10 de diciembre de 2013

"Tengo miedo de salir de mi casa porque los policías que me golpearon siguen trabajando"

La joven contó que una mujer policía fue quien más se ensañó con ella. Luego de la agresión y de haber estado privada de su libertad cinco horas, nadie le quiso tomar la denuncia hasta que Tiempo Argentino hizo público el caso.

Sandra Santillán fue atacada el 9 de octubre por una mujer policía de la Comisaría 3ª de José C. Paz. La joven fue interceptada frente a la casa de su ex marido en el Barrio Atilio por un patrullero, al que la obligaron a subir a los golpes.

 La oficial fue quien le golepó la cabeza contra el techo del móvil y le produjo un corte en una ceja. Luego comenzó a gritarle: "Puta, me las vas a pagar. Te voy hacer mierda. A tu familia y a tus hijos cuando los vea en la calle los voy a cagar a tiros y a vos te voy a meter un cuetazo en la cabeza."
Dentro de la seccional de la avenida Potosí, la mujer fue víctima de torturas. La policía la atacó a golpes de puños y patadas durante unos largos 20 minutos. La paliza la detuvo un comisario. Recién cinco horas más tarde, Santillán fue trasladada al Hospital José Mercante: allí los médicos certificaron  las lesiones. 
La fiscal del caso recién se comunicó con ella cuando el caso fue publicado en Tiempo Argentino unos días después. Hoy, la joven tiene mucho miedo, al punto de que semanas atrás su madre sufrió un robo en su casa y no denunció el hecho en la comisaría por temor a represalias.
  
–¿En qué cambió su vida después del ataque?
–En mucho. Vivo con miedo de salir de mi casa porque ellos siguen trabajando y no quiero que me vean en la calle para evitar que me agarren de nuevo. 
–¿Pudiste reconocer a la oficial que te atacó?
–Conozco su nombre de pila porque el comisario que la frenó cuando me estaba pegando le dijo: "Laura, pará, ya está." En la fiscalía me dijeron que están investigando.
–¿Cómo fue el viaje en patrullero?
–Me insultaron todo el tiempo. Les pedí por favor que me dejaran bajar, que me quería ir con mi hijo. Pero el conductor frenó el patrullero, giró y me preguntó si alguna vez me habían puesto una bolsa en la cabeza. Contesté que no. "Laura, ahora, cuando lleguemos, ponele la bolsa en la cabeza", me respondieron. Después me bajaron de los pelos y me dijeron: "Puta, callate la boca."
–¿Cómo comenzó la agresión?
–Fui a hablar con una vecina de mi ex marido, con quien tenía un inconveniente. Ella llegó con el patrullero, pero la oficial empezó a gritarme y me pegó una cachetada. Me redujo y me pegó una piña en la nariz. Ahí es que me golpeó la cabeza contra el patrullero.
–¿Era la primera vez que entraba a una comisaría?
–Sí, jamás había pisado una, ni para denunciar un robo. A mi familia la trataron muy mal, le decían que era una puta. Me tuvieron encerrada con otros presos, que me pasaron cigarrillos y trataron de tranquilizarme. La mujer policía que me atacó me gritaba delante de todos que iba a romperme el pecho.
–¿Estuvo cinco horas retenida en una seccional de hombres sin notificación judicial?
–Sí. Ellos estaban en un calabozo y sólo me dividía una puerta. Fueron los que mejor me trataron. Pedí varias veces atención médica y recién vino uno después de tres horas. El doctor me corrió el pelo, vió que tenía la ceja cortada. Me limpió y les dijo a los policías que tenían que llevarme a un hospital para suturarme. Me llevaron al hospital descalza, lloviendo y sin abrigo. Después me hicieron firmar unos papeles sin dejar que los leyera. Tenía tanto miedo que firmé sin preguntar nada. Cuando salí, recorrí comisarías para hacer la denuncia y no me la quisieron tomar. Hasta en la comisaría de la mujer me dijeron que no, que fuera a la fiscalía. Entonces fui a la fiscalía de San Martín, pero tampoco no me quisieron tomar la denuncia. Recién cuando conocí a Juan Manuel Casolatti (secretario de Ejecución Penal de San Martín) pude hacer la presentación.
Tiempo argentino

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