El campo guarda U$S 14 mil millones "en el colchón" de las silobolsas
La diferencia entre lo cosechados en la campaña 2021/2022 y lo liquidado asciende a un máximo histórico de 24 millones de toneladas.
Finalizó el “lockout” agrario y el efecto en el mercado fue casi neutro. Esto no refiere a una situación de normalidad en el comercio externo de granos, sino en que la esquelética manifestación de este miércoles se dio en el marco de un esquema programado de retención especulativa de granos. En el primer semestre del año los productores vendieron apenas un 45,3 por ciento de la cosecha de soja 2021/2022, el menor diferencial de los últimos cinco años. Se estima que quedan todavía sin comercializar 24 millones de toneladas, cuyo valor de mercado al precio internacional actual (de 590 dólares los mil kilos) ascendería a 14.160 millones de dólares de ingreso de divisas. En materia impositiva, equivale a 4670 millones de dólares en retenciones (de 33 por ciento sobre la oleaginosa y derivados) que no cobra la AFIP.
Hay, por su parte, un retraso en ventas de 4,6 millones de toneladas, si se toma el promedio histórico de comercialización para esta primera parte del año, lo que representa 2740 millones de dólares menos en las reservas del Banco Central.
“Los productores vendieron el 45,3 por ciento de la cosecha de soja 2021/22 (44 millones de toneladas, según el Ministerio de Agricultura). Esto se ubica 10,4 puntos porcentuales por debajo del promedio del último quinquenio (55,8 por ciento), lo que implica un relevante retraso en las ventas (estimado en 4,6 millones de toneladas”, de acuerdo con el seguimiento que realiza Grupo de Estudios de la Realidad Económica y Social
Ese faltante de 4,6 millones de toneladas se afianzó en las últimas semanas, cuando, a pesar de los precios internacionales elevados para la soja producto de la guerra en Ucrania, se profundizó el retaceo en la liquidación medida en volumen. Esos mismos altos precios ocultaron la menor cantidad de toneladas vendidas en el exterior, porque compensaba la disminución en toneladas. “El volumen aún efectivamente no comercializado asciende a 24 millones de toneladas”, confirma el GERES.
En soja, el año comercial se extiende entre abril, momento en que comienza la cosecha, y marzo del año siguiente. Este período es aquel en el que resulta factible que se efectúe la entrega efectiva del grano. No obstante, antes de abril tienen lugar ventas anticipadas. Entonces, para estimar el faltante sin vender es preciso analizar debe distinguir lo que es parte del ritmo normal de comercialización de la que lo excede, comparar el porcentaje vendido con los años previos y tener en cuenta que la cosecha no se vende toda junta.
Es por eso que el ingreso de divisas puede tener oscilaciones propias del ritmo de comercialización. Sin embargo, neutralizado esos factores estacionales, la retención de granos en silobolsas es evidente. “Sólo los grandes productores tienen la espalda financiera para mantener cosecha como refugio de valor (ante expectativas devaluatorias, de suba de precios o baja de derechos de exportación). No el grueso de los pequeños y medianos, que deben vender para financiar costos y afrontar deudas”, explican desde GERES.
Si se anualiza, la brecha especulativa (diferencia entre lo cosechado y lo exportado) se acerca a los valores históricamente bajos que se presentaron en 2020 y que obligaron al Gobierno a bajar las retenciones para acelerarla en la última parte de ese ejercicio. La brecha alcanzó un máximo un 2020, cuando la liquidación de divisas representó apenas el 83,7 por ciento del valor exportado, con un faltante de 4284 millones de dólares.
El Destape
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