11 de enero de 2026

 

Dificultades para reactivar la Faja del Orinoco. Reticencia a invertir de grandes petroleras

Trump, aún lejos de atrapar el petróleo venezolano

 Raúl Dellatorre

Las principales petroleras estadounidenses, encabezadas por Exxon Mobil y Conoco Phillips, se rehusan a comprometer el megamillonario monto de inversiones que les reclamó el presidente Donald Trump para volver a poner en marcha el aparato productivo de petróleo de Venezuela al servicio de los intereses de Washington. La objeción no es de orden político, sino económico. Su fundamento es un profundo informe técnico económico sobre la situación actual de la industria petrolera venezolana --al que tuvo acceso Página 12--, que advierte sobre los daños sufridos por la infraestructura petrolera venezolana tras una década de bloqueo estadounidense a las inversiones en el país caribeño. Además, subraya las limitaciones económicas que hoy presenta el alto costo de extracción y refinación del crudo pesado del Orinoco.

Señala el informe que “la infraestructura es lo primero. Se necesitan entre 20 y 30 mil millones de dólares sólo para restauraciones: 1) Reemplazo de tuberías; 2) Sistemas de manejo de agua; 3) Generación de energía para operaciones térmicas; 4) Rehabilitación de instalaciones de mejoramiento. El capital inicial se destina a la reconstrucción, no a la construcción. La respuesta a la producción se retrasa entre 2 y 4 años respecto a la inversión”.

En la misma línea, Donald Trump habló en las últimas semanas de necesidades de inversión totales por unos 100 mil millones de dólares en Venezuela, aunque a lo largo de varios años.

El informe, elaborado y elogiado por expertos que han trabajado en las majors (las diez principales petroleras a nivel mundial, incluídas las árabes, británicas y europeas), circula bajo el nombre Venezuela Oil & Gas, What American Majors Could Face (Petróleo y gas en Venezuela: Lo que podrían enfrentar las grandes petroleras estadounidenses).

Reticencia empresaria

En el encuentro de este viernes con Trump en la Casa Blanca, no sólo los titulares de Exxon (Darren Woods) y de Conoco Phillips (Ryan Lance) expresaron sus reticencias a participar con inversiones de gran magnitud en un proyecto que difícilmente les ofrezca resultados atractivos en menos de un lustro, sino que hasta la propia Chevron, la única estadounidense que opera hoy en suelo venezolano (asociada a Pdvsa), condicionó sus compromisos futuros ante un escenario muy poco claro.

“Venezuela no carece de petróleo, pero sí carece de un petróleo fácil de extraer”, refiere el informe aludido en uno de sus primeros párrafos. “La Faja del Orinoco presenta a los ingenieros petroleros una paradoja fundamental: una calidad de yacimiento de clase mundial combinada con un comportamiento de fluidos extremo”.

La última frase (comportamiento de fluídos extremo) se refiere a las condiciones técnicas en las que se encuentra el petróleo en el yacimiento (gravedad, viscosidad, elevada movilidad del agua, condiciones que limitan la capacidad de producción).

Precios poco atractivos

“El valor económico por barril se descuenta considerablemente (15-25 USD/bbl por debajo del Brent) debido a la calidad”, dice luego el informe en uno de los párrafos que seguramente atrajo más la atención de los directivos de las majors. Al precio del Brent del cierre de esta semana (en un pico de 63,34 dólares el barril), significaría que apenas se obtendría una retribución entre 40 y 50 dólares por barril del Orinoco, de acuerdo con dicho informe.

El mismo informe hace luego una evaluación económica con respecto a la refinación. “El crudo del Orinoco es costoso de refinar”, apunta, en referencia a la presencia de componentes como Vanadio, Níquel, Azufre y Asfaltenos en proporciones elevadas. “Sólo las refinerías complejas pueden procesarlo eficientemente”, agrega.

Al tratarse de un petróleo pesado, además, presenta una dificultad de transporte, ya que se lo debería mezclar con crudo liviano, sugiere el informe Venezuela Oil & Gas.

“Cada barril de producción del Orinoco requiere de 0,25 a 0,35 barriles de crudo ligero para su transporte. Venezuela produce entre 150.000 y 200.000 barriles. Esto significa que la producción máxima del Orinoco está limitada a unos 600.000 bpd, a menos que se aseguren nuevas fuentes de crudo ligero o se modifique la tecnología de transporte”, afirma el informe de los especialistas en el capítulo que titula “La trampa del diluyente”, que también podría traducirse como “el cuello de botella del transporte”.

Revisando reservas

Pero no terminan aquí los problemas. El informe además sostiene que las reservas registradas, de 303 mil millones de barriles equivalentes de petróleo, “suponen una recuperación de aproximadamente el 20 por ciento de los 1,3 billones de barriles existentes en el Orinoco”.

“La recuperación primaria actual es del 8–12% --indica el informe--. Alcanzar el 20% requiere: 1) Recuperación de petróleo mejorada térmicamente; 2) Más de 30 años de vida útil del campo con inyección continua de vapor; y 3) Suministro de gas dedicado de 2 a 3 mil millones de pies cúbicos diarios". El improble cumplimiento de tales requisitos lleva a los autores del informe a estimar que “los volúmenes técnicamente recuperables son, en realidad, entre un 40 y un 50 por ciento menores” al total de reservas registradas.

Con todos estos datos en carpeta, no es de extrañar la reticencia de los empresarios al pedido de Trump y de su secretario de Energía, Chris Wright, para “concertar” un plan de inversiones por casi 100 mil millones de dólares en los próximos años en el sector petrolero venezolano.

El propósito no disimulado de Trump para la reunión convocada este viernes era repartir entre las empresas ese futuro negocio que, suponía el mandatario estadounidense, ya estaba en sus manos. Pero no era esa la mirada de los hombres de negocios que había convocado.

Tecnología vs. soberbia

“Para algunos es difícil de entender que el fracaso tecnológico de Venezuela no es porque son idiotas, la realidad es que el problema de transformar ese petróleo pesado del Orinoco en derivados que generen energía no de fácil resolución ni se resuelve únicamente con dinero”, comentó a este diario un prestigioso especialista en el tema que pidió reserva de su nombre, luego de la lectura del informe Venezuela Oil & Gas.

“Nadie tiene la verdad absoluta, pero algunos creen que con dinero y poder político es suficiente para saltearte los tiempos de desarrollo necesario para obtener el resultado tecnológico. La ignorancia de quienes circunstancialmente tienen el poder político y los tiempos que demanda el desarrollo tecnológico, generalmente no son buenos compañeros”, agregó el especialista local.

Ni las condiciones tecnológicas ni las económicas del sector petrolero venezolano le permitirán a Trump los resultados que esperaba cosechar en un breve plazo. Por ahora, tiene a Nicolás Maduro en sus garras. Pero no el petróleo.

Pagina 12

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