Entrevista a Baltasar Garzón, invitado a los actos por la semana de la memoria
Baltasar Garzón: “No hubo nada imparcial ni independiente en la condena a Cristina”
El exjuez español cuyo rol fue clave para abrir una vía internacional de justicia por lesa humanidad en tiempos de impunidad en Argentina, cuenta cómo vivió la marcha del 24 y su encuentro con Cristina Kirchner.
La Semana de la Memoria trajo a Buenos Aires a Baltasar Garzón, en días intensos que incluyeron una agenda cargada de encuentros, abrazos y homenajes, además de su presencia en la marcha del 24, un día que dice haber “sobrepasado absolutamente todo lo que habría podido imaginar”. En esa agenda que en el repaso parece haberle dado escaso respiro, un momento destacado fue el de su visita a la expresidenta Cristina Kirchner,
El exjuez sale del encuentro directo a la entrevista con Página/12 en el bar que queda enfrente de San José 1111, un cafetín como tantos del barrio de Constitución. Todo lo que rodea la escena se evidencia entonces como liturgia doméstica, un día cualquiera en esta esquina de Buenos Aires: los carteles que piden por Cristina libre, los dibujitos y las notitas hechas a mano y pegadas en las paredes del edificio -Cristina Gracias, Cristina Te amo-, los que se paran mirando hacia el balcón para ver si divisan alguna silueta, los autos que tocan bocina, los que pasan y gritan Cristina Gracias, Cristina Te amo.
Todo contrasta con la pinta impoluta del magistrado que levanta en Europa la campaña “Cristina Libre”, que en tiempos de impunidad logró la histórica aplicación del derecho internacional a delitos de lesa humanidad cometidos en Argentina, y que ahora comenzará a presidir en España la Comisión por la Verdad que buscará avanzar sobre los crímenes cometidos por el franquismo.
“No se ve tan opulento como dicen los diarios sobre ella, ¿verdad?”, concluye mirando alrededor con una sonrisa.

“A Cristina la he visto firme y entera. Muy preocupada también por las posiciones extremas en algunos países, la situación de conflictividad y de guerra en el mundo, las consecuencias locales. Hemos hablado, por supuesto, de los temas concurrentes con la fecha en la que estamos, los 50 años del golpe de estado. Y de las causas que se siguen contra ella; también de esta petición del fiscal Luciani de agravamiento de su situación de prisión”, cuenta.
-¿Cómo analiza, jurídicamente, que hayan querido prohibirle salir al balcón?
- Desde el punto de vista jurídico no es solo impropio de un fiscal, también de cualquier persona que esté iniciando la carrera universitaria. No tiene lógica solicitar ese agravamiento de la pena -que ya de por sí es extrema, como prisión domiciliaria- por unos hechos externos que no dependen de la voluntad de la persona. Por tanto la respuesta que se le ha dado creo que es la que corresponde: rechazar ese pedido.
- Parece haber entonces un componente extra jurídico en planteos de este tipo.
- Sin lugar a dudas. Jurídicamente, no se entiende. Creo honestamente que hay que denunciar esta persecución, esta fijación contra una persona que ha hecho mucho bien a la Argentina. Con políticas cuyas consecuencias hoy se están viendo, como la decisión en Nueva York del tribunal en el tema de YPF.
Lo que a mí me rechina, lo que me hace considerar que algo extraño pasa aquí cuando se refiere a Cristina, es ese odio íntimo que hay por parte de algunos estamentos que, curiosamente, antes estaban virados, y cuando el poder giró el torno de la política, algunos operadores judiciales se viraron también. Es llamativo.
No hubo nada imparcial ni independiente en la condena a Cristina. El memorándum de Irán es de auténtica locura. Me tocó vivir en Argentina durante alguno de los periodos donde esta historia se armaba y nunca pensé que se pudiera avanzar como lo hicieron contra Héctor Timerman, o contra la Presidenta. Es una cosa tremenda. Y el caso Cuadernos... Fotocopias de fotocopias, historias cruzadas, testigos colaboradores que se desdicen...
En fin, si alguna experiencia tengo en el curso de mi vida como juez de instrucción, es en estos temas. Así he analizado otros casos, como el de Rafael Correa en Ecuador, el caso Sobornos, donde lo condenan ¡por influjo psíquico! Y eso, desde mi punto de vista, se llama lawfare.

- Mientras tanto, a Milei se lo ve cimentando un corredor con Vox, por ejemplo.
- Bueno, hay un refrán en en mi tierra, y aquí también: “Dios los cría y ellos se juntan”. A mí me produce vergüenza ajena, como ciudadano español y como ciudadano del mundo que quiere a este país como el suyo propio.
Y este señor Milei ha ido a un país y le falta el respeto al presidente del Gobierno, con el que ni siquiera se ha reunido; y le falta el respeto al pueblo español en general.
- Escribió el libro Los disfraces del fascismo. ¿Cómo lo continuaría en este presente?
- Bueno, de hecho tango otro libro ya está terminado, saldrá en mayo, de alguna forma es la continuación: La democracia amenazada. Con un subtítulo: Cómo el fascismo influye en la convivencia. Y va en esta línea, es decir: ¿qué está pasando en el mundo con este tipo de líderes que van surgiendo como saetas, de la izquierda a la derecha, que reivindican una dinámica antidemocrática con métodos democráticos? Una especie de democracia recitativa. Es decir, aprovechándose de las estructuras democráticas para negar derechos que son los que dan esencia y forma a esa democracia.
Y creo que el presidente Milei es un ejemplo de esto. Aprovecha todos y cada uno de los derechos que aporta la democracia para horadar principios básicos que sustentan esa democracia.
Por ejemplo, adoptar una postura negacionista, no ya sobre el cambio climático, sino sobre hechos que en Argentina son esenciales, como es la lucha contra la impunidad, como son las conquistas que se han hecho judicialmente de crímenes masivos, de lesa humanidad.
Yo respeto todas las ideologías, salvo aquellas que participan de principios fascistas o proto fascistas. Pero en esa aceptación de la diversidad, de la pluralidad, hay unos principios básicos inalterables, que son los que garantizan la convivencia democrática. Lo que no puede aceptar es que de forma sistemática, día a día, se estén poniendo palos de las ruedas hasta que se caiga la carreta de este sistema. Y eso es lo que yo observo.
Jóvenes con memoria
- ¿Cómo vivió el Día de la Memoria?
-Fue un gran impacto esa movilización que, si bien fue embanderada por organismos, Abuelas, Madres, tuvo mucho de espontánea: toda la sociedad ha participado, de una forma muy transversal. Y algo que a mí me ha llamado la atención: el volumen de gente joven que ha salido a las calles y que se ha manifestado contra la impunidad, por la exigencia de la defensa de los derechos humanos y sin un paso atrás en esa defensa irrestricta.
-Eso en tiempos en los que se dice muy livianamente que la juventud no le interesa la memora.
-Yo hablo influenciado por el ejemplo de otras partes del mundo, incluso de mi propio país: yo no he visto participación masiva de jóvenes en estos temas como lo que vi aquí. No solamente en Buenos Aires o en La Plata, donde estuve el 23, sino en muchas otras ciudades. Esa presencia joven indica la fortaleza del mensaje, es decir: no somos los viejos, los grandes, los que seguimos diciendo que es necesaria la defensa de la democracia, la lucha contra la indignidad, sino que son las generaciones más jóvenes. Y eso te da no solo esperanza, sino una tranquilidad en que el camino que se sigue es el correcto. Más allá del negacionismo del Ejecutivo, el planteo de la sociedad es otro.
La verdad en España
- Actualmente preside la Comisión de la Verdad creada en españa. ¿Qué avances hay?
- Bueno, realmente la Comisión de la Verdad se ha constituido hace solo un par de días. El Consejo de la Memoria Democrática decidió la creación de su mecanismo, que está previsto en la Ley de Memoria Democrática y Derechos Humanos. Para mí es un honor que me haya incluido como uno de los comisionados, y como responsable de presidirla. Estamos ansiosos por comenzar los trabajos, porque el tiempo no pasa en balde.
- ¿Y qué expectativa, qué impulso social percibe en la España de hoy?
- Creo que tenemos una labor pedagógica por delante, dar a conocer qué es la Ley de Memoria Democrática. Siguen, más mal que bien, avanzando algunos procesos judiciales, porque tenemos el tiempo transcurrido y la propia supervivencia de algunos de los perpetradores. Pero también con el banco de ADN se está avanzando, la movilización de las organizaciones es muy potente, las exhumaciones continúan avanzando... es decir, hay una serie de focos muy importantes. Pero sobre todo creo que hay un aspecto pedagógico en el que avanzar. Para contrarrestar esa tendencia negacionista y de “dulcificación” de la dictadura, que es falsa. Puedes tener el planteamiento que consideres respecto de lo que significa o lo que significó esa dictadura, pero lo que no se debe de hacer es manipular o falsear los datos y los hechos.
Hemos perdido demasiado tiempo y ahora tenemos una premura grande: si en las próximas elecciones no se mantiene el curso progresista en el Gobierno, pues muy probablemente va a entrar la motosierra negacionista también en España. Ya lo han intentado en algunas comunidades autónomas. Por tanto, hay que avanzar, y hay que avanzar ya.
Días intensos en Buenos Aires
Cuesta encontrar un momento para la nota en la agenda cargadísima de los pocos días de estadía de Baltasar Garzón en Buenos Aires. Fue menos de una semana que incluyó una seguidilla de reconocimientos y homenajes de distintas organizaciones al exjuez.
Entre ellos, el de las dos CTA, recordando los 25 años del día en que, en plena impunidad en Argentina, la central obrera le presentó en Madrid la denuncia que permitiría la condena a Alfredo Scilingo, y luego la extradición del represor de la ESMA Ricardo Cavallo.
Hubo homenajes también de la APDH; de la provincia de Buenos Aires, en el teatro Argentino de La Plata; de la Comisión Provincial de la Memoria; de Wado de Pedro y Horacio Pietragalla en un encuentro en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, que compartió con Taty Almeida, Adolfo Pérez Esquivel y el excónsul Enrico Calamai, otro invitado por la semana de la memoria.
Se sumó una visita a Estela de Carlotto, una recorrida al Pozo de Arana junto a sobrevivientes y el gobernador Axel Kicillof, un encuentro con juristas en el Instituto Fray Bartolomé de las Casas, más la enorme movilización del 23 de marzo en La Plata, y del 24 en Buenos Aires, en su caso desde la ex Esma.
Y apenas momentos libres para lo que dice que extraña de Argentina: un choripán en la Costanera, una visita a Los Laureles, en Barracas, el bodegón milonguero que supo tener de habitué a Julio Sosa y que hoy recibe a quien quiera animarse a cantar, en zapada tanguera. “Me voy cargado de emociones”, concluye Garzón.
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