Las causas de la actual desaceleración
En enero de este año el traslado a precios de la devaluación del tipo de cambio –a partir de comportamientos especulativos de formadores de precios que sobre-reaccionaron a dicho movimiento cambiario– generó un salto en la tasa mensual de inflación, que arrojó un resultado del 3,7% para el primer mes del año. A partir de este momento los registros de variación mensual tomaron una tendencia decreciente, estabilizándose en un nivel de entre el 1,3% y el 1,4% desde mayo en adelante, lo cual arroja –considerando estos últimos meses– una tasa anualizada debajo del 20 por ciento.
Esta tendencia decreciente en la tasa de inflación es consecuencia de un conjunto de medidas adoptadas con ese objetivo. Teniendo en cuenta que el fenómeno inflacionario en nuestro país es multicausal, la estrategia implica abordarlo de forma amplia y abarcativa. En este sentido, se implementaron acuerdos de precios a través del programa de Precios Cuidados –tanto en grandes cadenas como también en comercios de cercanía–, se puso sobre la mesa de discusión el rol de los formadores de precios en mercados concentrados –lo que derivó en la aprobación en el Congreso de la Nación de la ley de regulación de las relaciones de producción y consumo–, se adoptó una estrategia de esterilización monetaria y suba de tasas de interés –aunque actuando con normativas del BCRA sobre el spread entre tasas activas y pasivas con el objetivo de evitar comportamientos abusivos de parte de los bancos– y principalmente se trabajó en controlar los movimientos especulativos en el mercado cambiario y sobre las expectativas de los agentes económicos, logrando transmitir con claridad que la política de deslizamiento del tipo de cambio intervenido por el BCRA responde a una estrategia macroeconómica coordinada, y que no ocurrirá un salto devaluatorio.
Este último punto es clave, ya que quedó demostrado a comienzos de este año el fuerte traslado a precios que presenta una devaluación en nuestro país.
El gran desafío que se ha decidido encarar en cuanto a política económica los últimos meses tiene que ver con lograr una convergencia de la tasa de inflación hacia niveles más bajos que los actuales, a la vez que se avanza en políticas de ingresos que apuntan a incrementar el poder adquisitivo de los salarios y mejorar la distribución del ingreso, y políticas expansivas de demanda, para fortalecer el mercado interno frente a un contexto internacional adverso.
Este camino implica enfrentar conflictos de intereses planteados por sectores que buscan defender su posición dominante, en pos de lograr mejorar el bienestar social.
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