22 de marzo de 2026

 

Tras participar en un evento de la ultraderecha en Hungría, Milei regresó al país

En VIVO - Actualizado hace 1 hora

Las últimas noticias de Javier Milei presidente. Seguí el minuto a minuto del gobierno de La Libertad Avanza.

Javier Milei regresó este domingo a la Argentina tras participar en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Budapest, Hungría, donde compartió escenario con referentes de la ultraderecha europea y estadounidense. Durante su visita, mantuvo reuniones con el primer ministro Viktor Orbán y con el presidente Tamás Sulyok, además de recibir un título honoris causa en la Universidad Ludovika. 

El mandatario estuvo acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y por el canciller Pablo Quirno, quienes participaron de las actividades oficiales en la capital húngara. Tras concluir su agenda internacional, que incluyó también escalas previas en Estados Unidos, España y Chile, Milei aterrizó en Buenos Aires en medio de un escenario político en medio del escándalo $Libra.  Las últimas noticias de Javier Milei presidente. Seguí el minuto a minuto del gobierno de La Libertad Avanza.

Milei aterrizó en Buenos Aires

El presidente Javier Milei arribó al Aeroparque Jorge Newbery pasadas las 10 de la mañana, procedente de Budapest.

 

Estaba acompañado por una pequeña comitiva, integrada por la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno.

 

Había partido desde el Aeropuerto Internacional de Budapest Ferenc Liszt a las 20:28, hora local de Hungría, para iniciar una travesía transatlántica de aproximadamente dieciocho horas, según informó la agencia Noticias Argentinas.

 

El primer tramo, con rumbo a las Islas Canarias, tomó poco más de cinco horas de vuelo, tras lo cual la aeronave realizó en Canarias una escala técnica obligatoria para el reabastecimiento de combustible y chequeos de mantenimiento preventivo.


El Destape

 

Como Trump, Milei empieza a caer en su propia trampa

La cruzada moral libertaria vuelve como un bumeran en medio del desempleo, el aumento de precios y el endeudamiento de familias y pymes. Trump, Irán y el doble impacto de la guerra en Argentina. Lule Menem, jefe de gabinete en las sombras. El outsider con el que fantasea Macri.


Si no reacciona rápido, a Javier Milei lo van a matar sus dogmas. La recesión inducida que destruye empleo de calidad sin compensación, la voluntad del puro mercado que dispara el precio de las naftas y presiona sobre la inflación de marzo, la cruzada moral sobreactuada que ahora le pega como un bumerán en la frente, el pleno de apostar su propio gobierno a ser el groupie de Donald Trump; toda esa religión que Milei abrazó está detonando su base de sustentación social. 

Con la guerra en Medio Oriente, el republicano cayó en su propia trampa y entró en una dimensión donde no controla la situación ni puede fijar la duración del conflicto. El tiempo le juega en contra. Trump ignoró una máxima que repiten sus rivales y le puede costar cara: la mitad del triunfo es conocer a tu enemigo. Todo indica que el salvador de Milei pecó, una vez más, de omnipotencia. El proyecto de La Libertad Avanza sufre las réplicas y queda afectado por partida doble: en lo económico y en lo político.

El ataque de Irán a la planta de Gas Natural Licuado más grande del planeta, Ras Laffan en Qatar, sacó de circulación entre el 15 y el 20% del GNL mundial por un período de entre tres y cinco años, lo que puede demandar su reparación si no sufre nuevos bombardeos. En el corto plazo, la guerra beneficia a las petroleras pero eleva la inflación y conspira contra los consumidores que van a ir a votar en noviembre. Trump necesitaba el GNL de Qatar -el segundo mayor exportador del planeta detrás de EU- para abastecer la red eléctrica de Taiwán, donde se fabrican casi todos los semiconductores de alta gama que usa Estados Unidos.

De gira permanente, Milei entró en su tercer año de gobierno con indicadores negativos. Los datos de una economía que combina desocupación en alza, precios que suben más de lo esperado y altísima morosidad son el escenario sobre el que impactan las revelaciones de El Destape sobre el caso Libra y la suerte de Manuel Adorni, deslomado entre Nueva York, Punta del Este y su country de Exaltación de la Cruz. Adorni no estaba capacitado para ser más que un vocero. En el marco de un poder hiperconcentrado como tal vez nunca se vio, su nombramiento como jefe de gabinete respondió a la necesidad de Karina Milei. El reemplazante de Guillermo Francos cumplió siempre la función de transmitir hacia afuera decisiones que se tomaban adentro y en las que no tenía incidencia. 

Cebado por el mal cálculo de los inquilinos que se creen dueños del poder, Adorni levantó vuelo hasta que chocó. La saga de sus viajes y gastos lo deja como vocero mudo, sin voz autorizada para poner fin a discusiones que no están saldadas. Entre sospechas de conspiraciones internas, en un mercado del espionaje que está cada vez más activo, se filtra la preocupación porque las encuestas muestran a Milei en caída, arruinando las expectativas que había generado. 

En el Karina-menemismo reconocen que Adorni está golpeado pero repiten que la decisión hasta nuevo aviso es sostenerlo. Echar a Adorni por sus fechorías en medio de la información que surge del teléfono explosivo de Mauricio Novelli sería un castigo excesivo. Antes deberían renunciar los Milei. En línea con un presidente que se dedica a viajar y disertar, Adorni nunca actuó como ministro coordinador. Si la hermana presidencial es la que tiene a su cargo las riendas del gobierno, el rol de jefe de gabinete en las sombras lo ocupa desde noviembre del año pasado Eduardo “Lule” Menem, el mayor exponente de un clan que vive su segunda temporada en el poder. 

Reverso opuesto de Adorni, de extremo perfil bajo y con experiencia política, Lule sobrevivió a los audios de Spagnuolo y acumula atribuciones en paralelo al retroceso de Santiago Caputo, el primer ministro que no fue.  El sobrino del hermano Eduardo se quedó en los últimos días con la colina de la Anses y su nombre circula como eventual jefe de la SIDE. Sin embargo, sus funciones exceden los límites de un área específica. Al subsecretario de Gestión Institucional de la Presidencia le atribuyen diálogo directo con Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti. Además, es el encargado de armar y recaudar para La Libertad Avanza en todo el país. ¿Lule puede asumir una función de mayor visibilidad o prefiere seguir así, con un Adorni que se lleva la marca?  

En un juego autodestructivo, el área que todavía no pudo conquistar Karina tiene límites precisos: la SIDE, el ARCA de Andres Vazquez, YPF y el ministerio de Salud de Mario Lugones. Cerca de Santiago Caputo algunos sostienen que no se va a ir a ningún lado. “No les va a dar el gusto”, repiten. Otros que se pretenden neutrales dicen que no tiene destino fuera del gobierno. “¿A dónde se va a ir? Si se va, no le suenan más los teléfonos”. Pero lo cierto es que Milei lo necesita y no tiene a nadie que pueda cumplir su rol. 

Los datos de las encuestas muestran que la popularidad del presidente entró en declive. En un informe que cerró antes de que estallara Libra recargado, la medición de la consultora Tendencias indicó que la herencia recibida no alcanza para explicar el presente: por primera vez el 55,7% considera negativa la gestión -contra un 44,3% que todavía aprueba- y el 44,3% entiende que la principal responsabilidad en la situación económica es de Milei, contra un 33,3% que culpa al Frente de Todos. Cristina Fernández de Kirchner, que declaró en la causa Cuadernos contra la mafia de Comodoro Py, recibió en los últimos días un detallado informe de 127 páginas con números similares. En los últimos tres meses, la evolución negativa de la imagen de Milei llegó a 54% y la positiva cayó al 41%.   

El aumento del desempleo abierto en el cuarto trimestre de 2025 que difundió el INDEC confirma que, con Milei, la falta de trabajo y la plata que no alcanza son rasgos estructurales del modelo. Al 7,5% nacional (+1,1% interanual) se suman los datos del Gran Buenos Aires (8,6%), La Plata (9,5%), San Nicolás-Villa Constitución (9,4%) y el Gran Córdoba (8,8%). También el desempleo juvenil, que escaló a 16,8% entre las mujeres (+3%) y 16,2% (+3,7%) entre los hombres de 14 a 29 años. ¿Se mantiene el apoyo que tenía Milei entre los jóvenes varones o la estadística mata al relato libertario?

No es lo único. Según la consultora financiera 1816, la morosidad en las fintech llega al 27%. Un informe difundido el viernes por la gerencia de Estudios del Banco Provincia aporta precisiones sobre la morosidad en el sistema financiero y dice que 1 de cada 8 empresas tiene atrasos de más de 90 días en los pagos de sus créditos. Si la irregularidad es baja entre las grandes empresas (2,1%), el cuadro es mucho más grave entre las pymes, donde la morosidad casi se duplicó en el último año y llegó al 10% en créditos de hasta 45 millones de pesos. Hoy hay más de 35.000 empresas con algún tipo de atraso en el repago de sus préstamos. El dato hace sistema con el que difundió Fundar: entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, cerraron 22.600 empresas en la Argentina. 

El deterioro económico y los casos que complican al gobierno coinciden con movimientos de actores de poder que buscan la forma de no quedar tan pegados a Milei. Ahí está la lupa sobre Libra y Adorni de tanques de la comunicación que le discuten los modos a Milei pero acompañan su proyecto de fondo. Pero también el regreso de exponentes derrotados como Mauricio Macri y Horacio Rodriguez Larreta, cada uno por su lado.

Macri dice que apoya pero también especula con la posibilidad de que Milei también fracase en su ambición de su segundo tiempo. En los últimos días, el ingeniero se reunió con un gobernador de Provincias Unidas en busca explorar un acuerdo. Pero no pudo controlar su instinto: puso como condición que el armado de los gobernadores prescinda de los servicios del consultor Guillermo Seita, uno de sus viejos enemigos. Asesorado por Seita, Larreta reapareció en escena para facturarle a Macri que había entregado al PRO. El ex jefe de gobierno piensa que Macri va a terminar mal con su propio primo, como lo hizo con casi todos los políticos a los que les dio cierto espacio. 

En las filas de lo que alguna vez se llamó macrismo, dicen que el ex presidente persigue un imposible: insiste en que el sucesor de Milei será un outsider y sueña con convencer a Marcos Galperin para que deje de lado su emporio y sea candidato en Argentina. Pero desde Uruguay el dueño de Mercado Libre se expresó hace 20 días "100% de acuerdo" con el mensaje de Milei en la apertura de sesiones.  

Trump, el gran escudo protector de Milei, aparece hoy sin estrategia y con cada vez menos tiempo. El ultraderechista Joe Kent, director del Centro Nacional Antiterrorista, se fue con críticas a un gobierno que violó la promesa del America First y se vio arrastrado a la guerra por el peso del lobby israelí dentro de Estados Unidos. A eso se suman la versión de impeachment contra Trump que mencionan distintos analistas de la CIA y las críticas de los voceros del Pentágono que cuestionan a Trump por haber hecho lo que ningún presidente quiso hacer, ciego ante la obviedad de que Irán podía bloquear el estrecho de Ormuz, donde pasa la quinta parte de la producción mundial de petróleo y gas natural licuado y la décima parte del aluminio.

Entre sus incesantes mensajes contradictorios, Trump deslizó que hoy no tiene con quién negociar. Entre los especialistas algunos lo interpretan como una crítica a Netanyahu, que asesinó en la última semana a Ari Larijani, el jefe del Consejo Supremo de Seguridad de Irán que era un líder fundamental para el régimen. Hijo de un ayatolá y parte de un clan con protagonismo durante décadas en Irán, Larijani era considerado un duro con autoridad suficiente para negociar. Como jefe del parlamento de Irán -cargo que tuvo durante 12 años-, impulsó el rechazo al memorándum con Irán que había aprobado el Congreso argentino. 

El seguidismo que Milei hace de Trump es peligroso para un país que sufrió dos atentados y se inscribe en un largo conflicto. El ex ministro de Defensa y nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, Ahmad Vahidi, es señalado por la justicia argentina como autor intelectual del atentado a la AMIA y figura en el juicio en ausencia que Daniel Rafecas iniciaría en poco tiempo, después de dictar su procesamiento junto al de otros acusados. Tal como cuenta con información precisa Alejandro Rúa en su libro “30 días”, Irán fue señalado como culpable al día siguiente del atentado a la AMIA, cuando la cancillería israelí envió a Dov Schmorak -que había sido embajador durante la dictadura- para acordar en Buenos Aires una versión unificada con la SIDE.  

Para la Argentina de Milei, la guerra profundiza la grieta entre ganadores y perdedores. Según la estimación de la consultora Empiria, con subas de 45% en petróleo y 100% en gas, las exportaciones argentinas aumentarían en 2.985 millones de dólares y serían en total de 10.043 millones en 2026, un 40% más que durante 2025. Pero el aumento de los combustibles pega en el surtidor, la logística y los alimentos. 

El gobierno no se guardó ningún mecanismo para amortiguar el impacto de un shock externo. La secretaria de Energía Maria Tettamanti lo repitió esta semana en un encuentro, dijo que era un tema de los privados”, dice el ex subsecretario de Hidrocarburos y director de la consultora Paspartu Juan José Carbajales. “Que el privado gestione. No vamos a tomar una medida de ningún tipo para meternos en el mercado. Lo tienen que gestionar los privados”, afirmó Tettamanti en el Vaca Muerta Insights.

Carbajales marca que Milei vuelve a diferenciarse así de Lula, que en los últimos días subió a 12% -de manera temporal- las retenciones a las exportaciones de petróleo crudo. Pero también del Chile de José Antonio Kast, que tiene mecanismos de compensación propios para amortiguar la suba en el mercado doméstico.

Así como Vaca Muerta se beneficia con el conflicto en medio Oriente, Argentina tendrá que importar GNL en el invierno. “Si en 2025 se gastaron 700 millones de dólares en 25 buques de GNL, este año se calcula que el gasto va a ser por lo menos el doble. El problema es que el gobierno durmió y la guerra lo encontró en medio de un cambio que deja toda la operatoria en manos de los privados”, dice Carbajales. 

La guerra agravó el error garrafal del gobierno de Milei, que rifó en diciembre pasado el 50% de las acciones que tenía en Profertil, la planta de fertilizantes más grande del país y una de las más importantes de América Latina. Tal como se reveló en esta columna hace tres meses, bajo la premisa de que solo Vaca Muerta importa, por 600 millones de dólares, el CEO de YPF Horacio Marin se desprendió de un activo estratégico que daba ganancias por 200 millones de dólares anuales.  

Desde que Israel y Estados Unidos atacaron Irán, los fertilizantes se dispararon y la urea, que produce Profertil, subió un 41%, de 467 a 660 dólares la tonelada. La Libertad Avanza le entregó la compañía a una consorcio integrado por Adecoagro (90%) y ACA (10%). Adecoagro, la empresa en la que reportó hasta noviembre pasado la mano de derecha de Luis Caputo, Daniel Gonzalez, es la gran beneficiada. En dos días de la última semana, sus acciones subieron más de 24% en Wall Street. 

Con operaciones en Argentina, Brasil y Uruguay, Adecoagro cambió su perfil con la adquisición de Profertil. Un informe reciente de Valora Investment Group señaló la compra de Profertil como punto de inflexión y remarcó que “Adecoagro se quedó con un monopolio”. Según el informe que publicó La Nación, es un negocio con fuerte generación de caja -de entre US$350 a US$390 millones de EBITDA o beneficio bruto anual- y con alto potencial de expansión. Cuesta explicar semejante regalo solo por una mala decisión estratégica. 

El Destape

 Desde hace más de 130 días están con sus hijos en la fábrica

Se quedaron sin sueldo, no pudieron pagar el alquiler y se fueron a vivir al frigorífico en el que trabajaban

La producción de Euro, en el sur de Santa Fe, se paralizó en octubre y 140 personas quedaron en un limbo. Hay 15 familias que se instalaron allí porque no tienen dónde ir.

Celeste Del Bianco

Desde Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe

En lo que hasta hace cinco meses era el comedor del Frigorífico Euro, en Villa Gobernador Gálvez, hoy corren una nena y un nene que no superan los cuatro años. Juegan a las escondidas debajo de mesas metálicas blancas de patas altas. Son las mismas mesas que por la noche se convertirán en camas, cuando sean cubiertas con pedazos de telgopor y un juego de sábanas. Así descansan algunos de los 140 trabajadores de la fábrica que dejó de funcionar a fines de octubre del año pasado. Ocuparon el lugar, primero, en busca de mantener la fuente de trabajo, pero después como un techo porque ya no pudieron pagar el alquiler. Pasaron 132 días y hay quince familias viviendo en lo que una década atrás supo ser una empresa de 900 empleados.

“Al principio, a la nena le costaba vivir acá pero ahora ya se hizo amiga de los hijos de otros compañeros y eso, para mí, es un alivio”, cuenta Fabiana Carabajal, una de las despedidas. Tiene 41 años y hacía 20 que trabajaba en el frigorífico, en el sector de menudencias. Su hija Antonella, de 11, camina en silencio por el comedor con la ropa de la escuela. “Es difícil porque no tenemos la comodidad de nuestra casa y se complica hacer la tarea. A los chicos les calentamos el agua con la pava para que se bañen”, cuenta. Fabiana se fue a vivir a la fábrica en noviembre, cuando dejó de pagar el alquiler de su casa porque ya no tenía sueldo. Hoy, su habitación es una de las oficinas que están en la entrada del lugar y la cama es un colchón que está sobre un escritorio. “Es difícil porque toda mi vida trabajé para mis hijos, no les hacía falta nada, y de un día para otro tuve que empezar a decirles que no”, agrega.

Las oficinas ahora son dormitorios. (Sebastián Granata/Sebastián Granata)

En otra de las oficinas duerme la nieta de Fabiana, Isabella, que tiene 4 años y es hija de Claudio, que también era operario. Isabella juega con Brian, hijo de otro de los trabajadores. Corretea por los pasillos y vuelve cerca de su mamá, Lucía Gómez, que sale por las mañanas a trabajar a una pescadería y vuelve 12 horas después. “Las deudas ya pasaron a segundo plano, antes estábamos preocupados para ver cómo pagábamos, pero ahora lo importante es conseguir el plato de comida”, cuenta. Ellos también se quedaron sin casa y recurrieron al frigorífico que está en el Sur de la provincia de Santa Fe.

Para el resto de las mujeres que viven ahí Fabiana es “la mamá luchona”, primero lo dicen en broma, pero después se ponen serias y lo reafirman: es la que insiste en quedarse, la que organiza, la que aconseja, la que enseña a cocinar las tortas asadas. Para sostener el día a día, los hombres lavan autos y las mujeres hacen tortas fritas y asadas, además de rosquitas (tienen un fondo de lucha al que se puede aportar al alias euro-2026). También tienen changas aparte, lo que salga. Hay quienes manejan Uber, limpian casas, cortan pasto o cuidan a personas enfermas. Una comunidad en la que la crianza también se comparte, cuando las mujeres salen a trabajar por las mañanas, los hombres se quedan a cargo de los chicos. O viceversa.

Mantienen todo cuidado esperando que se reactive la producción. (Sebastián Granata/Sebastián Granata)

Un sector golpeado

Si bien la toma del frigorífico comenzó en noviembre, la debacle se inició mucho antes. Cuando los dueños, Guillermo y Nicolás Salimeni –que se quedaron con la empresa después de compartir la dirección con sus dueños originales, el Grupo Lecchio–, comenzaron a reducir la planta a través de retiros voluntarios que los trabajadores consideraban irrisorios. En 2025, hubo tandas de despidos y de los casi 400 empleados que había en 2024, habían quedado 150. “Yo creo que estaban especulando con la reforma laboral para reabrir la empresa con las mismas personas pero sin antigüedad y con otras condiciones”, dice Walter Navarro, delegado paritario del Sindicato de la Carne.

El 31 de octubre del 2025, los dueños dijeron que paralizarían la producción por 15 días debido a la situación económica. Días después, los trabajadores tomaron la planta al ver que se estaban llevando máquinas y que no estaban pagando los sueldos.

Actualmente hay conversaciones entre los Salimeni, el sindicato, el intendente de Villa Gobernador Gálvez, Alberto Ricci–que viene del socialismo–, e inversores que están interesados en alquilar el lugar y continuar con la producción. Se trata del Grupo Baires Natural Casing, de Jorge Darco, y otro socio local. “Aparentemente, habría una respuesta, estamos esperando que los dueños le den el ok. Estamos con expectativas de que salga todo bien”, dice Walter Navarro. Esa es la esperanza de los trabajadores, que se retome la producción y que los ruidos de las máquinas retumben por el lugar.

Se trata de un sector que sufrió muchos cimbronazos en los últimos días a raíz de las políticas económicas de Javier Milei. En la primera semana de febrero, el histórico frigorífico General Pico, que producía las hamburguesas Paty, desvinculó a 194 trabajadores en medio de una crisis financiera profunda. La semana pasada, el frigorífico Ganadera San Roque cerró su planta en Morón y dejó sin empleo a 140 trabajadores a raíz de la caída del consumo interno y el crecimiento de las importaciones. Hay otros casos de suspensiones o despidos como en Devesa, en Azul, que redujo en casi cien empleados su plantel o del frigorífico Anselmo, en Tres Arroyos. También en Pérez Millán, partido de Ramallo, donde el martes pasado ArreBeef redujo su actividad y dejó sin tareas a unos 400 trabajadores. Los datos del sector muestran cifras negativas desde la llegada de La Libertad Avanza, la faena nacional alcanzó en febrero 924.000 cabezas, lo que representa una caída del 9 por ciento con respecto a enero y del 11 por ciento frente al mismo mes del año pasado.

El bicicletero

Walter Navarro tiene 23 años de antigüedad en la empresa y explica la historia desde los inicios del frigorífico en 2003 con una sola imagen: la del bicicletero. “Cuando abrió, todos veníamos en bicicleta. Vos veías que estaba lleno, pero a raíz del trabajo nos fuimos comprando, primero, una motito y, después, un autito usado. Entre el 2009 y 2011 llegamos a ser 850 personas. Ahí, el bicicletero quedó vacío”, recuerda sobre los años de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Ángel Ortíz en el cocina improvisada. (Sebastián Granata/Sebastián Granata)

Ángel Ortíz trabajó en el frigorífico durante 36 años, tiene 62 y estaba muy cerca de jubilarse. “Había tres turnos antes, trabajábamos casi las 24 horas”, recuerda.

Él sigue viviendo en su casa, pero se acerca cada día a las 7 de la mañana después de llevar a su hija a la escuela. “Decí que me ayuda la mayor y mi yerno sino no tengo nada, ni para comer”, cuenta. “Voy a la casa de ellos a comer con mi hija. Con la edad que tengo no consigo nada. Yo ya me tendría que haber jubilado, pero como la empresa no me categorizó como insalubre sigo acá”, agrega. Lleva un rosario marrón debajo de la remera, es devoto del Gauchito Gil y confía en que lo va a ayudar con el trabajo y con su hija de 14 años, que tiene un tumor en la cara y que desde hace tres años espera para poder operarse.

Falsas promesas

En Villa Gobernador Gálvez, Javier Milei consiguió el 53 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales de 2023. Muchos de los trabajadores que hoy están en la calle lo votaron, algunos de ellos lo consideran responsable de la situación que están atravesando, pero hay otros que no. “La mayoría de los compañeros votaron a este gobierno, creyeron en la mentira de que iban a cobrar en dólares, que esto iba a para mejor”, dice Hugo Carril, tiene 44 años, es delegado y hace 21 que trabaja en Euro. Y describe una situación difícil de explicar a sus ojos: “Hay un 50 por ciento que te dice que están arrepentidos, que habían votado otra cosa, pero hay otro 50 por ciento que sigue pensando que esto va mejorar. Sinceramente, yo no veo ninguna mejora”.

Hugo tiene dos hijos y vive con su mujer, que trabaja en una fábrica, ahora ella es el sostén del hogar. Dice que hicieron cambios: ya no salen a comer, no van al club, ni hacen compras en el mayorista porque la plata dura unos días. “Uno compara situaciones y esto es un reflejo de lo que se vino en el 2015 con Macri, que no pudo meter la reforma laboral. Esto es lo mismo, pero más profundo. En los últimos tres años, mi hijo de 21 estuvo trabajando y solo consiguió por temporada, lo contratan solo tres meses y lo echan. Estuvo dos meses como Uber y ahora consiguió un trabajo temporal”, explica.

El índice del helado

“Hace semanas que no como helado”, dice Kevin, tiene 12 años y recorre la fábrica con una camiseta celeste con la inscripción del Sindicato de la Carne y una gorra negra de los Chicago Bulls. Es hincha de Newells y acompaña a su papá, Ricardo Herreras, desde enero del año pasado cuando comenzaron las movilizaciones por despidos e irregularidades. Estuvo en cada una de las marchas y recuerda con exactitud el día en que decidieron ocupar el frigorífico: era jueves y él salía de la escuela, esa noche durmió arriba de un freezer, pero solamente una hora porque le resultaba muy incómodo y solo tenía una sábana para taparse. “Lo que me cuesta es no tener plata para comprar algo. Eso extraño. Antes salíamos a comer o a tomar un helado. Extraño ir a tomar helado”, dice Kevin, que en unas horas se irá a la escuela.

Kevin se siente orgulloso de “estar desde el primer día” porque ese frigorífico para él es algo más que una fábrica, es el lugar donde trabajaron su abuelo, su papá y su tío. Es el lugar en el que sueña estar cuando sea grande. Dice que, a veces, se cansa, pero que cuando todo termine va a extrañar a los amigos que se hizo ahí.

Kevin sentado sobre uno de los colchones de telgopor. (Sebastián Granata/Sebastián Granata)

Ricardo Herreras es el papá de Kevin y hace 18 años que trabaja en el lugar. Toda la familia se fue a vivir al frigorífico, también su esposa, Mariana, y su hija, Luna, cuyo novio es operario del frigorífico. Para Ricardo, “el trabajo es lo que saca adelante a la familia”. “Mi papá, Francisco, nos crió con esta empresa y yo lo hice con la mía”, cuenta. “Muchos compañeros dicen que no vienen porque la familia los ayuda, pero nosotros ¿a quién le vamos a pedir? Si toda nuestra familia está acá”, relata. Como pasa en varias de las 22.000 empresas que cerraron en los dos años de gobierno libertario, la fábrica es más que un lugar de trabajo, es parte de la identidad. Hay familias, barrios, pueblos que se constituyeron en torno a ese núcleo productivo.

Las mujeres

Luna Herreras tiene 20 años y se fue a vivir a la planta para acompañar a Ricardo y a su novio, Brain Fierro. “Si las mujeres y los hijos no estuviéramos acompañando, ellos ya no estarían acá. Imaginate, estar tantos días sin saber nada de tu familia, verla o tomar unos mates”, dice. Hay noches de charlas largas, donde el llanto es compartido. “Yo veo a mi papá y a mi pareja con un nudo en la garganta y creo que estar acá es una ayuda. Si sufrimos, sufrimos todos”, completa.

“Te duele la espalda a veces”, afirma Mariana Ibañez. Es la mamá de Luna y Kevin y la esposa de Ricardo. La mayor parte de su vida dedicó su tiempo a la crianza de los hijos, “yo estaba siempre”, pero ahora comenzó a trabajar porque ya no tienen ingresos, cuida a una persona mayor y cuando termina se va para el edificio de la calle San Diego al 1900. “Si nosotras no estuviéramos acompañándolos emocionalmente, no sé si habrían llegado hasta este momento. Hay veces que a ellos les agarra sus locuras de querer irse. Costó y cuesta estar pensando en positivo”, dice.

Luna Herreras acompaña a su papá y a su novio. (Sebastián Granata/Sebastián Granata)

Nadie se quiere ir porque quieren cobrar los sueldos, pero sobre todo recuperar el trabajo. Es por eso que cuidan las instalaciones con sumo cuidado, cada día hacen recorridas nocturnas por los alrededores de la planta para evitar robos. Se dividen en grupos que se mantienen despiertos para cuidar el lugar y que todo se mantenga tal cual estaba así puede reactivar la producción. Una de las oficinas está reservada para guardar los objetos que se recuperan después de algún robo en las afueras del edificio.

Cuidado compartido

En lo que antes era la recepción ahora duermen tres familias. Son las ocho de la noche y Ailen Altamirano está descansando. Trabaja en una empresa de limpieza y todos los días se levanta a las 5 de la mañana para viajar hasta Rosario, a 10 kilómetros de Villa Gobernador Gálvez. Limpia durante 8 horas y vuelve a las 4 de la tarde para el frigorífico. Tiene 25 años y es la pareja Alexis Pereyra, que tenía 5 años de antigüedad en Euro. “No es fácil pagar las cuentas con un solo sueldo, no llego a 800.000 pesos. No podíamos pagar el alquiler que estaba a 500.000”, explica.

Mariana Ibañez es la pareja de Brian Ávalos y viven ahí con su hijo Lian, de 3 años. “Quiere estar en su casa”, dice Mariana mientras mira al nene. “Pero decidí venir para acompañar a mi marido porque era injusto”. Ella hace changas de limpieza y trabajos de manicura, él de Uber. “Es difícil vivir así, me genera dolor”, alcanza a decir Mariana antes de largarse a llorar. “Hablo de mi hijo y no puedo”, dice y el resto de las mujeres que están en el comedor comienzan a hacer chistes o comentarios para descomprimir la situación. “Acá nos cuidamos todas, nos protegemos”, remarca.

El sector de producción quedó igual. (Sebastián Granata/Sebastián Granata)

No hace calor, pero los ventiladores están prendidos para ahuyentar a los mosquitos. “El compartir un mate te lleva a todo. Es para viboré, para reírnos de algún chisme, para ver qué pasó el fin de semana, para saber quién pichuleó”, dice Lucía Gómez, que inventa palabras y se ríe a carcajadas junto a las otras mujeres. Dice que extraña ir a bailar chamamé los domingos a La Carpa o al Club Peñarol, aunque advierte: “Cuando esto se arregle, ya les dije a todos que vamos a ir a chamamecear”.

Siglos atrás y para reflejar una desdicha amorosa, la escritora inglesa Jane Austen lanzó: “Soy mitad agonía, mitad esperanza”. Una frase que bien podría aplicarse en este frigorífico del barrio Coronel Aguirre, en el límite Sur de Rosario, donde 15 familias conviven desde hace 132 días en una espera que, a veces, resulta interminable. Pero que también esconde una esperanza: un trabajo, un sueldo para pagar el alquiler, una cama cómoda, un chamamé, un helado.

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Cuatro encuestas coinciden en que alcanzó el nivel de aceptación más bajo de su gestión

La imagen de Javier Milei suma rechazos y atraviesa su peor momento

Las opiniones negativas de la sociedad rondan el 60 por ciento. Las claves: la economía y los escándalos de corrupción. Fuerte caída de las expectativas a futuro. La distancia entre el relato y la realidad.

Raul Kollmann

Cuatro encuestas de los últimos días indican que Javier Milei toca los puntos más bajos de aprobación de todo su mandato: 60 por ciento o más de desaprobación, mientras que la aprobación desciende al 37 por ciento o menos. El punto central de la caída, como suele ocurrir, es la economía: sueldos que no alcanzan, percepción de que los precios suben a ritmos no registrados por el Indec, endeudamiento familiar dramático. Pero también golpean a Milei y al gobierno libertario los escándalos de corrupción, en especial el caso Libra, y el desacuerdo con su postura respecto de la guerra Estados Unidos-Israel-Irán. Entre los encuestadores hay dudas sobre las posibilidades de recuperación, en especial, porque no hay un plan de crecimiento, consumo y mejoras en el poder adquisitivo. Incluso uno de los consultores arriesgó la semana pasada una opinión: “Milei no está con clima de reelección”.

Las cuatro encuestas fueron realizadas por Trespuntozero, de Shila Vilker y Raúl Timerman; Hugo Haime y Asociados; el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), a cargo de Roberto Bacman, en un trabajo para C5N, y Gustavo Córdoba de Zuban-Córdoba. Se trata de profesionales con larguísima experiencia y sus números son muy pero muy parecidos, con la particularidad de que utilizaron metodologías distintas: hay consultores que hicieron encuestas presenciales, otros telefónicas y otros mezclando los métodos.

Todos coinciden en que es el peor momento de Milei desde la asunción en diciembre de 2023. También los consultores están de acuerdo en que el Presidente transitó una tormenta en septiembre de 2025, poco antes de las elecciones en que lo salvó la intervención de Donald Trump. Los niveles actuales, no obstante, son peores que los de septiembre. Milei salió de aquel paso, se recuperó con una aprobación por encima del 40 por ciento, pero actualmente toca el punto más bajo: sólo 35 por ciento de aprobación para Córdoba; 37 por ciento Bacman; 37,2 Vilker-Timerman y 37 por ciento Haime. La desaprobación, en cambio, subió fuertemente: 59 por ciento Haime, 62,5 Bacman; 59,8 Vilker-Timerman; y 58 por ciento, Córdoba.

Trespuntozero (Imagen Web)

La mayoría de los consultores sostiene que hay un cambio trascendental: los ciudadanos ya no le echan la culpa por la situación a los anteriores gobiernos, sino que la más alta proporción indica que la responsabilidad es de la administración libertaria. También bajaron los niveles de expectativa. Antes, el encuestado decía que estaba mal, pero que pensaba que las cosas iban a mejorar. Ahora, las respuestas apuntan a que las cosas están empeorando.

Ceop (web)

Entre el discurso y la realidad

Una de las claves -señalan los consultores- es que hay una abierta contradicción entre las afirmaciones del presidente y la vida cotidiana de la gente:

*Frente al discurso de que Milei vino a luchar contra “la casta”, aparece el caso Libra, miles de dólares pagados a Javier y Karina Milei, a lo que se agregan los viajes de Manuel Adorni o su casa en el country. Cosas propias de los privilegios de “la casta”.

*El presidente habla de una inflación controlada y que está llegando a cero, en tanto que el ciudadano común percibe un notorio aumento en los precios y, especialmente, en los servicios. Eso deriva en el problema de los problemas: la plata no alcanza y las familias se endeudan. Apenas el 28 por ciento de los encuestados dice que llega más o menos bien a fin de mes.

Hugo Haime (Imagen Web, web)

*Milei sostiene que baja la desocupación y la percepción generalizada es que cierran empresas y la única salida parece ser trabajar en aplicaciones.

*En las encuestas que se hicieron sobre el tema, surge con claridad que la mayoría se opone a las guerras y, en este caso, a la que Estados Unidos e Israel arrancaron contra Irán. Eso es opuesto a lo que Milei dice diariamente: incluso habla de que “vamos a ganar la guerra”. Se agrega también la cuestión de sus reiterados viajes sin explicaciones, buena parte de ellos a Estados Unidos. Cuando las cosas están bien, los ciudadanos cuestionan menos, pero en la penuria económica, los viajes pasan a ser privilegios y gastos sin sentido.

¿Recuperación posible?

Es obvio que haber llegado a la parte más baja de la aprobación plantea la pregunta sobre las posibilidades de recuperarse, algo que Milei logró -de la mano de Trump- en octubre pasado. El respaldo del presidente norteamericano abrió las puertas a una expectativa de que las cosas mejoren. También estuvo la interpretación de que la gente no quiso arriesgar a que hubiera un lunes negro el día después de las elecciones y una crisis imprevisible.

La mayoría de los consultores evalúa ahora que la recuperación no es imposible, pero la clave está en la economía y la necesidad de algún tipo de reactivación. Y eso es lo que no ven. Un plan económico que abra las puertas a una mejora en el consumo, porque en la medida en que no se venda, no hay chances de aumentar el empleo y mejorar los sueldos. El pronóstico de los encuestadores es que las cosas podrían estabilizarse en la zona que va del 35 al 40 por ciento de aprobación. Por ahora al menos no se percibe una tendencia a que Milei baje todavía más y tampoco a que el presidente mejore los niveles de aceptación. Pero los consultores afirman que son tiempos de cambios abruptos, no sólo en la Argentina, sino en el mundo, por lo que todo puede pasar. Un ejemplo es la fuerte caída en la aprobación de Trump, en Estados Unidos, y la posibilidad de que el Partido Republicano pierda las elecciones en noviembre. Más aquí en el tiempo, el otro gran aliado de la Casa Blanca, Víctor Orban, mandatario de Hungría, también iría camino a perder los comicios de abril.

En ese panorama complicado para Milei, el futuro no parece auspicioso. Ni en el país ni a nivel internacional 

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