Por primera vez en sus dos mandatos, y luego de seis años y medio de gobierno, la presidenta Cristina Fernández ingresará hoy a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires para participar del Tedeum, la ceremonia religiosa que realiza la Iglesia católica en cada aniversario de la Revolución de Mayo. La Casa Rosada y el templo primado sólo están separados por las dos cuadras de extensión de la Plaza de Mayo, pero la celebración de este domingo, por los 204 años del primer gobierno patrio, buscará cerrar una etapa de distanciamiento político, signada por siete años de ausencia presidencial en esa misa.
El Tedeum es, en rigor, una acción de gracias por pedido del gobierno, en una añeja tradición que el Estado laico no cambió nunca. Esa potestad del Ejecutivo permitió llevar la celebración a otros puntos del país, desde que el ex presidente Néstor Kirchner decidió trasladarla para repudiar las duras críticas que hizo a la "clase política" el entonces arzobispo porteño Jorge Mario Bergoglio durante la homilía que pronunció el 25 de Mayo de 2006. Un año antes, en 2005, el entonces presidente hizo el primer intento de traslado y llevó la ceremonia a Santiago del Estero. En respuesta, Bergoglio suspendió la misa porteña por primera vez en dos siglos. Eran los días de una confrontación ascendente entre Kirchner y el entonces titular del Episcopado, que registró momentos críticos en 2008, durante la sanción de la Resolución 125. También tuvo altibajos pero nunca había devuelto, hasta hoy, a un presidente al principal templo de Buenos Aires para una misa por el 25 de Mayo.
El regreso a la Capital, según anticipó este diario en febrero, fue decidido por la presidenta el año pasado poco antes del 203º aniversario patrio, conmemorado en la Catedral de Luján. Dos meses antes el ex arzobispo Bergoglio había sido electo Papa y el historial de tiranteces entre ambos cambió por una serie de acercamientos que incluyó dos almuerzos privados en el Vaticano de dos horas cada uno, donde ambos protagonistas relanzaron el vínculo que ya registraba algunos cambios desde la misa que dedicó el entonces cardenal al ex presidente Kirchner, luego de su fallecimiento el 27 de octubre de 2010.
La novedad del regreso del Tedeum a la Capital fue comunicada por Cristina a monseñor Mario Poli, luego de ser designado por Francisco al frente del Arzobispado porteño. Este domingo, como sucesor de Bergoglio en su patria chica, el flamante cardenal primado de la Argentina tendrá en sus manos el principal momento de la ceremonia, cuando pronuncie su homilía frente a CFK y todo su Gabinete, además del jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, sus ministros, el gobernador de la provincia de Buenos Aires Daniel Scioli, parte de su administración, e invitados de todos los partidos políticos y los credos. No se sabe si la ceremonia tendrá el carácter interreligoso que le había dado Bergoglio, un gesto que no ocurrió el año pasado en el primer Tedeum que encabezó Poli.
Según el protocolo, el prelado recibirá a Cristina cerca de las 12 en las escalinatas de la Catedral sobre Rivadavia al 400, para que juntos ofrezcan un homenaje al general José de San Martín frente a su mausoleo. Los momentos litúrgicos se extenderán por una hora e incluirán una "veneración" a la Virgen de Luján, patrona de la Argentina, la lectura del Evangelio según San Juan, la homilía de Poli, una oración por la paz, la entonación del Himno Nacional y un concierto sacro a cargo del maestro Ariel Ramírez que dirigirá su obra La Misa Criolla. Luego de la despedida cardenalicia, concluirá la ceremonia frente a la Plaza de Mayo, que a esa hora comenzará a transformarse en el escenario de los festejos patrios de la tarde, donde CFK será la principal oradora cerca de las 18 horas.
El regreso presidencial al Tedeum porteño sucede luego de un mes de polémicas protagonizadas por la Iglesia y el gobierno nacional. Hace 20 días, la Conferencia Episcopal, luego de su 107ª asamblea plenaria, publicó un duro documento donde cuestionó el incremento de la violencia social y describió la percepción del clero sobre la situación de los jóvenes pobres encarcelados, el desarrollo del delito, el papel de la justicia, la corrupción pública y privada, y el rol de los medios en el tratamiento de los casos de inseguridad. El pronunciamiento sostuvo "con dolor y preocupación que la Argentina está enferma de violencia". Cosechó una directa respuesta de la presidenta, que les recomendó a los obispos leer al Papa Francisco, en un discurso pronunciado durante la conmemoración del 40ª aniversario del asesinato del padre Carlos Mugica. La polémica desembocó en una reunión con miembros del Episcopado en Olivos para dar por terminado el entredicho.
Los cruces no terminaron allí, sino recién este viernes cuando Francisco tuvo que confirmar la autenticidad de un mensaje telegráfico enviado desde el Vaticano y entregado por la nunciatura apostólica en Buenos Aires para saludar a la presidenta por el aniversario patrio de hoy. La nueva intervención personal del Papa para no empañar las relaciones con el gobierno sucedió luego de las palabras de su ceremoniero, el cura argentino Guillermo Karcher, que negó la veracidad del texto en una entrevista radial. Las dudas que confirmó públicamente el sacerdote, y que luego tuvo que desmentir, surgieron a partir de especulaciones periodísticas que el propio Bergoglio cuestionó duramente el viernes, luego de desautorizar a su asistente, en el mensaje que le transmitió al embajador argentino ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero, para dar por terminado el segundo entredicho en menos de un mes.
Tiempo Argentino.
Tiempo Argentino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario