseguren de tener razón en cinco periodos electorales SEGUIDOS y después de eso, tal vez, considere prestarles algo de atención”, escribió Caputo en su cuenta de X.

Un usuario le respondió: “¿Gana Trump?. Tirá el dato ya que decís que la muñequeás", y el asesor respondió iracundo: “La pregunta denota retraso mental. Mis condolencias”.

Milei y Caputo habían apostado fuerte por una victoria de Flávio Bolsonaro. El mandatario fue a San Pablo en medio de la campaña electoral a insultar a Lula y al vicepresidente del Tribunal Supremo Federal de Brasil Alexandre de Moraes. Y, de ese modo, desató un conflicto diplomático que aún hoy sigue en escala. Además, se mostró hace pocos días con Eduardo Bolsonaro, hermano de Flavio, en Estados Unidos donde le volvió a decir a Lula dictador y “basura calva”.

Tras la derrota, Bolsonaro dijo que impugnará el comicio con unas endebles denuncias de fraude, la sospecha es que el gobierno de Milei, a las órdenes del de Estados Unidos, se pueda acoplar a esa narrativa.

En el último encuentro de gabinete, tras el triunfo de Bolsonaro en la primera vuelta, el mandatario había dicho a sus ministros que el de Brasil había sido “un gran triunfo” de la derecha regional --sin contemplar que aún faltaba una elección--. Y también agregó que la supuesta derrota de Lula demostraba que no servía “el plan platita”. En esa línea, había llegado a la conclusión de que él no mejoraría las condiciones de vida de la población en la Argentina para intentar ganar las elecciones del año que viene.

Además, se había presentado ante su tropa como un “profeta”, ya que dijo que todos los candidatos que él apoyaba luego ganaban las elecciones. Con esa idea, envalentonado, viajó a España a “apoyar” a los candidatos de extrema derecha que competirán en las elecciones adelantadas de ese país. Sin embargo, una vez allí nadie lo quiso recibir.

“Hasta el presidente de Colombia Abelardo de la Espriella, que se resistió hasta último momento, sacó un comunicado reconociendo el triunfo de Brasil”, expresaron quienes transitan el mundo diplomático y marcaron que incluso los gremios que nuclean a los diplomáticos permanecen en silencio en la Argentina. “No solo la Cancillería quedó muda, sino todo el sistema de opinión de la política exterior de nuestro país”, indicaron.

Por otra parte, la hermana presidencial decidió suspender la mesa política que encabeza todos los martes en la Casa Rosada. Desde el oficialismo no dieron explicaciones de por qué no la realizarán esta semana.

Pagina 12

25 de octubre de 2026

La victoria del líder brasileño puso un freno a la ultraderecha

Lula ganó cómodo en una remontada histórica

El presidente consiguió un cuarto mandato tras vencer a Flávio Bolsonaro por más de cuatro millones de votos. “Esta elección fue una derrota del negacionismo”, celebró.

Gustavo Veira


Brasil detuvo a la extrema derecha, la puso en pausa. Bajó los decibeles de su violencia dialéctica, de su crueldad manifiesta, su xenofobia y su racismo, y transformó a Lula en presidente por un mandato más. El cuarto de su extensa y rica trayectoria política. Fue posible porque, entre el primer turno y el segundo, consiguió aumentar en más de 10 millones de votos su caudal electoral. Una avalancha de sufragios. También una bocanada de aire fresco recorre América Latina entre tanto trumpismo rancio y algorítmico, de redes cloacales más que sociales, donde el PT también dio su batalla cultural entre la primera vuelta y el balotaje. La remontada del histórico dirigente del PT se produjo y derrotó a Flavio Bolsonaro, como lo había hecho con su padre cuatro años antes. Pero su rival pidió la anulación de las elecciones. “Es imposible reconocer el resultado”.

La página de la Justicia Electoral colocó una inscripción con los comicios resueltos: “Elección definida matemáticamente”. Faltaba todavía poco más del 3 por ciento de las urnas por escrutar. Los números casi cerrados eran 64.136.514 votos contra 59.767.869 de su rival. Una diferencia de 4.368.645 sufragios. En porcentajes: 51,70 por ciento contra 48,22 %.

Con la voz tomada, Lula dijo sus primeras palabras: “Tenemos el menor número de abstenciones y voto nulo en la historia del país y tengo que agradecer a la militancia y al pueblo brasileño por su generosidad. A la generosidad de la juventud para defender la democracia”. Y agregó, de forma contundente: “Esta elección fue una derrota del negacionismo”. Además, dijo que “tuvimos que vencer la intromisión extranjera”, en relación a la denuncia del PT sobre el favoritismo de Meta por la extrema derecha.

La fuerza de la movilización, de los ciudadanos de a pie, transversal y no ceñida a un sector social determinado, lo hizo posible. El oficialismo ganó por paliza en el Nordeste, pero también en Minas Gerais, en el centroeste del país, donde el perdedor había cerrado su campaña e incluso derrotado a Lula en el primer turno. Un estado clave porque se trata del segundo más poblado con algo más de 21 millones de habitantes, pero lejos de San Pablo que casi posee la misma población de Argentina.

La victoria de Lula, con más luz que la estimada en los sondeos previos, en encuestas que mayoritariamente incluso siempre lo dieron por debajo, también fue letal para la credibilidad de ciertos consultores que indujeron el voto hacia la oposición de ultraderecha. El presidente argentino Javier Milei deberá desandar el camino del agravio, de una motosierra que empezó a quedarse sin filo y que la tijera de su amigo Bolsonaro intentó emular con su política de recorte al presupuesto social, o al estilo de estado destruido desde adentro.

Con el triunfo del PT, es el Brasil movilizado que abre una ventana de ilusión a los países vecinos y que detiene el ímpetu de las usinas reaccionarias. Las de Milei, De la Espriella en Colombia, Bukele en El Salvador y, por supuesto, Trump y su secretario de Estado Marco Rubio.

Particularidades de Brasil

La elección tuvo una peculiaridad geográfica. Promediaba el escrutinio y Lula lideraba en solo una región de las cinco en que se divide el país: el Nordeste. Perdía en las restantes cuatro, incluso la más populosa del centroeste, donde están San Pablo, Río de Janeiro y Minas Gerais, los estados de mayor población. También caía, como finalmente sucedió, en el sur, por escasísimo margen en el norte y en el centro oeste, la zona más agropecuaria. A las 20.46, exactamente, el sitio de la justicia electoral que se actualizaba de manera sostenida y minuto a minuto, daba al presidente una diferencia que parecía consolidarse de más de dos puntos porcentuales con casi el 80 por ciento de las urnas escrutadas.

Fue un momento clave, casi un parteaguas, y coincidió con las demostraciones callejeras vecinas a la avenida Paulista de los partidarios del histórico dirigente. La virada (remontada en español), hecha carne en el electorado y la militancia del PT, comenzaba a tomar forma.

Aunque transcurridas dos horas después del cierre (a las 21), la diferencia de Lula sobre Flavio se extendía de a poquito, esa curva ascendente no permitía cantar victoria en el oficialismo. Todo estaba por definirse. No era decisiva la ventaja en comicios tan parejos, pero si ya hacía pensar que el pueblo brasileño cambiaría la tendencia histórica de que un perdedor en primera vuelta, podía debutar como ganador en la segunda. Lula fue el primero en batir un récord más.

Un balotaje que, en términos futbolísticos, el periodista deportivo Dante Panzeri hubiera definido como “dinámica de lo impensado”.

Un hecho inédito

Cuando a las 17 se cerraron las urnas electrónicas y empezó el conteo, se produjo una distopía electoral. A las denuncias del oficialismo de que en dos grandes ciudades, San Pablo y Salvador de Bahía, había presunción de fraude por entorpecimiento de la votación –sobre todo por escasez de transporte–, siguió la prórroga de dos horas otorgada por el juez Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal (STF), la corte brasileña.

¿Qué había sucedido antes? El máximo responsable de la justicia electoral, Kassio Nunes Marques, un magistrado de vínculo estrecho con el bolsonarismo, había cerrado los comicios como estaba establecido. Pero de manera deliberada, ignoró un dato clave. Durmió por más de tres horas el pedido del presidente Lula para que se extendiera el horario hasta las 19. Entre Nunes Marques y Zanin, que dijo sí a la solicitud, medió una situación que dio paso a la confusión y el escrutinio quedó momentáneamente suspendido hasta que se cumplieran las dos horas.

En el búnker del PT ubicado en el hotel Intercontinental, superpoblado por periodistas de distintas nacionalidades, hubo incertidumbre, preguntas sin respuestas y una vigilia que combinaba especulaciones con información no comprobada sobre la continuidad del proceso electoral. Finalmente, el conteo de los votos se reanudó y el porcentaje del 0,25 por ciento de los sufragios escrutados hasta la interrupción empezó a crecer de nuevo. Con Lula en la delantera, pero el exsenador Bolsonaro muy cerca en las cifras.

El hijo del expresidente pasó al frente minutos antes de las 20 cuando venía abajo por alrededor de dos puntos desde la reanudación del escrutinio. Indicio, al fin, de la paridad de una elección que nunca fue tan reñida en la historia democrática de Brasil. Ni siquiera en 2022, cuando Lula enfrentó y superó a Jair Bolsonaro.

El senador del Partido Liberal (PL) y coordinador de la campaña de Flavio señaló sobre la postergación: “El nivel de intervención de algunos magistrados del Supremo es impresionante”. Se refería a Zanin, que primero había concedido la extensión para Bahía y después para todo el territorio nacional. Desde el PT se argumentaba algo semejante sobre el papel que jugó Nunes Marques, un juez designado por Jair Bolsonaro en 2020 para que controlara la justicia electoral.

El retraso que demoró la votación, inducido por el contrapunto entre dos magistrados, generó zozobra, disparó críticas cruzadas y prolongó la vigilia de un desenlace digno de una novela costumbrista de Jorge Amado. Un epílogo que parecía un partido de fútbol cambiante, donde Lula empezó adelante, lo pasó Bolsonaro y, casi una hora y media después de terminada la prórroga electoral, el presidente había retomado la delantera, como un buen definidor de área. Daba la sensación de que cualquiera pediría “la hora referí”, cuando los porcentajes los favorecían.

Como fuere, se trató de una elección donde el protagonismo lo tuvo la gente común, los seres anónimos del Brasil profundo y marginal, en la amplia geografía de un país multicultural, donde Lula ha sido un personaje omnipresente desde finales de la dictadura. Un político con un recorrido como ganador o perdedor, pero que lo coloca en la historia más grande de nuestra América Latina.

gveiga@pagina12.com.ar

Marco Rubio exigió cambios en la ley de Defensa de la Soberanía

Apriete para que la ley no sancione a empresas norteamericanas

Página/12 accedió en exclusiva al contenido de las reuniones que el vicecanciller estadounidense tuvo con Milei y Quirno. Les reclamó una “exit clause” para bancos, aseguradoras y petroleras que trabajan con Sea Lion en Malvinas. Ahora hay que cambiar el texto del proyecto de ley.

Raul Kollmann

En el marco de diálogos más que ríspidos, primero el secretario de Estado, Marco Rubio, y luego el subsecretario de Estado, Christopher Landau, le reprocharon a Javier Milei y a su canciller que no le hayan puesto un límite a las empresas chinas que están en la Argentina, que tampoco se haya aprobado la ley de patentes y, además, le exigieron que modifique la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, incluyendo una “exit clause”, cláusula de salida, para las empresas norteamericanas. Sobre el proyecto Soberanía, Landau le dejó al presidente un mensaje que dice, palabras más, palabras menos, que “no debe haber sanciones para las empresas norteamericanas —fondos de inversión, bancos, aseguradoras, mineras, petroleras— que hayan hecho operaciones con compañías que ya trabajan en las islas, mientras que las que arranquen ahora, se evaluarán una por una. “Ustedes tienen un conflicto con el Reino Unido, nos sancionan a nosotros, Londres se va a reír y arregla con otras empresas. Los perjudicados somos nosotros”, bramó Landau. Al canciller Pablo Quirno lo marginaron dos veces. Hubo una llamada de Marco Rubio a Milei, pasando por encima de Quirno: “Ustedes no nos cumplen”, le dijo el secretario de Estado al presidente. Luego recibió a Landau, algo impropio en el mundo diplomático: un mandatario no recibe al vicecanciller de otro país. Página/12 accedió a los diálogos y los choques que se dieron a lo largo de 8 días de furia.

Marco Rubio al teléfono

Todo arrancó el viernes 16 de octubre con una llamada de Marco Rubio, el canciller (secretario de Estado) de Estados Unidos, directamente a Milei. Eso solo ya provocó escozor en Quirno: “La relación debe ser de canciller a canciller”.

En el diálogo con el presidente, Rubio le dijo a Milei que quería señalarle la preocupación por la Ley de Defensa de la Soberanía. “Nosotros tenemos quejas acá —le dijo Rubio— porque los ingleses no tienen problemas con la ley. Arreglan con otras empresas, no norteamericanas, y los que perdemos somos nosotros”.

Según saben en la Cancillería, Rubio recibió un informe hecho por el CEO de la Amcham, es decir, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina. El texto que habría formulado Alejandro Díaz es fuertemente crítico de la ley y se lo mandó también a Martín Menem y Patricia Bullrich. El objetivo estuvo claro: voltear la norma.

Pero en la llamada desde Estados Unidos, Marco Rubio quiso marcar la cancha: “Ustedes no nos cumplen. No salió la ley de patentes y laboratorios, no hay nada de los minerales críticos, en especial el litio; las empresas chinas siguen sin ningún límite y no se avanzó nada con el ARTI (Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos), que requiere aprobación del Congreso. Y, encima, esta nueva ley”.

Milei al teléfono

Tras la llamada de Marco Rubio, Milei -dicen que furioso- pidió hablar con Quirno. “Me acaba de llamar Marco Rubio. ¿Cómo es que no les cumplimos? Son nuestro principal y único aliado”, gritó.

Por de pronto, Quirno no salía de su asombro. El ministro solo esbozó que buena parte de las cosas se resuelven en el Congreso, que no tienen que ver con la Cancillería en sí misma. O sea, intentó responder tirándole la pelota a los otros integrantes del gobierno.

Palo y zanahoria

La secuencia siguió, esta semana, con la visita del subsecretario de Estado, el número 2 de Marco Rubio, Christopher Landau. El diálogo fue áspero en el contenido, pero cordial en las formas.

Como era obvio, Landau se trajo la listita que ya mencionó Rubio, la de los incumplimientos. Pero, además, vino con una propuesta concreta respecto de la Ley de Soberanía: que se incluya una “exit clause”, cláusula de salida, para las empresas norteamericanas. Parece algo difícil de digerir para los legisladores argentinos, por lo que la Casa Rosada salió urgente a congelar cualquier tratamiento de la ley. O sea, el gobierno tuvo que absorber un bochorno, no quiso tratar su propio proyecto.

La propuesta era que la norma abriera dos caminos para las empresas norteamericanas:

*No habrá sanción para las que ya tienen negocios con las compañías que operan en Sea Lion, el proyecto petrolero en el norte de Malvinas. El ejemplo que dio Landau es respecto de un banco o una aseguradora que viene trabajando desde hace tiempo con empresas que ahora operan en las islas. “No tienen ninguna intencionalidad con Malvinas -argumentó-. No las pueden sancionar”.

*Se tratará caso por caso la situación de empresas norteamericanas que, desde ahora en adelante, firmen acuerdos con compañías que estén en Sea Lion. Habrá que ver si tienen alguna intencionalidad respecto de Malvinas o es una vieja relación con las compañías que operan en otros lados y también en las islas.

Como es evidente, la exit clause significa que, en la práctica, habilitan a las empresas norteamericanas para que operen en Malvinas. La frase fue siempre la misma: “Sancionen a empresas británicas, no a nosotros. Eso no va”, repetía Landau y su equipo, casi en tono de orden. En la conferencia de prensa conjunta Quirno-Landau, el canciller argentino quiso dar una respuesta tácita a la listita de reclamos: “Nosotros siempre cumplimos en lo que nos comprometemos”, dijo ante los periodistas. En paralelo, dio instrucciones para que la frase se remarque en el comunicado oficial.

También esta semana vino la zanahoria: el embajador norteamericano Peter Lamelas insistió en que Estados Unidos aportará 20.000 millones de dólares a la Argentina, aunque precisó que es en proyectos de energía, minería e infraestructura. “Creemos en este rumbo que está tomando la Argentina y creemos en ustedes”, redondeó. O sea, ponemos la plata, pero todo está condicionado a que reelijan a Milei.

La síntesis es: Landau exigiendo, Lamelas prometiendo.

Visitando la Rosada

En los códigos de la diplomacia se supone que un presidente no recibe a un vicecanciller de otro país. Son investiduras muy distintas. Pero, con perfil de colonizado, Milei sí recibió a Landau en la Casa Rosada. Por supuesto, significó un desaire para Quirno. Exhibe la conducción caótica de la administración Milei y de la política exterior. Diseñan un proyecto de Ley de Soberanía y al mismo tiempo se abstienen en la votación referida al Comité de Descolonización de Naciones Unidas, el organismo que siempre trató el conflicto e instaba al Reino Unido a negociar.

El saldo de los diálogos y reuniones de estos 8 días es que el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional está en tensión, porque ahora el bloque oficialista tiene que trabajar a destajo para incorporar las exigencias del gobierno norteamericano y aprobarla antes que termine el período de sesiones ordinarias. Así, el rayo malvinizador quedó muy debilitado. O, mejor dicho, se está convirtiendo en un terrible papelón. Milei se agarró de una frase de Donald Trump para convocar a una cadena nacional, intentó tapar la crisis económica con un disfraz nacionalista y terminó atrapado en una situación de difícil resolución ante una no tan dura advertencia norteamericana. Bastaron una llamada y una visita.

Pagina 12

Trastienda del encuentro entre Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa

Cumbre del G11: los acuerdos y los límites de la unidad peronista

La agenda legislativa acercó al líder de La Cámpora y el gobernador, aunque la disputa por la conducción continúa. El juego del tigrense y la posibilidad de un tapado que no cargue con las divisiones internas ni con el peso de una imagen pública deteriorada.

La cumbre del G11 peronista transcurrió, esta vez, en un clima de marcada distensión. “La de agosto había sido medio tensa”, admitió el formoseño José Mayans. Incluso hubo espacio para que Máximo Kirchner y Axel Kicillof mantuvieran charlas de pasillo en distintos momentos de la cena. Fue un ensayo de convivencia cordial en medio de una interna que conserva intactos sus conflictos de fondo. Entre los presentes se impuso la convicción de que la disputa por la conducción no puede obturar el camino hacia 2027. Sobre ese entendimiento elemental trabajan en una estrategia electoral sostenida en tres pilares: preservar la unidad ante todo, blindar las PASO para dirimir las diferencias y construir un frente político que trascienda las fronteras del PJ. “Hay que ampliar hacia el campo popular, no alcanza solo con el peronismo”, sintetizó el anfitrión, Sergio Ziliotto. En el balance, todos los sectores coinciden en que fue un “muy buen segundo paso”, aunque reconocen que aún queda todo por resolver. En la Gobernación bonaerense prefieren moderar las expectativas. Advierten que el acercamiento no puede desembocar en un pacto cerrado entre cúpulas y reclaman una competencia abierta al electorado. En noviembre, el Congreso del PJ bonaerense será una primera prueba para comprobar si el deshielo se traduce en acuerdos concretos. En el massismo, mientras tanto, no descartan apostar por una figura que no cargue con las divisiones internas ni con el peso de una imagen pública deteriorada.

En agosto, los asistentes habían llegado al hotel Emperador con la cautela de quienes saben que cualquier palabra podía herir susceptibilidades. En la cumbre de esta semana, la conversación fluyó con mayor naturalidad, en una atmósfera menos cargada. Las urgencias parlamentarias y provinciales (la suspensión de las PASO y la confección del Presupuesto) sirvieron de puente para descomprimir las peleas y avanzar en el armado hacia 2027. El diálogo directo entre Máximo Kirchner, Kicillof y Massa fue recurrente, sobre todo en cuestiones económicas, como el panorama cambiario, la curva de pagos de la deuda y la acumulación de reservas del Banco Central. “Fue un intercambio normal de compañeros haciendo análisis político, como debe ser”, señaló uno de los once protagonistas.

El contexto propició, además, cruces al pasar. La renovación de un mate lavado encontró al líder de La Cámpora y al gobernador bonaerense en el sector de las bebidas, donde mantuvieron una breve conversación privada. Desde ambos sectores aclararon que durante la jornada no se abordaron las disputas internas, el dilema de las candidaturas ni el enfrentamiento por la conducción del espacio. Tampoco se habló sobre el devenir del PJ bonaerense, que tendrá su Congreso partidario a mediados de noviembre, cuando Máximo Kirchner asuma su titularidad. Ese cónclave marcará el verdadero estado de situación del vínculo.

Para entonces, el kirchnerismo espera contar con un pronunciamiento favorable de las Naciones Unidas que le dé mayor sustento al reclamo de revisión de la condena de Cristina ante los tribunales argentinos. La decisión, inevitablemente, también impactará en la pulseada electoral.

Unidad sí, pacto secreto no

En La Plata celebran que el peronismo haya instaurado y sostenido una mesa política amplia, aunque moderan el optimismo. “Esto no puede terminar en una negociación secreta”, advierten. La preocupación del kicillofismo es terminar perdiendo la discusión interna en un escritorio. “No puede pasar que la gente sienta que todo esto lo van a arreglar tres personas en una oficina”, explicaron. El escenario que esperan es que cada proyecto compita a nivel nacional y provincial, y que sea la voluntad popular la que defina a través de las PASO o de una interna abierta. “Lo peor que nos puede pasar es que este tipo de reuniones pongan en pausa la construcción. Eso beneficiaría a Milei”, indican.

Si bien repiten que aún no es momento de hablar de candidaturas, en la Gobernación están convencidos de que les ganan a todos los candidatos, incluida Cristina Kirchner. Además, retrucan a quienes cuestionan el tiempismo de Kicillof. “Hasta hace poco había una moda de decir que Axel se adelantó a las circunstancias, que iba a terminar como Larreta. Y ahora la moda es decir que Axel es un tibio, que no se lanza como candidato. ¿Cómo es? ¿Se había larretizado por lanzarse antes o ahora es un tibio porque no se lanza?”, se quejó este fin de semana el ministro Carlos Bianco.

Mirar los números y a los tapados

Massa, cada vez más cerca de Cristina Kirchner, cultiva el papel de articulador de la unidad sin descartar una candidatura. “Para mí, lo más importante es construir una alternativa para ganar el año que viene”, les explicó a los rectores universitarios con los que se mostró. “El rol personal es secundario. Si uno es el mejor para ganar, es el mejor y compite. Si otro está mejor, uno ayuda a que el otro compita para ganar”, completó. Con esa fórmula, el tigrense se ofrece como armador, pero sin bajarse de la pelea. No es casualidad que las definiciones electorales hayan llegado unos días después de visitar a la expresidenta en San José 1111, con quien dialoga frecuentemente.

En el revoleo de escenarios, hay quienes lo empujan a buscar la Gobernación bonaerense. El tigrense lo desestima con la siguiente lógica: si tiene volumen electoral para quedarse con el distrito más grande del país, no estaría muy lejos de poder triunfar a nivel nacional. En síntesis, estando tan cerca, ¿por qué se quedaría con el premio chico?

Con las encuestas en la mano, en el massismo también prestan atención a una premisa que Milei repite como un mantra: “La sociedad no va a querer volver para atrás”. Esa lectura le baja el precio relativo a los dirigentes peronistas que ocuparon el centro de la escena política durante las últimas dos décadas. La advertencia alcanza tanto al propio Massa como a Kicillof y Cristina Kirchner. Por eso, en caso de que los números no cierren, comienzan a explorar nombres que no carguen con los prejuicios de buena parte de la opinión pública. En esa nómina podrían figurar el sanjuanino Sergio Uñac y el santiagueño Gerardo Zamora, entre muchos otros. Tampoco descartan que sea una mujer quien encabece la disputa electoral contra Milei.

Un poco más cerca, pero igual de lejos

Mientras se elaboran proyectos y se aventuran nombres, el peronismo encontró en la agenda legislativa las bases del programa de gobierno que buscará impulsar en 2027. La consigna que pretende instalar es que el problema no se agota en Milei, sino que reside en un modelo de ajuste insostenible, que deja a las provincias sin obra pública, a las universidades sin financiamiento, a las personas con discapacidad sin pensiones y a las familias atrapadas en deudas. El desafío, entienden, será convencer a la sociedad de que la estabilidad macroeconómica es compatible con un modelo inclusivo de producción y trabajo.

Así, bajo este marco de acuerdos y límites, los distintos sectores del peronismo se acercan cuando debaten el rumbo y se alejan cuando discuten quién lo conducirá.

Pagina 12

24 de octubre de 2026

Nuevos ataques a la Franja de Gaza mientras EE.UU. no descarta bombardear Irán

Washington asegura que Irán planea intensificar sus ataques contra funcionarios estadounidenses a Medio Oriente y el resto del mundo. A pesar del alto el fuego, Israel bombardeó Gaza otra vez.

Mientras continúa el conflicto en Medio Oriente, el petróleo Brent volvió a subir un 3,3% y se ubicó en 117 dólares por barril durante el viernes por la tarde; siendo la cotización del crudo más alta desde abril pasado. Los ataques entre hutíes y Arabia Saudí se recrudecen y eso complica más la situación. En medio de esto, la amenaza de Estados Unidos sobre bombardear Irán toma más fuerza. Desde Inteligencia aseguran que Irán "intensificó sustancialmente" su plan de atacar a funcionarios estadounidenses.

Mientras tanto, el Ejército de Israel volvió a atacar la Franja de Gaza con un saldo de dos palestinos asesinados (entre ellos, una niña) y decenas de heridos a pesar del acuerdo de alto el fuego alcanzado en octubre de 2025. En esta ocasión, el misil lanzado por un dron fue en las cercanías del Estadio de Palestina al oeste de Gaza. También atacaron diversos barrios del noroeste, el este y el norte. Asimismo, el viernes, Israel ordenó evacuar barrios completos en la parte ocupada de Cisjordania tras tiroteos registrados en la zona. En este marco, obligaron a 1200 palestinos a abandonar sus hogares en Hebrón.

El Destape