20 de enero de 2026

Trump busca suplantar a las Naciones Unidas

El board de la paz cuesta mil millones de dólares

Sólo Milei y el presidente de Hungría le dijeron que sí al Consejo de la Paz que armó Donald Trump y en el que se autodesignó máxima autoridad.

Raul Kollmann

Javier Milei compite por el título de “servidor más fiel” de la Casa Blanca. El presidente es apenas uno de los tres mandatarios del mundo que aceptaron integrar el Board of Peace (Consejo de la Paz), puesto en marcha por Donald Trump, y en el que Trump se autodesignó presidente vitalicio. El norteamericano firmará la carta de fundación del Board este jueves, en Davos, pero se reserva el derecho de invitar y des-invitar a cualquier jefe de estado para que integre el organismo que obviamente es un puenteo, una operación serrucho, a las Naciones Unidas. El país que quiera integrar el Board de manera permanente debe aportar mil millones de dólares a un fondo que, por supuesto, manejará Trump. Casi todos los invitados -unos 60- respondieron con cautela y, como corresponde, giraron la propuesta para que sea analizada técnicamente por las respectivas cancillerías. El gobierno de Milei dio el sí sin consulta alguna y sin evaluar las cosas con los países de la región. Este lunes, en la Casa Rosada, vacilaron ante la pregunta sobre los mil millones de dólares: “no, no creemos que vayamos a poner la plata, pero, ojo, que para nosotros es un orgullo que Milei haya sido de los primeros invitados”.

El Board es un concejo al que se invitó a mandatarios del mundo para, supuestamente, intervenir en los procesos conflictivos, empezando por Israel-Gaza. El primer paso es instrumentar el plan de pacificación de 20 puntos lanzado por Trump en septiembre. Según se sabe, en el acta fundacional que se firmará el jueves a las 10.30, hora de Davos, se establece que Trump será el presidente del Board a perpetuidad. Esa movida rompe con la lógica de cualquier organismo internacional: lo habitual, lo que corresponde, es que primero se constituye el organismo y luego los miembros eligen un presidente. La jugada es parte de la megalomanía del inquilino de la Casa Blanca que postea que es el presidente de Venezuela, que el petróleo venezolano es de Estados Unidos, que Canadá debe ser estado de Estados Unidos, que Groenlandia será de Estados Unidos “por las buenas o por las malas” y que debieron darle el Premio Nóbel.

En esa línea, todo hace pensar que Trump impulsa una organización de Naciones Unidas blue, ya que, precisamente, es la ONU la que debería jugar el papel central en los procesos de paz. Se puede argumentar que la ONU es lenta, inhábil o lo que fuera, pero el Board no trata de arreglar esa situación, sino que pretende suplantar a Naciones Unidas. Desde ese punto de vista, es una grosera contradicción que Milei impulse la candidatura a secretario general de la ONU del argentino Javier Grossi y al mismo tiempo auspicie una especie de colectora de Naciones Unidas. La mayoría de los países tendrá derecho a preguntarse “¿en qué quedamos presidente Milei?¿Ud quiere que un argentino ocupe la secretaría general mientras impulsa una ONU paralela?“.

Tras el lanzamiento del sábado, sólo los presidentes de tres países aceptaron la propuesta de formar parte del Consejo: Argentina, Hungría y Vietnam. Este último no tiene alineamiento ideológico con Trump, pero la casi totalidad de las exportaciones vietnamitas van a Estados Unidos, de manera que su gobierno dice que sí a casi todo lo que pide la Casa Blanca. Los ultraderechistas Javier Milei y Víctor Orban, el presidente de Hungría, son los verdaderos soldados mundiales de Trump y rápidamente se deshicieron en elogios.

La invitación llegó a la Argentina a través de la Embajada de Estados Unidos, es decir que Washington usó los canales diplomáticos para hacer la convocatoria, de manera que quede claro que no es una cuestión personal sino oficial. La Cancillería obviamente le envió el texto al presidente y éste, sin esperar ningún dictamen técnico, se despachó con un tweet con el encabezamiento “gracias presidente Trump”. El último párrafo del posteo de Milei dice “es un honor para nosotros acompañarlos en tamaña responsabilidad”. El único otro jefe de estado que emitió una declaración parecida fue Orban.

Por lo que se sabe, recibieron la invitación otros 60 mandatarios que, a diferencia de Milei, se movieron -y se mueven- con cautela. Entre ellos Vladimir Putin (Rusia); Recep Erdogan (Turquía); Lula (Brasil), el rey de Jordania, el presidente Egipto, el de India, el primer ministro de Japón, y casi todos los europeos. Lo curioso es que los más críticos han sido Israel, cuyos dirigentes se quejaron de que no fueron consultados previamente y que el Board “es una iniciativa negativa”; Francia que afirma que no está en sus planes sumarse, Canadá que hizo trascender que no pondrá los 1.000 millones de dólares y la Comunidad Europea que deslizó que “este organismo no tiene salvaguardas institucionales claras”, en otras palabras, que es una jugada de Trump que quiere manejar el Board a su antojo, sin reglas, y aplicar los fondos según sus caprichos. Como se sabe, Europa está en alerta por la unilateral ofensiva del presidente norteamericano sobre Groenlandia.

Buena parte de la jugada apunta centralmente a la interna de Estados Unidos. Trump está en serios problemas, con las encuestas que marcan un fuerte rechazo cuando este martes cumple un año de gobierno, carga con el asesinato de ICE en Minneapolis y derrotas electorales en los estados, una tras otra. En ese marco, trata de tapar sus miserias, con patoterismo y violación del derecho internacional.

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Miley tiene sus perros en Olivos, Trump también.

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