Acusó de delincuentes a los industriales Rocca, Madanes y Méndez
Milei mete más tensión en el Círculo Rojo
El presidente habló de batalla cultural contra los empresarios que no pueden competir. Más celebración a la apertura importadora. Retrocede la Argentina productiva.
La novela, donde Milei pretende mostrarse como disruptivo para conseguir aplausos de corto plazo, agregó un nuevo capítulo cuando compartió un posteo del periodista ex LN+ Tomás Díaz Cueto que resaltaba titulares de medios recientes: Rocca quiso licitar con un sobreprecio abismal; Industriales textiles admitieron márgenes inauditos; Industriales fabriles admitieron trabajar con stock y rentabilidad del 70 por ciento.
“Todos apadrinados por la vieja política y su proteccionismo. Pero el problema dicen algunos…es este Gobierno (?)”, concluyó Díaz Cueto.
El retuit escaló el conflicto entre el Gobierno y los sectores de la producción industrial asfixiados por el ingreso de productos sin restricciones celebrado, idealizado y profundizado por la gestión libertaria.
Milei subrayó que las declaraciones del dueño de Neumen sobre el robo con el precio de las cubiertas “le hace dejar los dedos marcados a todos los chorros que, poniendo la bandera de la industria nacional, se asocian con empresaurios para robar a los argentinos de bien” y se refirió con seudónimos a Paolo Rocca, CEO del grupo siderúrgico Techint, a Madanes y al propio Roberto Méndez, CEO de Neumen.
Hace pocos días otras afirmaciones oficiales sonaron muy mal entre los industriales. Una fue la del secretario de Comercio y Coordinador de Producción, Pablo Lavigne, cuando comparó la fabricación de cubiertas con el cultivo de bananas: “Argentina no debería hacer cubiertas, no se puede fabricar cualquier cosa”, arrancó. Y siguió diciendo que “ustedes habrán visto que casi no producimos bananas, esto es como las bananas”. Y otra en boca del ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó sin pruritos que nunca había comprado ropa en Argentina porque el precio es “un robo”.
Entre las excusas más fuertes del Ejecutivo se encuentra la idea de que Argentina sólo debería producir aquello en lo que es competitiva. El fundamento esconde dos puntos centrales. Primero qué pasa con los trabajadores que se formaron en esos sectores y por qué en otros momentos fueron la clave del crecimiento consumo interno y del PBI. Segundo, no hace alusión a los costos ni a los subsidios que reciben los productos de otras latitudes ingresados sin filtros al país, principalmente los traídos desde China.
La negación del Gobierno sobre la orientación anti industrial de las medidas que implementan, incluye un mecanismo victimizador: la culpa es del otro. En este caso del empresario que hizo negocios mientras el Estado lo habilitó y no de las decisiones de la administración central volcadas a la especulación financiera antes que a la producción y al empleo. Los datos oficiales confirman la catástrofe. Desde que asumió Milei cerraron unas 22 mil firmas y se destruyeron 290.600 empleos.
“Reclamar condiciones de competitividad razonables y pelear en todos los sectores donde se han generado desbalanceos. Si nos quedamos con una actitud de resistencia, nos va a ir muy mal”, advirtió Madanes Quintanilla en mayo de 2024. Poco más de un año y medio después cerró la emblemática Fate. También propietario de las firmas Aluar y de la hidroeléctrica Futaleufú, Madanes traslada sus negocios al sector servicios y energía porque ahí le dan los números. Es uno de los empresarios más ricos del país.
La decisión de Madanes sobre Fate cayó mal en el Gobierno, que lo responsabiliza de no haber manejado bien el problema. Pero la narrativa oficial contra Madanes, uno de los miembros del selecto Círculo Rojo, tiene un antecedente en Rocca, otro de los integrantes de ese grupo de poder concentrado, con fuerte incidencia en la realidad nacional.
Luego de que Techint perdiera una licitación por precio contra la empresa india Welspun por el gasoducto Vaca Muerta-Río Negro y Rocca abriera la posibilidad de una denuncia por dumping, Milei lo llamó “Don Chatarrín” y habló de sobres a los periodistas.
La mayoría de estos empresarios apoyó la llegada a la presidencia de Milei. Rocca incluso ubicó funcionarios de su grupo y el propio Méndez dijo estar convencido de que el presidente va por la senda correcta pero “faltan regulaciones”. Cuánto de ficción y qué de negocias hay en esta relación tensa, quedará por verse.
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